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¿Es perjudicial para los niños conocer la actividad del Ejército?

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“Ya sabes que nosotros como ayuntamiento preferimos que no haya presencia militar en el salón, pero simplemente porque creemos que hay que separar los espacios”: estas palabras que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dirigió a un mando del Ejército en el Salón de Enseñanza de la Ciudad Condal ha provocado un debate: ¿Deben los escolares recibir información sobre la carrera militar?¿Tienen que conocer las Fuerzas Armadas o es perjudicial para ellos el contacto con los militares?

Ada Colau con los militares. Ada Colau con los militares.

Colau explicó que con esos comentarios lo que hizo fue trasladar la voluntad mayoritaria del ayuntamiento de Barcelona, que en un pleno del Consejo Municipal celebrado a finales del mes de febrero aprobó una declaración institucional pidiendo a la Generalitat de Cataluña que hiciera “todas las gestiones pertinentes con Fira de Barcelona para no permitir la representación de instituciones militares en el Salón de la Enseñanza ni en ningún otro espacio educativo y de ocio como el Festival de la Infancia”.

La alcaldesa y líder de Barcelona En Comú se reafirmó en que esa era su postura: apostar por no incluir a las Fuerzas Armadas en eventos educativos como el Salón de la Enseñanza, donde los estudiantes de la ESO y Bachillerato acuden para informarse sobre las distintas opciones de carreras universitarias, grados de Formación Profesional y otras salidas al terminar la educación secundaria.

La presión para echar al Ejército de estas ferias en Cataluña comenzó hace años de la mano de algunas plataformas antimilitaristas e independentistas. Sin embargo, hasta hace poco tiempo no pasaban de ser protestas muy minoritarias.

Ahora, coincidiendo con el proceso independentista en Cataluña, instituciones como el ayuntamiento de Barcelona y también el Parlament se han sumado a esta reivindicación contraria a la presencia de los militares en eventos dirigidos a los niños.

Por no es sólo el Salón de la Enseñanza: estas plataformas también quieren expulsar al Ejército español de la Feria de la Infancia que se celebra durante la Navidad en Montjuic, Barcelona, y en la que los militares montan varias atracciones para los más pequeños.

La utilidad civil de las carreras militares

Toda esta polémica plantea la cuestión de si los menores de edad pueden, e incluso deben recibir información sobre qué son las Fuerzas Armadas y si los militares pueden explicarles las posibilidades que ofrece entrar en las academias militares y en los centros de formación de tropa y marinería.

Como destacan estos días los altos mandos militares, las palabras de Ada Colau sólo pueden tener como origen el desconocimiento sobre el papel actual de las Fuerzas Armadas y su labor formativa. Los jóvenes que entran en las academias tienen la opción de formarse y conseguir varios títulos universitarios, como los de ingeniería de la organización industrial que se cursan en la Academia Militar de Zaragoza y en la del Aire de San Javier, o de ingeniería mecánica en la Escuela Naval de Marín (Pontevedra).

Toda esta formación tiene, claro está, aplicaciones militares para el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Tierra. Sin embargo, no se puede ignorar que las carreras universitarias que cursan los militares tienen también utilidad civil: pasados unos años, muchos dejan las Fuerzas Armadas y comienzan a trabajar en empresas, donde encuentran empleo gracias a lo aprendido en las academias.

Ampliando el foco más allá del aspecto educativo y formativo, son muchos los argumentos que inclinan la balanza del debate en favor de que los niños y los jóvenes conozcan de cerca las actividades de los tres ejércitos.

Del ejército franquista al del siglo XXI

La beligerancia de algunos partidos y dirigentes políticos, sobre todo de izquierdas, hacia los militares proviene sin duda de los prejuicios que se han quedado enquistados en parte de la sociedad españoles después del franquismo.

No hay que olvidar que durante los casi 40 años de dictadura, el Ejército fue una institución casi omnipresente en la vida política y social de España. La militarización impuesta por el régimen de Franco se debió en gran parte a que el Ejército fue la clave de la victoria del bando sublevado en la Guerra Civil contra la IIª República.

