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Política

El inveterado Jordi Pujol es ‘el as en la manga’ que se guarda CiU por si Artur Mas y Durán i Lleida vuelven a tirarse los trastos a la cabeza

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Artur Mas y Josep Antoni Duran i Lleida plasmaron la semana pasada en un documento su ‘amor eterno’, un pacto que debe poner punto y final a los desacuerdos de los últimos meses. El objetivo: recobrar la confianza de sus militantes de cara a las generales de marzo. Pero si vuelven los roces, el mismísimo Jordi Pujol tendrá la última palabra.

Los dos líderes catalanes quieren volver a ser relevantes en el gobierno de Cataluña. Conscientes de que el papel de CiU se había resentido en los últimos meses por las malas relaciones entre ambos, hace unas semanas, como decimos, Mas y Duran i Lleida acercaron posturas para curar las heridas abiertas. El resultado lo plasmaron en un papel que pretende ser un acuerdo de mínimos por el que CiU guiará sus pasos. Aunque desde la formación política se asegura que “hay más salsa que carne en el asunto”, se ha acordado apostar por tres campos: “mejorar la calidad democrática en Cataluña, de la coincidencia programática y del despliegue del Estatut”.

Otra de los puntos en los que Unió y Convergencia debían afinar sus posturas era en los pactos estatales. CiU acaba de dejar claro que las alianzas no podrán incluir al PP por el cariz que han tomado las cosas en las últimas semanas, tras la dimisión de Piqué. Mejor pintan las cosas con los socialistas. “En principio, con el PSOE –declaran a ECD los convergentes- porque el PSC no mueve un dedo si va en contra de la postura de Madrid”.

Los posibles pactos, se reconoce, podrían ser a largo plazo. “No tenemos inconveniente en negociar con la mirada fija a más de cuatro años”. Lo que tenemos claro es que, de ganar los socialistas, el acuerdo no implicará sumar automáticamente nuestros diputados a los suyos si con ello debilitamos al gobierno catalán. “Nadie entendería que nos rasgáramos las vestiduras para permitir un gobierno central fuerte a costa de las reivindicaciones del catalán”. En cuanto, a la posibilidad de apoyar el viejo ‘deseo’ del líder de Unió de “hacer política” en Madrid, desde CiU en principio no pondrán ningún obstáculo a las pretensiones de Duran i Lleida. 

Pero nadie se lleva a engaño. El renovado contrato matrimonial de CiU podría volver a sufrir alguna grieta. “En ese caso –aseguran-, la última palabra la tendrá el consejo ejecutivo que es paritario –con el mismo número de miembros de las dos formaciones- pero donde cuyo voto de calidad lo posee Jordi Pujol”. Si bien esta situación habría causado algún que otro recelo por el poder que, al final, dota a Convergencia, las mismas fuentes aseguran que los de Unió parecen haberlo asumido.