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Profesores de la Universidad Complutense aseguran vivir atemorizados por el sistema ideado por Carlos Berzosa para controlar su asistencia

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El Consejo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), encabezado por su rector, Carlos Berzosa, ideó un sistema para controlar la asistencia de sus profesores. Aunque el objetivo es mejorar la calidad de la docencia, lo cierto es que un buen número de ellos se siente atemorizado e idea soluciones imaginativas para evitar saltarse las clases.

La iniciativa, adelantada por El Confidencial Digital, se puso en marcha hace un año y medio. El rector de la UCM, Carlos Berzosa ideó un sistema para “mejorar la calidad de la docencia” pero que también pretendía paliar las frecuentes ausencias de los profesores de las aulas.

Un alumno “camuflado”, elegido al azar por la universidad y recompensado por un crédito de libre configuración por su trabajo, acude a clase con una ficha donde anota si el profesor asiste a clase o no, el número de horas impartidas, si ha recurrido a sustituciones por ausencia del profesor titular, el tipo de clase –teórica o práctica- que se les ha dado, si se está siguiendo el temario de la materia, también por parte de los docentes que realizan sustituciones, y si se recuperan las clases perdidas.

En un primer momento, este sistema de control causó cierto revuelo en las aulas de la Complutense. Declaraciones como “¿qué, no sabéis que hay un ‘espía’ en clase? Pues sí. Ahora el Rector nos ha puesto un espía para controlarnos”, se han podido escuchar en boca de algunos docentes, muy molestos con la nueva medida.

Pasado unos meses desde la implantación de esta medida, la tónica general es que el sistema parece haber surtido efecto y son pocas las clases que no imparten los profesores. De hecho, se ha extendido un cierto “temor” entre los docentes. “Muchos profesores tienen miedo a faltar por estas inspecciones aleatorias e imprevisibles que se están realizando”, han reconocido algunos docentes a ECD.

Las mismas fuentes explican que antes, al no existir este sistema de control, muchos profesores se ausentaban sin tener que dar apenas ninguna explicación; tan sólo, si acaso, al director o secretario de su departamento. Ahora, los docentes no faltan nunca o en contadas ocasiones a sus clases. Cuando lo hacen mandan a un sustituto, proyectan un vídeo o utilizan algún recurso similar para poder pasar el trámite de la inspección.

No obstante, existe una reducida minoría de profesores de la Complutense que permanecen al margen del sistema de control de Berzosa. “A mi me da igual que me controlen si vengo o no, o si imparto el temario”, afirma un docente. Estos profesores más rebeldes suelen ser los de mayor edad y los que poseen una mayor experiencia.

Fuentes oficiales de la Complutense han explicado a ECD que, antes de poner en marcha esta medida, se hizo una encuesta para comprobar cuál era el nivel de asistencia de los profesores. Entonces, el 4% de los mismos se ausentaba. Precisamente por eso –aseguran desde el rectorado- se dio orden a las Facultades y Centros de iniciar este sistema de control.