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Política

La “rebelión” de Orense complica la reelección de Manuel Fraga, que tiene problemas en las ciudades

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Los estudios electorales que tiene el Partido Popular sobre intención de voto en Galicia reflejan que las zonas rurales se conservan bien, que ahí las expectativas son buenas, pero que existen problemas en las ciudades y entre la gente joven. Por eso, la “rebelión” de Orense es aún un poco más grave.

Los estudios electorales que tiene el Partido Popular sobre intención de voto en Galicia reflejan que las zonas rurales se conservan bien, que ahí las expectativas son buenas, pero que existen problemas en las ciudades y entre la gente joven. Por eso, la “rebelión” de Orense es aún un poco más grave.

 

En efecto, la implantación de la formación que encabeza Fraga resiste bien en el campo, mantiene altas las expectativas, pero ha retrocedido en las cuatro capitales y en grandes poblaciones; recuperarlos será el reto de la próxima campaña. Y también han detectado que las nuevas generaciones se inclina sobre todo hacia el Bloque.

 

Por eso, el anuncio de que José Luis Baltar, presidente del PP en Orense, uno de los “caciques regionales” e integrante del llamado “sector de la boina”, ha pensado abandonar el partido junto con “cinco o siete” diputados, plantea a Fraga un problema inmediato, pero sobre todo uno a medio plazo.

 

La dificultad inmediata es que, si finalmente se produce la escisión, el Presidente perderá la mayoría en el Parlamento Galego. Una eventualidad que, sin embargo, podrá afrontar por el sistema de adelantar las elecciones.

 

El problema más de fondo está en la pérdida de una parte del voto rural (controlado por los de “la boina”), precisamente el punto más firme del PP con vistas a una convocatoria electoral, con lo que el reto de revalidar la actual mayoría se puede convertir en empresa casi inalcanzable.