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Expertos en terrorismo islamista certifican que Policía y Guardia Civil están desbordados por el seguimiento de yihadistas

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Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía y la Benemérita destinados a la lucha contra el terrorismo islamista no dan abasto en la tarea de seguimiento de elementos de carácter radical y presuntos terroristas.

Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía y la Benemérita destinados a la lucha contra el terrorismo islamista no dan abasto en la tarea de seguimiento de elementos de carácter radical y presuntos terroristas. Según expertos en terrorismo islamista consultados por ECD, estas tareas suelen requerir unas 10 personas por sospechoso destinadas a este cometido cada día, algo que se está demostrando insostenible a tenor de los medios actuales con que cuentan las Fuerzas de Seguridad del Estado. En las bases de datos que manejan los investigadores del terrorismo de origen islámico los yihadistas detenidos o en busca y captura en España pasan ya de los 300. De estos, más de cien estarían relacionados con el atentado del 11 de marzo de 2004, en Madrid. A todo lo anterior, explican, hay que sumar las dificultades derivadas de la incertidumbre de las investigaciones: seguir a personas con ideas radicales no significa dar con los terroristas, ya que esto no es sinónimo de militancia, lo que multiplica el trabajo “en el vacío”. Otros detalles que destacan los entendidos son los siguientes: --Los expertos relativizan cada vez más la aparente organización y estructura de los grupos islamistas, como los desarticulados este martes. Los objetivos del terrorismo de corte islamista —como el envío de suicidas a Irak- son comunes al menos en las células que se van desarticulando no sólo en España sino también en Italia, Francia y otros países europeos. --La asignación de los detenidos a facciones como el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) o el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) obedece más a una necesidad de clasificación policial que a una realidad. La vida —aseguran- es mucho más compleja y resulta tremendamente complicado asignar las procedencias de los sospechosos. --Estas organizaciones actuaron con cierta cohesión en la década de los noventa pero desde 2001 hasta la actualidad se han difuminado mucho. A día de hoy se pueden encontrar entre los detenidos una mezcla de miembros de esos grupos. Un ejemplo: Es conocido que entre los terroristas suicidas del 11-M había un ex miembro del GIA argelino (Allekema Lamari), sin que por ello tenga ningún sentido atribuir a este grupo terrorista el atentado. --A través de la creación del Comité Ejecutivo del Mando Único Antiterrorista, se quiso poner freno a la patente descoordinación entre las Fuerzas de Seguridad para afrontar una nueva forma de terrorismo en nuestro país. Se contrataron decenas de traductores de árabes, de los que hasta el momento se disponían escasos efectivos y se apostó por ir compartiendo información entre Policía Nacional y Guardia Civil. --Recientemente se ha comenzado a poner en marcha el proyecto SUBA (Sistema Unificado de Consultas de las Bases de Datos) con el que se ha comenzado a compartir entre estos cuerpos de seguridad algunos archivos como los del DNI, armas y explosivos, con lo que se alcanza un nivel de colaboración muy básico. --Actualmente entre ambos cuerpos existe comunicación de amenazas pero no de operaciones, lo que ya ha provocado algún cruce de operativos, que han llegado a ser publicados: Uno de los dos cuerpos culminaba con la detención una operación que paralelamente también estaba preparando el otro. --La operación conjunta de la madrugada del lunes no es la primera que se da en materia de terrorismo islámico. Ya se realizó una el pasado año en Barcelona, en la que se detuvo a algunos islamistas de origen magrebí. Es un buen síntoma de que la colaboración empieza a fluir, aunque como se vio, aún sea necesario que distintos magistrados de la Audiencia Nacional coordinen los arrestos y operativos de uno y otro cuerpo de seguridad.

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