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Política

El ministro Alonso “vende” como nuevo un plan contra la guerra bacteriológica de 2004: en Tráfico es práctica habitual

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El ministro del Interior, José Antonio Alonso, anunció el pasado martes –como novedad- la puesta en marcha de un plan nacional de defensa química, bactereológica y atómica diseñado por la Guardia Civil. Sin embargo, ese plan ya se había hecho público un año. El departamento de Tráfico de la Guardia Civil denuncia casos similares.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, anunció el pasado martes —como novedad- la puesta en marcha de un plan nacional de defensa química, bactereológica y atómica diseñado por la Guardia Civil. Sin embargo, ese plan ya se había hecho público un año. El departamento de Tráfico de la Guardia Civil denuncia casos similares. La declaración del titular de Interior tuvo lugar en el Hotel Villamagna de Madrid, el pasado martes 20 de septiembre con motivo de los desayunos que la agencia Europa Press organiza con políticos, empresarios y periodistas. Ese día el invitado fue el propio ministro que se refirió a los esfuerzos de su departamento por prevenir ataques químicos contra la población. Interesados por esta cuestión, ECD se puso en contacto con fuentes oficiales de la Guardia Civil que nos han remitido, sin embargo, a la página web de la benemérita. Allí, efectivamente, aparece un esbozo y objetivos del denominado Plan de Defensa Nuclear, Radiológico, Bacteriológico y Químico, NRBQ, de fecha 11 de noviembre de 2004. Según confirman desde el Cuerpo, a día de hoy, casi un año después de su presentación, se están preparando las primeras unidades. Tras la puesta en marcha de las dotaciones de Sevilla y Zaragoza, el pasado mes de mayo se creó la unidad de primera intervención en Madrid. 1.700 agentes van a ser preparados en los próximos años. Algunos sindicatos de la Guardia Civil vienen denunciando desde hace meses a sus dirigentes por la “lentitud y parsimonia” a la hora de aplicar los planes que elabora el Gobierno en materia de seguridad. Según declaran, en ocasiones “solo es cuestión de imagen y de marketing: la realidad dista mucho de lo anunciado”. Otro ejemplo de ello, explican, es la polémica surgida en torno a los coches-radares camuflados de la Guardia Civil. Según denuncia alguna asociación de agentes, en el Principado de Asturias tan solo disponen de dos coches para patrullar “de paisano” (de la marca Fiat y Lancia), la misma cifra de vehículos que había en 1990. Cuando se ha anunciado la incorporación de nuevos coches se ha seguido siempre el mismo procedimiento: se adquieren dos nuevos automóviles pero se dan de baja los dos que ya existían. Es decir, la dotación del parque móvil sigue siendo la misma. Otra situación que se denuncia es la manera en que el Ministerio del Interior “forma” a estas Unidades Especiales y el “juego de palabras” que utiliza. Según algunos sindicatos, la forma de actuar es la siguiente: a unos agentes se les anima a realizar un curso instructivo; tras recibir esas lecciones, se anuncia la puesta en marcha de la unidad operativa especial de una localidad o región. En muchas ocasiones, el que realiza ese curso es un solo agente. Por tanto, muchas comandancias de la guardia civil de nuestro país cuentan con un solo guardia civil “especializado”. Asimismo, se quejan de la precaria situación de los agentes del cuerpo en algunos aspectos y las bajas psicológicas que por ello se están produciendo. Afirman no tener capacidad de respuesta —tardando en algunas ocasiones hasta una hora en acudir al lugar en el que se los reclama-, poseer un sistema de telecomunicaciones precario —debiendo hacer uso incluso del teléfono móvil personal en caso de emergencia- o del “injusto” sueldo que cobran los agentes de tráfico por las guardias efectuadas en la carretera, en comparación con las 25.000 de las antiguas pesetas, unos 150 euros, que cobra un policía municipal por cada noche de trabajo.