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Por qué el Gobierno Zapatero tiene problemas y padece críticas internacionales a raíz de la piratería en Somalia

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El gobierno Zapatero tiene un grave problema con los pesqueros españoles en aguas de Somalia. El problema tiene tres vertientes: una internacional, otra nacional y otra de cooperación. Todas son difíciles de resolver.

--Somalia es uno de los países más pobres del mundo, sufriente aún de los coletazos de la última guerra civil de 2006 y las batallas fronterizas con Etiopía, con un Gobierno en crisis reciente y una Administración que es ficticia en casi todo el territorio del Estado. A este problema hay que añadir los del islamismo y la piratería.

--Con sus cerca de 3000 kilómetros de costa, las aguas de Somalia y las aguas internacionales colindantes con ellas, son un caladero de excepción. La pesca de túnidos, severamente amenazada en otros lugares del mundo, ha llamado a las empresas pesqueras de –notablemente- Francia y España, donde la demanda interna de atún es poderosa.

--Países como España han recibido fuertes críticas por el paso de los pesqueros españoles hacia aguas de Somalia, país infradesarrollado e incapaz de consolidar una industria pesquera propia, sin que haya una política de cooperación para que los somalíes puedan consolidar el aprovechamiento de estos recursos.

--El litoral somalí tiene una doble vertiente, hacia el Golfo de Adén y hacia el Océano Índico. La piratería somalí concentra el ochenta por ciento aproximado de sus ataques en el Golfo de Adén. Dada la hambruna endémica en el cuerno de África, los piratas buscan primeramente comida y provisiones, además del rescate.

--La mayor parte de los pesqueros españoles que faenan en estas aguas africanas son de origen vasco y, durante su trabajo, ocultan cualquier signo externo de pertenencia a España.

--Como contraste entre los dos países, cabe señalar que, ante el abordaje de un barco, las autoridades francesas pagan el rescate y seguidamente capturan a los piratas huidos, en tanto que España –como ocurrió en abril con el Playa de Bakío- paga el rescate y los deja marchar.

--Ibarreche está presionando desde hace meses a la Moncloa para que los pesqueros vascos puedan seguir viajando a Somalia con garantías de seguridad. En Moncloa se quiere contentar a Ibarreche y, de paso, al PNV, para llegar a alianzas o acuerdos sobre los Presupuestos, por ejemplo.

--Por otra parte, España no quiere y no puede asumir los riesgos de defender sola sus barcos. El Gobierno está dispuesto a enviar una fragata con un buque nodriza de abastecimiento. Aquí el problema es doble: en primer lugar, el Gobierno no quiere que los marinos españoles vigilen en la franja de mayor incidencia de piratería, el golfo de Adén, pero la vigilancia del resto de la costa implicaría más movimiento de fuerzas que el de una sola fragata.

--La dificultad de enviar más de una fragata a Somalia es puramente económica, de restricción presupuestaria: se calcula de modo aproximado que una fragata en Somalia cuesta más de seis millones de euros al mes. El gasto de dos o tres fragatas que, además, son necesarias en la costa española, sería menor que los devengos del pescado capturado, por lo que el Gobierno preferiría subvencionar a los pesqueros y que se quedaran en la costa, posibilidad que desagrada a Ibarreche.

--En consecuencia, y teniendo en cuenta que el problema afecta a varios países –España y Francia y también Italia- la Unión Europea quiere articular una fuerza naval internacional pero topa con la resistencia española a vigilar partes del litoral y con el problema de que dicha fuerza sólo podría estar lista en octubre-noviembre, es decir, en plena temporada no sólo de pesca sino de piratas. Es decir, que ya llegaría tarde.

--Consecuentemente, Moncloa quiere enviar una fragata propia y está recabando apoyos internacionales de distintos países árabes para que aporten medios –fragatas- gratuitos. Lo peor de todo es que varios países árabes han dicho que no, aunque hay esperanzas en que la buena relación entre las monarquías de Arabia Saudí y España consiga que los saudíes colaboren.

--España lo que no quiere es recurrir a los barcos estadounidenses que, como plataforma de apoyo a las operaciones en Irak, están patrullando por las mismas aguas donde son atacados los pesqueros españoles y franceses.

--Por último, cabe recordar que el Gobierno de Zapatero también ha sido criticado por no ofrecer cobertura naval a los envíos de ayuda internacional (de comida) que llegan a Somalia por mar, dada la precariedad de las infraestructuras del país. Esta cobertura naval es necesaria para salvar a la piratería y que los alimentos lleguen a los cerca de tres millones de somalíes que dependen de ellos. Otros países, como Dinamarca, Holanda, Canadá y Francia, sí están colaborando en esto con los somalíes.

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