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Política

Rubalcaba se está “trabajando” Cádiz y Andalucía: quiere convertirlos en su base para conseguir ser vicesecretario general del PSOE, es decir, “número dos” del partido

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El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, está desplegando un ‘plan B’, tras haber fracasado en su pulso con Zapatero y no haber logrado ser nombrado vicepresidente del Gobierno ni haber colocado a sus peones en Moncloa y Defensa. Ahora busca poder orgánico y territorial en el PSOE. El objetivo es el Congreso Federal y ya está dando pasos.

Según fuentes socialistas de toda solvencia consultadas por El Confidencial Digital, Rubalcaba se ha tomado muy en serio, para empezar, su trabajo como diputado por Cádiz. Hasta el punto de que muchos fines de semana (como este último) se desplaza allí donde fue colocado como cabeza de lista para las elecciones generales por Zapatero. Lo significativo de estas visitas es que Rubalcaba no se pierde ni una reunión de la ejecutiva provincial del PSOE, de la que por cierto no es miembro.

A algunos miembros del Partido Socialista no les ha pasado inadvertido este hecho. “Rubalcaba no da puntada sin hilo”, sostienen, a la par que destacan la inminente celebración del 37 Congreso Federal del Partido. A juicio de importantes dirigentes, el ministro de Interior no sólo está trabajando para colocar a sus afines en la próxima Ejecutiva, sino que él mismo busca consolidar y aumentar su poder interno.

El razonamiento que hacen es el siguiente. Rubalcaba ha sabido, como ninguno, convertirse en “imprescindible” para Felipe González, para Joaquín Almunia y para Rodríguez Zapatero. Pero tiene una espina clavada: nunca ha gozado de poder territorial dentro del partido, nunca ha conseguido ser de verdad un “barón” de la organización socialista y, por lo tanto, su poder orgánico siempre ha sido limitado y en definitiva depende de la voluntad del “jefe”.

Históricamente todos sus intentos de “asalto” al Partido Socialista de Madrid han terminado en fracasos, y aún hoy –sostienen las fuentes socialistas consultadas por ECD- continúa empeñado en intentar neutralizar de alguna manera al nuevo secretario regional, Tomas Gómez, porque sabe que el nuevo líder madrileño dispone de línea directa con el presidente Zapatero y con José Blanco.

Visto lo visto, Rubalcaba busca ahora colocar en la Ejecutiva Federal a dos de sus peones, Elena Valenciano y Antonio Hernando.  Pero, por encima de todo, lo que desea con más ahínco es ser nombrado nuevo Vicesecretario General del PSOE. Algunos destacados socialistas sostienen que pretende convertirse en “el Alfonso Guerra del siglo XXI”.

Las fuentes consultadas a nivel interno explican que la jugada de Rubalcaba “está ya diseñada y es de largo alcance”. El ministro cuenta –eso al menos es lo que dice en privado- con que José Blanco dejará la Secretaría de Organización del PSOE. Si a ello se añade que Zapatero estará demasiado ocupado gobernando durante los próximos años, “el partido podría quedar en sus manos”. Ya se sabe que ZP prefiere dejarlo en manos de otro.

En esta maniobra, hay un dato que es preciso tener en cuenta. Zapatero siempre se ha negado a tener Vicesecretario General porque no quiere que se reproduzca la tensa situación que vivió el PSOE con la bicefalia Felipe/Guerra. Sin embargo, en el PSOE nadie se lleva a engaño y algunos temen las dotes de persuasión de Rubalcaba.

De momento, el ministro del Interior se ‘está trabajando’, con dedicación y empeño, al todopoderoso Partido Socialista de Andalucía porque el apoyo de Manuel Chaves, Luis Pizarro y Gaspar Zarrías podría ser clave en su operación de asalto al poder orgánico.

Además, Alfredo Pérez Rubalcaba considera (y así lo manifiesta a su entorno más cercano) qué él es quien controla el Partido Socialista de Euskadi, junto a su mano derecha Rodolfo Ares, dejando en un segundo plano al propio Patxi López.