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Política

Los dos guardias civiles asesinados en Francia pensaban que iban a ser secuestrados por ETA, no que les iban a matar a sangre fría

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“Los dos pensaron que les iban a secuestrar, no a asesinar”. Es la opinión de los compañeros cercanos a Raúl Centeno y Fernando Trapero, los dos guardias civiles tiroteados la semana pasada en Capbreton (Francia).

Los agentes creyeron que los etarras tenían pensado capturarles, porque, si hubieran imaginado que iban a dispararles directamente, “habrían intentado algo”, según fuentes próximas a sus compañeros del GAO (servicios especiales) a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital. En concreto, habrían intentado resistir, gritar o algo semejante a pesar de que estaban siendo encañonados.

De acuerdo con esas fuentes, miembros de la Guardia Civil llevaban más de un mes en esa zona, alojándose por turnos en el hotel de Capbreton. Se cree que alguien del hotel, posiblemente personal de servicio que se ocupa de limpiar las habitaciones, vio algún tipo de material, por ejemplo cargadores de las transmisiones.

Por otro lado, en el hotel se pedían facturas de una forma determinada, veían a españoles con una determinada forma de llegar e irse como consecuencia de los relevos… Por eso, el sargento y gente veterana comunicó a sus jefes que se estaban corriendo “riesgos excesivos”, e incluso se notificó por escrito.

Todos los guardias desayunaban habitualmente en el bar donde lo hicieron Centeno y Trapero el último día, algo que podría ser una negligencia, pero que por las circunstancias de su trabajo tenía alguna explicación: trabajan de 10 a 16 horas diarias, y “o desayunas o puede que no comas otra cosa durante el día”.

En una semana, podían ir dos o tres veces a la cafetería. Para una pareja, que va a estar allí dos o tres semanas, eso puede no ser significativo; el problema es que también los anteriores frecuentaron ese establecimiento. Es decir, que cada mañana una o dos parejas de españoles se pasaban por allí.

Sobre el descarte de un doble secuestro de guardias civiles, que habría colocado a ETA en una posición “negociadora” muy fuerte frente al Gobierno de España, analistas políticos concluyen que los terroristas no barajaron esa posibilidad debido a los problemas logísticos que sufre la banda, sin “zulos” adecuados ni refugios seguros donde ocultar un hecho así.