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Política

Nuevas llamadas al boicot catalán: “Stop nacionalismo” incita a despreciar productos de empresas firmantes de un manifiesto pro-Estatut

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Es pronto aún para saber si la próxima Navidad verá repetirse el boicot al cava catalán que algunos postularon el año pasado. De momento, hay quien anima a boicotear a empresas catalanas muy conocidas que firmaron una declaración de apoyo al Estatut.

Es pronto aún para saber si la próxima Navidad verá repetirse el boicot al cava catalán que algunos postularon el año pasado. De momento, hay quien anima a boicotear a empresas catalanas muy conocidas que firmaron una declaración de apoyo al Estatut. A lo largo de 2005 ha habido equívocos a la hora de interpretar el daño que causó al sector del espumoso catalán la llamada hecha desde algunos ámbitos a optar por cavas que, acogiéndose o no la denominación de origen genérica “Cava”, fuesen de otras zonas productoras, como La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura o La Rioja. En este sentido, cabe recordar que la etiqueta “Cava” designa un método de elaboración y crianza y no un área geográfica en concreto. Ahora, algunas plataformas como “Stop Nacionalismo” (www.stopnacionalismo.com), “un grupo de amigos sin afiliación política (…) muy en contacto con la realidad del País Vasco y Cataluña” van más allá y piden no comprar productos o servicios de empresas de mucha relevancia en el país, algunas de ellas multinacionales. En el caso vasco, ya es antigua la suspicacia hacia la Cooperativa Mondragón, un grupo empresarial de gran pujanza que destaca, precisamente, por la singularidad de operar en régimen de cooperativa. Mondragón agrupa, entre otras marcas, a Caja Laboral, Supermercados Eroski, Fagor, Edesa, bicicletas Orbea y autobuses Irízar. “Stop Nacionalismo” opina que “es uno de los brazos económicos del independentismo más radical”, y alega como ejemplo que “cuando Otegui (…) necesita un crédito de 400.000 euros para pagar una fianza, Caja Laboral le consigue el dinero en veinticuatro horas”. Cabe recordar que, meses atrás, los Reyes de España inauguraron un nuevo centro de Mondragón en la provincia de Guipúzcoa. Menos conocido, y sin dejar el ámbito vasco, es el boicot a las pilas Cegasa, empresa que a su vez distribuye los electrodomésticos Solac. El presidente de Cegasa, Juan Celaya, es por lo menos simpatizante del PNV y preside asimismo la Euskal Fundazioa, que persigue, según “Stop Nacionalismo”, un País Vasco de siete provincias, entre otras cosas. En cuanto a las empresas catalanas, “Stop Nacionalismo” hace un amplio repaso: ahí se encuentran La Caixa, Freixenet, Grupo Planeta, Caixa Catalunya, Agrolimen Holding (El Pavo, Solano, Pan’s & Company), Casademont, Banco Sabadell, Grupo Godó, Corporación Puig, Grupo Uriach y algunas otras. Los máximos responsables de estas empresas han coincidido todos en firmar un manifiesto por el que se apoya la necesidad de un nuevo estatuto para Cataluña. Entre la polémica que despierta cualquier intento de boicot, llama la atención el hecho de que es conocido que estas empresas fueron, en mayor o menor grado, convencidas para firmar el manifiesto, que por otra parte fue una idea emanada directamente desde la presidencia de la Generalitat. Algunos dirigentes así lo han reconocido “off the record”. Más allá están los voces que aluden a presiones directas y a la imbricación en Cataluña del poder empresarial y el poder político. Así, algunas de estas compañías son empresas de génesis familiar (Planeta, Casademont, Freixenet, Puig), en tanto que otras están más tuteladas por el poder político, por su propia estructura empresarial: tanto la Caixa como Caixa Catalunya sintonizan en mayor o menor medida con el Tripartito porque en la composición de sus órganos directivos tiene poder de decisión el Ejecutivo Autonómico. No deja de llamar la atención, por otra parte, que muchas de estas sociedades hayan proclamado de una manera u otra su adhesión a la causa española: en fechas recientes, por ejemplo, el presidente de Puig se mostró contrario al etiquetado en catalán, en tanto que Planeta —accionista también del diario Avui- ha contribuido a que Barcelona fuera, hasta nuestros días, la capital de la edición en español. Como dato curioso, puede alegarse además que Freixenet, al igual que Codorniu, ha tenido siempre una relación de preferencia con la Casa Real, lo cual parece excluir cualquier matiz filorrepublicano. Por último, también se alzan voces que piden a los productores españoles que no comercialicen sus productos fuera de Cataluña con etiquetado exclusivo en catalán, según se practica en alguna ocasión en el sector agroalimentario, con especial incidencia en el mundo del vino.

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