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Política

Zapatero, dispuesto a seguir con el “Plan Renove” en el PSOE: restricciones a los mayores de cuarenta años

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Cuando el actual presidente del Gobierno se hizo por sorpresa con la Secretaría General del PSOE, tenía muy clara su intención de escenificar una ruptura con el pasado, tanto en lo personal como –parcialmente- en lo ideológico. Desde el entorno del Presidente se insiste: con la permanencia en el poder, su plan se afianza.

Cuando el actual presidente del Gobierno se hizo por sorpresa con la Secretaría General del PSOE, tenía muy clara su intención de escenificar una ruptura con el pasado, tanto en lo personal como –parcialmente- en lo ideológico. Desde el entorno del Presidente se insiste: con la permanencia en el poder, su plan se afianza.

 

Zapatero era consciente, de todos modos, de que convenía actuar con prudencia e ir jubilando poco a poco a los pecios de la época felipista. Ciertamente, no se ha desprendido del más incisivo –Alfredo Pérez Rubalcaba-, pero históricos dirigentes como Joaquín Leguina o Alfonso Guerra han mostrado su sorpresa, cuando no su decepción, por estos movimientos nunca abiertamente explicitados.

 

Esto ha coincidido con el ascenso, solapado a veces en la relativa discreción de las Secretarías de Estado, de figuras con perfil más juvenil, como Antonio Camacho, Bernardino León o –prototípicamente- Leire Pajín.

 

Desde el entorno del Presidente se insiste en que, para Zapatero, no se trataba tanto de cambiar unos rostros que los españoles estaban cansados de ver por otros nuevos, sino más bien de escenificar una ruptura en lo ideológico, reuniendo en torno a sí personalidades más dóciles a sus planes de hacerse con el control del partido, más fácilmente adaptables al perfil ideológico “buenista” del Presidente: gente que no fuera a poner pegas a reformas polémicas como los cambios constitucionales, la ley de matrimonios gays, etc.

 

Por el momento, Zapatero no dispone de un margen de maniobrabilidad tal que le permita deshacerse, por ejemplo, de figuras como José Bono o Rodríguez Ibarra. Son gente que mide su valor en votos, con gran asentamiento en sus respectivas regiones, y que plantearían problemas por los enrocamientos que genera la estructura federal del PSOE.

 

Pero, de cara al futuro, José Luis Rodríguez Zapatero quiere en todo caso incorporar a gente que se sienta tan joven como él mismo.