Martes 26/09/2017. Actualizado 13:37h

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Política

Zapatero decidió prescindir de De la Vega cuando destituyó a la directora del CIS sin consultárselo: había creado en Moncloa un ‘grupo de poder’ al margen del presidente

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Rodríguez Zapatero tomó la decisión definitiva de prescindir de María Teresa Fernández de la Vega cuando se enteró de que la vicepresidenta había destituido a la directora del CIS, Belén Barreiro, sin habérselo consultado.

El presidente del Gobierno recibió con un enorme enfado la noticia, que no conocía con antelación, de que la ‘número dos’ del Ejecutivo había decidido la destitución fulminante de la responsable del CIS. Lo supo, además, cuando él se encontraba fuera de España, en Bruselas, asistiendo al Consejo Europeo donde se trató la decisión de Sarkozy de expulsar a los inmigrantes gitanos.

Zapatero se encontró con el hecho consumado, porque desde la Vicepresidencia se anunció el cese el 16 de septiembre, antes de que fuera efectivo porque el acuerdo se tomó al día siguiente en el Consejo de Ministros. Una vez lanzada la noticia, que se quiso presentar como un “cese pactado”, Zapatero ya no pudo desautorizar a la vicepresidenta.

Un poder al margen

El malestar profundo del presidente del Gobierno se debió a varias circunstancias, según fuente con acceso a La Moncloa con las que ha hablado El Confidencial Digital:

-- De la Vega no había consultado nada a Zapatero.

-- El anuncio del cese se había lanzado cuando él se encontraba fuera de España.

-- Belén Barreiro era una persona de la confianza del presidente, no sólo por su cualificación profesional, sino también porque desde 2004 había trabajado en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, como vocal asesora en el Departamento de Análisis y Estudios, bajo las órdenes de José Enrique Serrano.

Según fuentes cercanas a la Presidencia del Gobierno, al conocer la destitución de la directora del CIS, Rodríguez Zapatero llegó definitivamente a la conclusión de que Fernández de la Vega había creado en La Moncloa ‘un grupo de poder autónomo’, y que estaba tomando decisiones al margen del propio presidente. Y entonces tomó la determinación de destituirla cuanto antes.

El anuncio del cese de la directora del CIS provocó también en el PSOE una gran polémica, por la profesionalidad por Belén Barreiro. Hubo incluso intentos de frenar la destitución, por parte de miembros del Gobierno y del partido, ante lo cual desde el equipo de De la Vega se filtró la noticia a primera hora de la noche, para así bloquear una posible marcha atrás.

El trasfondo de la decisión de la vicepresidente estuvo en las diferencias que mantenían De la Vega y Barreiro sobre la forma de dirigir el CIS, y en los intentos de la segunda de mantenerse al margen de esas presiones.

El último encontronazo se produjo cuando la vicepresidenta le ordenó que el trabajo de campo del barómetro de julio se realizase después del debate sobre el Estado de la Nación, previsto en el Congreso para el 14 y 15 de julio, en lugar de en la primera semana del mes, como hace siempre el CIS esos trabajos, a lo cual Barreiro se negó.

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