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Testimonio personal sobre el incidente de la fiesta Madrid 2012: “niños llorando, gente corriendo y ausencia de policía”

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Como me esperaba, todos los medios de comunicación han pasado de puntillas sobre el incidente de los fuegos artificiales con los que terminó la fiesta de Madrid 2012 del pasado domingo, que pudo terminar en tragedia. Está prohibido hacerse eco de cualquier borrón a la candidatura de Madrid 2012. Yo estaba allí, fui testigo directo desde el inicio y sucedió así,

Como me esperaba, todos los medios de comunicación han pasado de puntillas sobre el incidente de los fuegos artificiales con los que terminó la fiesta de Madrid 2012 del pasado domingo, que pudo terminar en tragedia. Está prohibido hacerse eco de cualquier borrón a la candidatura de Madrid 2012. Yo estaba allí, fui testigo directo desde el inicio y sucedió así,

 

La feria del libro cerraba sus puertas y tanto la calle O´ Donell como Alcalá habían sido cerradas al tráfico por el espectáculo que se celebraba en la puerta de Alcalá, y era mucha la gente que paseaba por estas calles.

 

NO había ni una sola indicación de que en el patio del edificio de Escuelas Aguirre (está en la confluencia de las dos calles antes mencionadas) había toneladas de pólvora listas para estallar, NO había ninguna valla ni perímetro de seguridad alrededor, NO había ninguna presencia policial que nos alertase a todos los viandantes de lo que en unos segundos iba a suceder allí.

 

Yo me acerqué a las rejas de este edificio, pues me llamó la atención la cantidad de cajas que había esparcidas en el patio (obviamente nada indicaba que todo aquello eran las lanzaderas de los fuegos artificiales), a mi alrededor pasaban familias con niños, parejas, grupos de gente que abandonaban la Feria del Libro...

 

De repente comienza el espectáculo, el susto que todos los que por allí estábamos fue bestial, eran unos metros y una simple reja lo que nos separaba de los fuegos, niños llorando, gente corriendo, abuelos con nietos intentando alejarse el máximo posible.

 

Yo estaba parapetado detrás de un vehículo todoterreno aparcado junto al edificio y observaba cómo muchos espectadores habían formado un semicírculo a unos 50 metros de mí para ver el espectáculo, cuando empiezan a caer del cielo los restos de los fuegos artificiales; repito: NO había ninguna presencia policial, ni protección civil, ni organizadores en la zona.

 

Llevaría un minuto de fuegos cuando sucedió: algunas lanzaderas se volcaron y tras una enorme explosión los fuegos comenzaron a salir en todas direcciones y en horizontal. Desde mi posición veo cómo impactan en la valla del retiro, en las marquesinas de los autobuses, en el asfalto, como auténticos proyectiles van hacia el público, todo son carreras, caídas, el caos.

 

Sin duda, el patrón San Isidro estaba allí, y no sucedió nada para lo que pudo haber pasado. Era como estar metido de lleno en una zona de guerra. Una vez que terminaron las explosiones, el silencio era total, la luz de las farolas no llegaba por la cantidad de humo que había, me lloraban y picaban los ojos, y el miedo que había pasado pegado y arrodillado junto al todo terreno a escasos metros de los fuegos no se lo deseo a nadie.

 

El asfalto estaba lleno de enormes carcasas de plástico duro, trozos de hierros, restos de todo tipo de los artificios que se habían disparado contra la gente. Y el público los traía en la mano (tubos de medio metro de plástico, tipo PVC) llenos de cólera y rabia, iban directos contra los operarios que habían lanzado los fuegos (menos mal que estaban a salvo detrás de las rejas).

 

En ese instante aparecen POR FIN los primeros vehículos de la Policía Local que son recibidos con insultos de todo tipo, e incluso golpeando a los vehículos con los restos que la gente traía en sus manos. Se monta una enorme bronca entre el público, operarios y policías... patético ver cómo la Policía echa las culpas a los operarios y los operarios a los policías. Empezaban a llegar las primeras unidades del Samur para atender a los heridos.

 

Soy el primero que quiere los Juegos de 2012 en mi ciudad, Madrid. Pero si empezamos con mentiras y tapujos, entre políticos y medios de comunicación y un descontrol de organización en algo tan peligroso como unos fuegos artificiales en pleno corazón de la ciudad, entonces pienso que no nos los merecemos.

 

Gracias por darme la oportunidad de expresar este testimonio, pues lo he intentado en otros medios de comunicación nacionales y no lo han visto “correcto”.