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Miquel Barceló, que apoyó a Zapatero, no ha empezado los trabajos de la ‘Capilla Sixtina del siglo XXI’ con la que el presidente quiere conmemorar la Alianza de Civilizaciones

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Rodríguez Zapatero lo citó insistentemente en uno de los debates televisados como ejemplo de español relevante que le da su apoyo. Pero antes de que el artista mallorquín se mostrara del lado de Zapatero, este apoyó al pintor con un encargo faraónico que aún no ha comenzado.

En 2007, el tándem Zapatero-Moratinos tuvo la idea de hacer ‘la Capilla Sixtina’ del siglo XXI en el ginebrino Palais des Nations de la ONU. Así se reflejaba la apuesta de España por el multilateralismo y se continuaba con la tradición –de Sert a Picasso- de tener artistas españoles en esas salas onusinas donde absolutamente todo está sufragado por algún país miembro.

El pintor español más cotizado en los mercados internacionales, el mallorquín Miquel Barceló, fue elegido para la ornamentación de la cúpula de la sala XX del palacio de Ginebra, donde habitualmente tienen lugar reuniones. Dicha sala pasará a llamarse ‘Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de Civilizaciones’.

El Gobierno español corre con el alquiler de otro emplazamiento para dichas reuniones, además de los gastos de materiales y el precio pagado al pintor, todo lo cual suma cerca de diez millones de euros. Todo parece indicar que las previsiones iniciales se han de multiplicar hasta un límite mucho mayor de lo previsto, pero los miembros de la Fundación Onuart –Repsol, Agbar, Telefónica, La Caixa- seguirán sufragando este proyecto. Dicha Fundación Onuart precisamente surge a iniciativa de Exteriores para este trabajo de Barceló, trabajo para el que el mallorquín está contando con un equipo de cerca de 20 personas en calidad de ayudantes.

Lo que ha levantado las alarmas en un ministerio siempre tan escaso de presupuesto como Exteriores es que Barceló no ha iniciado la obra todavía sino que está en fase de experimentación y recepción de inspiración, para lo cual ha adoptado un estilo de vida a lo comuna hippy en compañía de sus ayudantes en pleno Palais des Nations, muy para sorpresa de los usuarios habituales del edificio y muy para la contrariedad de Moncloa, Exteriores y patronos de Onuart, que ven que el retraso de la obra es ya considerable.