Domingo 24/09/2017. Actualizado 01:00h

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Política

Cambio radical en la vida del líder de Podemos

Pablo Iglesias confiesa que está sobrepasado

Desde que fue elegido eurodiputado tiene que llevar escolta, su casa está vigilada, le paran por la calle, apenas tiene tiempo para descansar…

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La vida de Pablo Iglesias ha dado un giro de 180 grados en cuestión de seis meses. Desde que Podemos logró cinco eurodiputados, su líder ha pasado, de ser un profesor universitario, a convertirse en personaje revelación para varios periódicos y televisiones. Él confiesa que la situación le está empezando a agobiar.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias. El líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Antes de convertirse en eurodiputado, Iglesias llevaba una vida normal. Salía a pasear por su barrio de Fontarrón, en Vallecas, iba al cine por diferentes zonas de Madrid. Y nadie le reconocía. Pasaba totalmente desapercibido.

Incluso el día de las elecciones europeas pocas cámaras de televisión y fotógrafos acudieron al instituto Tirso de Molina, donde Pablo Iglesias ejerció ese día su derecho al voto. Todavía no era una persona famosa.

Interior le asignó seguridad personal

Sin embargo, el 25-M su vida cambió de manera radical. Tras convertirse en eurodiputado, el ministerio del Interior decidió ponerle escolta. Pasó de ser un ciudadano anónimo a convertirse en un cargo público con representación en Bruselas.

Varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía acompañan cada lunes a Pablo Iglesias al aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El dirigente de Podemos, que ya viaja en Iberia por cuestiones prácticas, suele subirse al avión en torno a las ocho de la tarde. Regresa a Madrid el jueves o viernes.

La necesidad de disponer de servicio de escolta es una de las situaciones que más han complicado la vida a Iglesias, según ha reconocido él mismo a personas de su estrecha confianza a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital.

No sólo porque tiene que avisar con anterioridad a estos profesionales del ministerio del Interior cada vez que acude al aeropuerto, sino también porque le tienen que acompañar a los actos públicos a los que asiste y porque realizan medidas de contravigilancia rutinarias en su domicilio.

Una apretada agenda

El propio Iglesias ha admitido a su círculo más cercano que su agenda está empezando a ser ingobernable. Madrid, Bruselas, Estrasburgo, actos públicos, la sede de Podemos, círculos, alguna entrevista… Su día a día es frenético.

También tiene que acudir a la Gran Vía, de Madrid, donde se encuentra el plató de ‘La Tuerka’, y donde él mismo sigue realizando entrevistas de manera prácticamente semanal.

El líder de Podemos, que lleva ya un tiempo sin acudir a tertulias de televisión por motivos estratégicos, reconoce que, con esta agenda, apenas tiene tiempo para sí mismo y para hacer lo que antes hacía con los suyos.

Es más, incluso ha comentado que no le quedan días para acudir a la escondida casa ecológica que adquirió en Casavieja y que ha mantenido cerrada durante un tiempo.

No puede salir a la calle

Pablo Iglesias ha reconocido a personas cercanas que esta nueva vida que lleva le impide salir a la calle con libertad, como sí podía hacer antes.

Ahora, le paran, le hablan, le piden fotografiarse… Los espontáneos que se le acercan cada vez son más.

Desde hace algunos meses, Iglesias, según las fuentes consultadas por ECD, suele salir a la calle tocado meses con una gorra, que dificulta su identificación. Con este complemento se le ha visto en su barrio y en Casavieja (Ávila).

Se siente agobiado

Esta situación, como decimos, está empezando a agobiar a Pablo Iglesias. Así lo ha admitido él: se siente en ocasiones sobrepasado por todo lo que le está sucediendo y por no tener tiempo para su ocio o para estar con los suyos.

Aún así, el líder de Podemos reconoce que se encuentra en el momento más importante de su vida, y afirma que dentro de algo más de un año se ve en La Moncloa.

Por eso, según reconoce, está obligado a tener esta ‘alocada’ agenda.

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