Viernes 02/12/2016. Actualizado 17:20h

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Política

La policía francesa sostiene que son dos, no uno, los etarras que están huidos tras los asesinatos de Capbreton, y que había “orden de matar”

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Hay dos asesinos huidos. La policía francesa cree que son dos los etarras que faltan por detener, del grupo de tres que asesinaron en Capbreton a los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero. Los pistoleros recibieron la orden de la cúpula de la banda de escapar por separado.

Según fuentes próximas a la gendarmería gala, a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, cuando los etarras escaparon llamaron a los jefes para decidir cómo organizarse, y se les dijo que lo hicieran en solitario, no en grupo, y que no acudieran de ninguna manera a los escondites y pisos francos porque en la documentación incautada por la policía figuran muchos de esos lugares.

En la versión de los investigadores franceses, la etarra Saoia Sánchez Iturregi estaba acompañada, en el momento de la detención, por un “robacoches”, que no había participado en el asesinato de los dos guardias civiles.

A este individuo, Asier Bengoa, se le incautó un billete de Metro de una ciudad a 400 kilómetros de Capbreton, utilizado en las horas en que se produjo el doble asesinato. Por tanto, concluyeron que no estuvo allí y que se encontró más tarde con la mujer.

ETA dio orden de matar

La investigación de la policía francesa ha concluido que ETA tenía intención de matar, y que por tanto los hechos de Capbreton no son fortuitos. La decisión de los jueces, en España, de detener al resto de integrantes del “entramado etarra” en el País Vasco pudo ser el desencadenante: la dirección de la banda dio instrucciones de disparar contra el primer “objetivo” que apareciese.

Por tanto, los tres pistoleros tenían voluntad de matar, e iban armados y preparados para ello. Lo que sí fue imprevisto es que se cruzaran con los guardias Centeno y Trapero en la cafetería. Se cree que, una vez localizados, hicieron una llamada a la cúpula de la banda para preguntar si podían actuar, lo “autorizaron” y dispararon.