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Carlos Berzosa encarga una investigación sobre purgas de profesores tras la Guerra Civil Española en la Complutense, que ha localizado ya a 50 depurados

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El rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Carlos Berzosa, ha encargado una investigación sobre la depuración de catedráticos y profesores en este centro universitario tras la Guerra Civil Española. Según Berzosa, había una “labor pendiente con los profesores que tuvieron que marcharse forzosamente de la universidad” por culpa del régimen franquista.

Al frente de la investigación propuesta por Berzosa, que ya ha encontrado a medio centenar de personajes, se encuentran Luis Enrique Otero Carvajal, vicedecano de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM y Mirta Núñez, profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de dicho centro. Ambos apoyados por dos alumnos más y bajo la cátedra de Julio Aróstegui.   El estudio pretende, como decimos, buscar y encontrar a familiares y amigos de intelectuales que fueron apartados de su puesto en la Universidad Complutense por el régimen franquista.   Dichos profesores y catedráticos, que fueron perseguidos y reprimidos por la Dictadura tras el 39, fueron sancionados temporal o definitivamente. Fue una “represión polimorfa”, afirman los investigadores a El Confidencial Digital: “se persiguió tanto a gente de izquierdas como conservadora.   La forma de actuar era la siguiente: la no adhesión al llamado “movimiento nacional” –o, simplemente, la ausencia de actos a favor de dicho movimiento- provocaban la apertura de un expediente por parte de las autoridades competentes para estudiar la devoción o desafección al régimen.   Las penas interpuestas, en tal caso, eran de muy diversa índole, dependiendo siempre de la capacidad y la importancia de la familia del acusado. De esta forma, se podía apartar al profesor de su puesto durante un tiempo o de forma definitiva. Incluso algunos de estos profesionales perseguidos fueron fusilados en aquellos años, como es el caso del hijo de Leopoldo Alas Clarín, Leopoldo Alas Argüelles, y también rector de la Universidad de Oviedo; o Salvador Vila Hernández, rector de la Universidad de Granada y alumno aventajado de Unamuno.   Otros muchos, en cambio, tuvieron que marchar al exilio, siendo Méjico el principal país de origen de nuestros intelectuales exiliados. Tal es el caso del profesor y poeta Pedro Salinas; Blas de Cabrera, que mantenía contactos desde España con Albert Einstein; Luis Calandre, el iniciador de los estudios de cardiología en nuestro país; u Odón de Buen, impulsor de la oceanografía dentro de nuestras fronteras.   El estudio pretende poner de manifiesto la pobreza cultural que, tras la Guerra Civil, sufrió nuestro país. Un retraso motivado, afirman los investigadores, por la actitud represiva del régimen contra profesores y catedráticos que no apoyaban el “movimiento nacional”.   Las investigaciones encargadas por Berzosa llevan ya un año puestas en marcha y se espera que para finales de este verano se concluyan. Acto seguido, se publicará un homenaje y un libro recogiendo la memoria de los testimonios recopilados.