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Política

Lo que estaban haciendo los ministros en lugar de acudir a la concentración convocada por el Gobierno contra ETA

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El Gobierno impulsó el sábado 1 de diciembre la movilización bajo el lema: ‘Por la libertad, para la derrota de ETA’ tras el último atentado de la banda terrorista en Capbretón, Francia, en el que fueron asesinados dos guardias civiles. El titular de Trabajo, Jesús Caldera, fue el único ministro que se pudo ver entre los asistentes. Todos los demás tenían un acto previsto que les impedía estar en la puerta de Alcalá.

Aunque el gran ausente, como gritaban algunos de los congregados, era el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE estuvo representado por el secretario de Organización, José Blanco, el portavoz del grupo parlamentario, Diego López Garrido, y el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. Sin embargo, la presencia de ministros brilló por su ausencia. Salvo la asistencia del titular de Trabajo, Jesús Caldera, la mayoría, según se desprende de sus agendas para esta fecha, estaban ocupados en algún que otro acto oficial de mayor o menor importancia. Así una de las que más difícil lo tenía era la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que se encontraba de viaje en Nueva York.

También se encontraba fuera de España el ministro de Economía, Pedro Solbes, que tuvo que viajar a Bruselas por motivos oficiales. En Split, Croacia, estaba el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, que debía asistir al acto en el que España asumía por primera vez una misión internacional. Carmen Chacón, la titular de Vivienda, no estaba en Madrid, aunque en este caso estaba más cerca, en Hospitalet de Llobrega, anunciando un plan de ayudas por 18 millones de euros.

Para quienes hubiera sido más fácil buscar un hueco entre sus actos oficiales era para la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, que sólo se la esperaba a las seis en un acto de entrega de medallas en el Teatro Real. El titular de la cartera de Cultura, Cesar Antonio Molina, estaba ocupado a partir de las siete en la presentación de un libro y, una hora más tarde, en una performance del escultor Miguel Barceló.

Por su parte, tampoco estaba dotada de especial relevancia la visita que protagonizó el ministro de Sanidad, Bernard Soria, al Centro Tecnológico del Juguete en la localidad alicantina de Ibi. De igual importancia era la entrega de premios Artemiso Precioso en el que se esperaba a la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, en el Palacio de Zurbano, en Madrid, a las siete y media de la tarde. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tenía una cita en el Palacio del Pardo a las ocho y media con ocasión de la visita de la presidenta de Filipinas. Más justificado era la ausencia del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que desde por la mañana acompañaba al presidente del Gobierno a Bayona para visitar al guardia civil herido en el atentado, Fernando Trapero, y que ayer aún luchaba por su vida.

A las cinco el ministro de Industria, Joan Clos, visitaba la sede de la empresa constructora de vehículos industriales Iveco. Las agendas de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, la del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, la de Educación, Mercedes Cabrera, la de la titular de Agricultura, Elena Espinosa, estaban vacías de actos oficiales.