Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

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Religión

Desconcierto y preocupación entre los obispos por las críticas que han recibido tras su nota y por unos ataques que no se esperaban

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El clima entre el colectivo de obispos españoles es de desconcierto y también de preocupación, a la vista de la suma de reacciones y críticas que están recibiendo estos días, tras la publicación de su nota con orientaciones morales para el voto en los comicios de marzo.

Según informaciones recogidas por El Confidencial Digital, los miembros de la Conferencia Episcopal no imaginaban, ni esperaban, que su escrito iba a producir semejante revuelo. En ningún momento calcularon que se iba a producir una reacción tan virulenta.

Los obispos aprobaron esa instrucción pensando que era una más, como las que dieron a conocer en convocatorias electorales anteriores, considerando que ningún extremo de su contenido era “nuevo”, porque la referencia a ETA y la crítica a una negociación política ya se reflejó en la instrucción difundida en el año 2006, sin que entonces se produjera ninguna reacción especial.

De acuerdo con esas informaciones, nadie cayó en la cuenta de que ese párrafo era especialmente delicado ahora, porque las conversaciones del Gobierno con ETA, incluida la falsa negativa de Zapatero, se ha convertido en elemento clave de la campaña.

Los obispos consideran que se han convertido, sin ellos quererlo, en un auténtico “pim-pam-pum”, y que todo el mundo se ha lanzado a criticarles. Lo cierto es que se sienten preocupados.

En cuanto a la cascada de descalificaciones, a la salida de tono del actor Alberto San Juan pidiendo la “disolución” de la Conferencia Episcopal, se sumó el lunes el esperpento de la Secretaria de Igualdad del PSOE, Maribel Montaño, reclamando paridad en el órgano de los obispos, es decir, que entren a formar parte de él monjas.