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Seguridad

Ha leído manuales de inteligencia

Análisis de un miembro del CNI: “el pequeño Nicolás hubiera sido un gran agente secreto”

Sabe manejar cuatro personalidades distintas, tiene dotes para la resolución de problemas y para crear tapaderas en solitario

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Francisco Nicolás tiene aptitudes para convertirse en agente de los servicios secretos. Así lo admiten funcionarios de inteligencia, que destacan sus habilidades innatas para el desarrollo de falsas identidades, un evidente don de gentes y una personalidad embaucadora.

El pequeño Nicolás y María Dolores de Cospedal. El pequeño Nicolás y María Dolores de Cospedal.

La larga lista de personajes que han caído en las redes de Fran Nicolás delata “un don para la resolución de problemas y grandes capacidades de ingeniería social, que son básicas para un agente camuflado a la hora de reclutar informantes o conseguir información de altas personalidades” explica a ECD un miembro de la inteligencia

Según el análisis de su ‘modus operandi’ que realizan este y otros integrantes de los servicios secretos, la conclusión es que el joven de 20 años tiene muchas de las cualidades que se buscan en los procesos de reclutamiento de agentes de campo. Es más, algunos incluso aventuran que podría haber leído manuales de inteligencia por su propia cuenta.

El estudio de sus movimientos revela, aseguran, una capacidadinnata para el desarrollo de identidades”. Es decir, para la creación de personajes bajo los que ocultar su verdadera identidad y que le permitan abrirse puertas en círculos muy restringidos.

Tal y como explican, los manuales y procesos de formación de nuevos agentes hacen hincapié en este tipo de aspectos. A cuantos ha consultado ECD, les sorprende la “naturalidad” con la que creaba “y mantenía” dobles, triples y hasta cuádruples identidades “prácticamente sin fisuras”. Por la mañana podía hacerse pasar por un asesor de Moncloa en un desayuno informativo para la prensa, y por la tarde se reunía con un empresario afirmando ser miembro de CNI.

Técnicas profesionales

Afirman que aplicaba técnicas de desarrollo de identidad “casi de profesionales”: generaba un artificio en sus víctimas en base mostrar públicamente a  un estatus de vida elevado, una vivienda de lujo, vehículos de alta gama y apariencia de coches oficiales, ropa elegante, modales refinados y contactos en la élite política y empresarial.

Lo más difícil es que lo hizo sólo. El se lo guisaba y él se lo comía. No había ninguna organización detrás ocupándose de todo eso. Para que una tapadera así se sostenga, un agente necesita de la ayuda de un equipo en la sombra” afirman las voces consultadas.

Su problema, explican, fue su imprudente atrevimiento a la hora de llamar a algunas puertasdemasiado sensibles”, despertando sospechas. Eso y su aspecto demasiado juvenil, que no cuadra con las identidades que creaba. “Si en vez de 20 años hubiera tenido 40, y tuviera la experiencia y conocimiento de un hombre adulto, seguramente seguiría por ahí suelto”

El truco del teléfono

Explican, por ejemplo, que el método con el que Francisco Nicolás conseguía teléfonos de altos representantes del Estado –incluso el del rey Juan Carlos- “es parecido a una de las técnicas que aprenden y manejan los agentes de campo”.

El joven Nicolás se ganaba  la confianza de personalidades y les planteaba la necesidad de disponer en su teléfono móvil de una nueva aplicación determinada, vendiéndoles previamente las bondades de dicho programa.

Una vez accedían a dejarle el móvil para que procediera a instalarla, Nicolás accedía a la agenda y localizaba rápidamente números de contacto altamente reservados, como ocurre con el teléfono personal del rey Juan Carlos. Memorizaba el número e instalaba la aplicación, devolviéndole en pocos minutos el dispositivo a su legítimo dueño sin despertar sospecha alguna.

“Somos
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