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Política

Josep Piqué estuvo a punto de adelantar su dimisión a junio, tras la exclusiva de ECD sobre la crisis del PP catalán y sus acusaciones a los ‘españolistas’

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Apenas ha trascendido pero lo cierto es que el ex presidente del PP catalán, Josep Piqué, estuvo a punto de presentar su dimisión en junio, tras filtrarse a El Confidencial Digital la grave crisis en la que se encontraban los ‘populares’ catalanes.

El clima en el PP catalán se podía cortar desde el pasado mes de junio. La causa no había que atribuirla únicamente a los malos resultados electorales del 27-M, sino a la interpretación de esos datos que se hacía entre las dos grandes facciones de la formación política: los llamados “españolistas” y la corriente representada por Piqué y su hombre fuerte, Francesc Vendrell. Ambas faccionesacumulaban graves diferencias sobre el espacio ideológico en el que situar al partido dentro del ámbito catalán.

Los malos resultados electorales dieron argumentos a los primeros. A su juicio, la dirección tomada por el dueto Piqué-Vendrell les había arrastrado al desastre. El PP había cosechado los peores resultados electorales y lo que no esperaban, según reconocieron dirigentes populares a El Confidencial Digital en aquel momento, es que no hubiera la menor autocrítica. Al contrario, la culpa de aquel “desastre” parecía que recaía sobre este sector, por la oposición que había manifestado hacia el Estatuto catalán.

Tanta irritación y enfrentamiento soterrados, permanecían frágilmente ocultos dentro del propio partido pero no dejaban indiferente a la cúpula del PP catalán. Según fuentes de esta formación, al día siguiente de que ECD desvelara todo ese “malestar entre los populares catalanes” –léalo aquí-, Piqué convocó el “sanedrín”, un comité político del que el presidente de los populares catalanes no había hecho uso más que en dos ocasiones, en noviembre y abril de 2006.

Como poco después también desveló este confidencial, aquel encuentro no calmó los ánimos. Según el sector ‘españolista’, “fue más de lo mismo… o peor”. La mano derecha de Piqué que, aseguran a ECD fuentes del partido, es quien dirigía en la sombra a los ‘populares catalanes’, optó por abroncar a los diputados catalanes con presencia en el Congreso por su “posición anticatalanista” que –insistió- había causado la pérdida de la confianza del electorado del PP.

Vendrell aglutinaba los movimientos del ‘think tank’ catalán, la acción política y la coordinación del partido. “Sus decisiones iban a misa”, señalan algunos dirigentes populares, que lamentaban la ausencia de liderazgo de Josep Piqué, “que sólo pensaba en volver a Madrid”.

¿La consecuencia? Aquel sanedrín calentó aún más el ambiente y no sirvió para fijar estrategias ni planes de futuro. Como comentan a ECD dirigentes populares, Rajoy es un hombre de tiempos que mide sus decisiones y, aunque era muy consciente de lo que ocurría en Cataluña, necesitaba macerar la dirección en silencio. Sólo impuso su autoridad en una ocasión y fue cuando Vendrell le exigió el acta y le abrió un expediente disciplinario a Jean Marie Castel, Secretario General en Gerona. La dirección de Madrid intervino para evitar que hubiera “dimisiones en cascada” antes de las elecciones generales.

Al ver aireadas las disputas, Piqué puso entonces su cargo a disposición del partido, pero Rajoy lo convenció y fraguaron una solución acordada: la fórmula que se hizo pública la semana pasada, tras la ya conocida visita a Barcelona del secretario general del PP, Ángel Acebes, cuya misión era ejecutar los cambios acordados entre Rajoy y Piqué y que afianzaban a la corriente afín a Zaplana.

Sin embargo, la semana pasada una nueva filtración a varios medios de comunicación provocó las iras de Josep Piqué que pegó un puñetazo sobre la mesa y decidió que hasta allí había llegado. De hecho, esta es la argumentación que se recoge en la carta de dimisión enviada por Piqué al líder del partido en la calle Génova.

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