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La UE pretende minimizar el “efecto llamada” de la regularización de Caldera: tolerancia cero durante la presidencia británica

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El control de la inmigración ilegal será una de las prioridades de la Presidencia británica de la Unión Europa, que comenzará el próximo 1 de julio. El secretario de Estado británico, Charles Clarke, ha hecho públicos los planes de su Gobierno para firmar acuerdos con Rusia, Ucrania, Marruecos y China para devolver a los inmigrantes que hayan entrado en la UE ilegalmente.

El control de la inmigración ilegal será una de las prioridades de la Presidencia británica de la Unión Europa, que comenzará el próximo 1 de julio. El secretario de Estado británico, Charles Clarke, ha hecho públicos los planes de su Gobierno para firmar acuerdos con Rusia, Ucrania, Marruecos y China para devolver a los inmigrantes que hayan entrado en la UE ilegalmente.

 

Según recogía hace unos días el Finantial Times, Clarke expresó su confianza en poder extender estas negociaciones a Pakistán y Turquía, aunque es poco probable que se llegue a un acuerdo durante la Presidente británica. Como contrapartida, estos países podrán esperar unas relaciones "fuertes y estables" con la UE.

 

En la agenda de Reino Unido para el semestre en que ocupará la Presidencia figura concretamente ayudar a los países de origen de los inmigrantes y a los que sirven de paso en las migraciones a Europa a controlar este problema, a través de programas de protección regional. Es muy probable que esta propuesta se dirigirá en especial a los países del África subsahariana.

 

El claro posicionamiento de la Administración británica ha sido acogido en Bruselas también como un guiño a la reciente decisión del Ejecutivo español de regularizar masivamente a los “sin papeles” de nuestro país.

 

La futura presidencia británica parece ahora dispuesta a dar una dura batalla contra el posible “efecto llamada” que ha podido provocar la iniciativa del Gobierno de Rodríguez Zapatero, ejecutada por el Ministerio de Trabajo que dirige Jesús Caldera.