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Religión

José María Setién explica por qué “se puede hablar con ETA” y reconoce que no escucha la COPE: “de hecho no es acertado que funcione como funciona”

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“Se puede hablar con ETA”, ha afirmado José María Setién, obispo de San Sebastián, en una entrevista en exclusiva para el espacio ‘Sexto Grado’, que emitió este sábado laSexta/Noticias. Setién ha declarado además: “me parece que no es acertado que la COPE funcione como funciona”.

Setién, que acaba de publicar el libro Un obispo vasco ante ETA, ha opinado sobre la posibilidad de que el Lehendakari y el líder de los socialistas vascos se sienten en el banquillo por dialogar con los pistoleros. “Yo hago una consideración muy sencilla. Si es que se está permanentemente hablando, que los problemas políticos y sociales deben resolverse a través del diálogo y ese diálogo no sólo es posible, sino que es autorizado, como se autorizó en el caso del presidente Zapatero para que pudieran dialogar con ETA. Eso quiere decir que el diálogo con ETA, por sí mismo no es ninguna acción que sea contraria a derecho. Porque en tal caso tampoco el parlamento podría haber autorizado para que el presidente realizara una acción que es en sí misma contraria a derecho. No solamente para buscar la pacificación sino con otros fines. Pues también eso es posible. Porque ETA puede tener sus colaboradores con los que tendrá que dialogar. Planteadas las cosas así, si eso es posible, es necesario probar que efectivamente la intención de la conversación, no solamente de Ibarretxe, sino también de los otros del PSOE que hablaron con HB y también diríamos con los mismos enviados del Gobierno para hablar con los representantes con ETA, pues no tenían esa voluntad de potenciar y servir de alimento para la violencia de ETA. Por tanto a mí me parece que eso no tiene ni pies ni cabeza y lo digo con toda claridad”, explica.

Preguntado por qué le diría a la cúpula de ETA, si la tuviera delante, Setién contesta: “Yo a ETA le diría algunas cosas que me parecen muy importantes. Que ETA se considere a sí misma como representante del pueblo vasco no tiene ninguna justificación. Por tanto, si ETA quiere buscar la liberación del pueblo vasco y quiere ser también democrática, lo que habrá que hacer es atenerse a lo que ese pueblo vasco quiere. Y lo que ese pueblo vasco quiere es que ETA desaparezca como un movimiento de violencia. Yo creo que ese puede ser, digamos, el punto de vista más radical cuando se trata de mostrar la ilegitimidad, no solamente, digamos, por los objetivos, los procedimientos, todas estas cosas, sino también la legitimidad que deriva de la competencia, de la delegación, del encargo que el pueblo vasco le pueda dar a ETA para que resuelva este problema, porque a ETA lo que le está diciendo es que deje de ser el grupo de la violencia y se convierta en un agente más dentro de la vida política que reconoce que esa vías dialogales y políticas como las únicas que deben primar para resolver los problemas políticos”.

Para el obispo vasco el papel de la iglesia de Euskadi en las relaciones con la banda terrorista ha sido el de “enfrentarse con el problema de la presencia de ETA, que nadie puede negar que efectivamente es y ha sido un problema”. Para Setién, esta relación ha consistido en “Tratar de enfrentarse con lo que puede ser una aportación particular de la Iglesia al servicio de la paz. La ETA lo que ha tenido de actuaciones violentas, que son directamente contrarias a la realización de la paz, pues esta Iglesia, entiendo que ha querido ser un instrumento o si se quiere una aportación, algo que pudiera desde su propia posición de Iglesia colaborar en la realización de la paz. Y en esta línea, cuando yo mismo miro hacia atrás en las cosas que he escrito, sobre todo en el boletín oficial de la Diócesis de San Sebastián, caigo en la cuenta de que año tras año las referencias al tema de la paz son permanentes y de múltiples maneras”.

Sobre si la aparición de ETA tendría justificación con reacción a la represión franquista, Setién opina: “Bueno, alguna relación, evidentemente tiene. Lo que hay que tener en cuenta, también es que la influencia del régimen franquista en la vida político-social es mucho más amplia que la influencia que pueda tener en ETA y por tanto influirá también en el factor ETA, con la peculiaridad propia de este factor ETA pero en las dimensiones generales que el régimen franquista proyectaba sobre la vida político social en cuanto que era un régimen que limitaba indebidamente, injustamente el ejercicio de esos derechos fundamentales de las personas y de los grupos, consiguientemente también la definición de los ámbitos de libertad que en la vida político-social es necesario reconocer a la sociedad. Y todo esto evidentemente tenía su influencia también en ETA. Lo cual, concretando un poco más, a partir de lo que ha sido la forma táctica de actuar de ETA, de situarse en los conflictos para, a través de la intensificación de los conflictos, plantear posibles objetivos más o menos estratégicos a largo plazo de logro de sus aspiraciones, no cabe duda que el régimen de Franco creaba un clima en el cual ETA podía desarrollarse, alimentarse de una forma especial”.

Sin embargo, para el obispo, “el hecho de que se haya terminado el régimen franquista no quiere decir que los objetivos que pretendía ETA se consiguieran automáticamente porque de haber sido así, ETA, habría sido un movimiento más de los que situándose dentro de la Constitución con los reconocimientos que esa Constitución hace de que estamos en un país democrático y que esas libertades se reconocen debidamente etcétera, no tendría ninguna razón de ser su recurso a la clandestinidad, a la violencia, que afirma que no pueden conseguirse los objetivos que se quieren pretender para este pueblo vasco al que dice defender y por tanto recurre, en este régimen que no es el franquista sino que tiene una Constitución, pues a su propia dinámica, que hace que para ellos justifique su actuación”.

El obispo afirma no arrepentirse de ninguna de sus aportaciones a la vida sociopolítica durante los últimos años: “Por lo menos, en el orden de las intenciones, ciertamente, no. En la línea de los aciertos que han podido tener la intención de decir lo que creía que tenía que decir, no soy yo, precisamente, quien debe dar o dictar mi propio juicio, pero yo, lo que sí puedo decir es que he tratado de adecuar mi intervención en todas estas cuestiones de la vida político-social a las exigencias que son propias de un obispo que también sobre este campo tiene palabras que decir”.

Además Setién considera que se ha aplicado a sí mismo el lema “sólo sacerdote, siempre sacerdote y en todo sacerdote”. Ahora, en realidad, también es cierto que ese lema, pues implica, por su propio planteamiento, otra pregunta más profunda: sólo sacerdote, ¿por qué tiene que hacerse sacerdote? Siempre sacerdote, pero ¿en qué situaciones tiene que estar presente ese sacerdote y cómo tiene que reaccionar? De tal manera que estas afirmaciones y otras semejantes pueden tener un significado puramente formal, que se llena de contenidos en el momento en que se quiere decir qué es lo que con esa palabra, en ese momento y en esa situación, pues se quiere decir”.

Ante la pregunta ¿Escucha usted la COPE?, Setién responde: “Pues no. Y de hecho me parece que no es acertado que la COPE funcione como funciona. Y ante eso y como soy un obispo emérito que ni siquiera tengo derecho a voto en la Conferencia Episcopal, entonces, no se me puede pedir más”.

Y qué hace entonces Setién, ¿prefiere cambiar de dial?: “Yo soy bastante selectivo en la utilización de los mensajes de los medios de comunicación. Yo no estoy pendiente durante el día de los medios. Tengo otras perspectivas en las cuales esos problemas que se ponen de manifiesto en los medios de comunicación, yo trato de estudiarlos y de abordarlos”, ha dicho.