Sin embargo, 40 años después de la muerte del dictador poco queda de aquellas Fuerzas Armadas y la imagen tópica de abusos, arbitrariedades y crueldad contra la población civil.

Es difícil defender la idea de que los militares no se han reconvertido por completo en una fuerza moderna y democrática que cumple el papel que le otorga la Constitución de 1978: “Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento jurídico”.

La Ley de la Defensa Nacional define más ampliamente las funciones que ahora ejercen los militares en la España democrática: “La protección del conjunto de la sociedad española, de su Constitución, de los valores superiores, principios e instituciones que en ésta se consagran, del Estado social y democrático de derecho, del pleno ejercicio de los derechos y libertades, y de la garantía, independencia e integridad territorial de España. Asimismo, tiene por objetivo contribuir a la preservación de la paz y seguridad internacionales, en el marco de los compromisos contraídos por el Reino de España”.

Durante las últimas décadas, los militares españoles han participado en decenas de intervenciones en el extranjero para garantizar la paz y la estabilidad de países en conflictos. Allí donde han estado y donde siguen prestando servicio las Fuerzas Armadas, los países aliados y las poblaciones civiles han destacado su profesionalidad y dedicación: un ejemplo de ello es, por ejemplo, la Plaza de España de Mostar que Bosnia Herzegovina inauguró después de dos décadas de misión española.

Lo que aporta a la sociedad

Pero es que a día de hoy la actividad del Ejército de Tierra, del Aire y de la Armada no se limita a las operaciones en el extranjero. Como reacción al desplante de Ada Colau, muchos responsables de las Fuerzas Armadas han recordado estos días que los militares contribuyen en otros muchos ámbitos a proteger y mejorar la vida de todos los españoles.

Esta aportación es extensa: pilotos de aerolíneas comerciales formados en el Ejército del Aire, avances científicos y médicos gracias a investigaciones y experiencias de unidades militares, intervenciones de la UME y de aeronaves militares para apagar incendios, rescates en el mar por parte de embarcaciones y helicópteros de la Armada, intervenciones en otras catástrofes... Y también la labor de inteligencia de las tropas desplegadas en el extranjero que ha permitido abortar atentados yihadistas en España, incluida Barcelona.

Como otros muchos aspectos del entramado institucional y social de nuestro país, los niños y jóvenes deben conocer la realidad completa de las Fuerzas Armadas para poder valorarla y reconocerla. El argumento de que fomenta la violencia cae por su propio peso al comparar todos sucesos de agresiones que los menores “consumen” en la televisión e Internet, o la que pueden incluso “practicar” en los videojuegos.

Ejemplares y bien valoradas

Además, de forma habitual surgen casos de verdaderos héroes militares españoles que, bien en operaciones de guerra o bien en situaciones de la vida diaria, pueden servir a los jóvenes como ejemplo de sacrificio y servicio a los demás. La admiración palpable que hacia los soldados existe en otros países como Estados Unidos no se da tan claramente en España, probablemente por los prejuicios heredados del franquismo antes mencionados.

Aún así, no hay que perder de vista que las Fuerzas Armadas están entre las instituciones mejor valoradas por los españoles. Según las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Socialógicas (CIS), están en el tercer lugar con un 5,51, por detrás de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Por contra, los peores valorados son precisamente los partidos políticos (2,23).

En todo caso, la respuesta más elocuente a toda esta polémica provocada por la alcadesa de Barcelona la han dado los propios estudiantes. El stand de las Fuerzas Armadas en el Salón de la Enseñanza se llenó de jóvenes y la página web de Defensa que informa sobre las salidas profesionales ha disparado sus visitas: no hay duda que este debate ha provocado un efecto llamada y ha conseguido recordar a muchos estudiantes que existe la opción de dirigir su formación hacia las Fuerzas Armadas.

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