Miércoles 07/12/2016. Actualizado 09:19h

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Política

Manuel Pizarro no pudo con Pedro Solbes en el primer debate electoral, centrado en la economía

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La expectación que despertó el primer debate electoral, el mantenido anoche por Pedro Solbes y Manuel Pizarro sobre economía, no se correspondió con lo que ocurrió en el plató de Antena 3. Y el resumen es que el candidato del Partido Popular no pudo con su rival.

El enfrentamiento dialéctico tuvo escasa emoción, llegó a convertirse en aburrido, y la impresión es que posiblemente no ha servido para que los votantes reconsideren su actual intención de voto. En general, los dos políticos se comportaron con respeto hacia el otro.

Solbes actuó con más veteranía, tranquilo y pedagógico, incluso con ribetes de ironía y hasta agresividad contenida. Hubo amagos de amenaza, como cuando matizó la afirmación de Pizarro de que “el dinero, donde mejor está en el bolsillo de los españoles”, precisando que “depende”, porque hay españoles que no tienen dinero y otros que tienen mucho bolsillo. Se entendió que aludía a las indemnizaciones que ha cobrado el ex presidente de Endesa y a su fortuna personal

El vicepresidente económico se permitió durante el debate un tono casi paternal, dando lecciones, incluso “perdonando” algunos errores, con fórmulas como “no le han contado bien el asunto”. Y utilizó un truco: ningunear a su rival a base de no mirarle cuando éste se encontraba en el uso de la palabra, como si no le interesara lo que decía.

Solbes acusó al PP de “estar convocando la crisis”, para lo cual se aprovechó de la crítica de Eduardo Zaplana al sistema financiero español. La respuesta de Pizarro fue que este Gobierno había roto la práctica de equilibrar el Banco de España mediante un pacto en el nombramiento de Gobernador y Subgobernador, algo que ahora se ha roto, con lo que el Banco depende del Gobierno.

A Manuel Pizarro se le notó menos tranquilo, algo precipitado en sus intervenciones, manejando las cifras con menor convicción. Hizo algunas alusiones intencionadas, cuando habló de la Oficina Económica de La Moncloa y los problemas que le causado a Solbes, pero sin lograr impactar en su contrincante. El candidato popular estuvo demasiado serio y excesivamente atento a lo que comentaba Solbes.

Cometió un error de bulto. Preguntado cómo pensaban reducir gastos, obligado por la baja de los impuestos, Pizarro respondió: suprimiendo el Ministerio de la Vivienda, la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, las reformas en el piso del ministro Bermejo, y “no pagando a terroristas”. Solbes aprovechó para hablar de “demagogia” y pedirle: “Seamos serios”.

Solbes intentó desestabilizar a su contrincante preguntándole qué modelo de pensiones propugnaba, recordando unas pretendidas afirmaciones de 1994 en las que elogió el sistema chileno. Pizarro negó que fueran suyas esas palabras, y sacó al ministro que él animó en el pasado a los españoles a hacerse “planes complementarios” de pensiones, con lo que el asunto quedó en empate.

Pizarro evidenció que le falta rodaje político y entrenamiento en debates ante las cámaras, algo bastante previsible puesto que era su primer desafío en la nueva etapa de candidato.