Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:48h

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Política

Así ha vivido Rajoy la peor Semana Santa de su vida por culpa de los mercados. Se quedó en Moncloa, orden a Soraya, Montoro y De Guindos de estar a dos horas de Madrid, en contacto con expertos

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Rajoy ha pasado las vacaciones de Semana Santa en el Palacio de la Moncloa. Y es que la situación de los mercados ha obligado al presidente del Gobierno a no moverse de Madrid. Ha estado pendiente continuamente desde su despacho de la evolución de la prima de riesgo y en contacto permanente con la cúpula económica del Gobierno.

Mariano Rajoy barajó la posibilidad de disfrutar de unos días de descanso en el Parque Nacional de Doñana, en el Palacio de las Marismillas. Incluso, se planteó también viajar a Canarias, uno de los destinos favoritos por el presidente y su esposa, Elvira Fernández, durante los últimos años para pasar la Semana Santa.

Pues bien. Según ha podido saber El Confidencial Digital, de fuentes cercanas al jefe del Ejecutivo, Rajoy decidió, a última hora, cancelar todos los planes fuera de Madrid. En un primer momento, decidió quedarse a descansar en el Palacio de la Moncloa, leer y practicar algo de deporte tras un primer trimestre del año de gran intensidad para el Gobierno.

Rajoy estuvo encerrado en su despacho

Pero los ataques de los mercados que empezó a recibir España en la mañana del Miércoles Santo hicieron cambiar de manera definitiva sus planes.

Y es que, durante aquella jornada, la prima de riesgo comenzó su escalada y superó por primera vez la barrera de los 400 puntos básicos desde que el PP llegó a La Moncloa.

El presidente del Gobierno se reafirmó en la idea de no salir de Madrid y comenzó a contactar desde su despacho, en ese mismo instante, con algunos colaboradores de máxima confianza para conocer su análisis.

Y así lo siguió haciendo, todos los días, hasta este Lunes de Pascua para seguir la evolución de los mercados y la prima de riesgo, según confirman a ECD fuentes del Gobierno.

Sáenz de Santamaría, De Guindos y Montoro, de guardia

Según las fuentes consultadas, aunque Rajoy si permitió a la cúpula económica del Gobierno, encabezada por Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, tomarse unos días de descanso durante la Semana Santa, ambos estuvieron permanentemente pendientes del teléfono móvil por si recibían alguna llamada desde Moncloa. También estuvo de guardia la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

En una de las conversaciones con la plana mayor del Gobierno, el propio Rajoy ordenó a Luis de Guindos, en pleno Viernes Santo, comparecer ante la opinión pública para que explicara a los españoles por qué España estaba sufriendo este acoso de los mercados. Y así lo hizo.

A dos horas de Madrid

El ministro de Hacienda decidió no moverse tampoco de la capital, pero el de Economía sí pasó unos días en la Costa del Sol, y la vicepresidenta en Portugal.

Según las fuentes del Gobierno, consultadas por ECD, Rajoy pidió tanto a De Guindos como a Sáenz de Santamaría que en sus desplazamientos se situaran a una distancia como para poder regresar a Madrid con la máxima urgencia, en poco más de dos horas, si la situación se complicase.

La llamada clave de Luis de Guindos a Rajoy

Según altos dirigentes de Génova, el origen de la descoordinación entre el PP y el Gobierno durante esta crisis en los mercados de deuda es que “Luis de Guindos va por libre, al no ser un hombre del partido como Montoro, y decidió anunciar en el diario alemán, ‘Frankfurter Allgemeine’, nuevas medidas de ahorro del Gobierno en Educación y Sanidad”.

La decisión del ministro de Economía –que en el PP recordó a la estrategia de Felipe González de anunciar decisiones de calado en el extranjero antes que en España- hizo reaccionar rápidamente al Gobierno, que pidió a Génova que lanzase un “mensaje de tranquilidad ante el revuelo que se había montado”.

El discurso que dio el número tres del PP, Carlos Floriano, fue encargado por la secretaria general del partido, María Dolores De Cospedal, quien habló previamente con Moncloa para coordinar lo que había que decir.

La reacción de Luis de Guindos no se hizo esperar: telefoneó a Rajoy para advertirle de que Europa exigía “para ya” nuevos recortes en Sanidad y Educación, lo que precipitó la reunión de urgencia del equipo económico del Gobierno el lunes, y la posterior nota de prensa anunciando el recorte de 10.000 millones de euros.

El recorte de 10.000 millones no estaba en los Presupuestos

En Génova se admite que ese ‘tijeretazo’ no estaba dentro de los Presupuestos Generales del Estado presentados la semana pasada en el Congreso por Cristóbal Montoro, y que obedecen a “nuevas presiones de Bruselas”.

Sobre si se ha improvisado o no, reconocen que “es algo que achacábamos siempre al Gobierno de Zapatero y ahora es cierto que hemos actuado de una forma muy parecida”.

“Somos
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