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Zapatero deberá idear nuevas estrategias tras la derrota de Kerry y el fracaso en sus secretos intentos de aproximación a Bush

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Zapatero se había encargado de proclamar –incluso a Jefes de Estado- su esperanza de que venciera John Kerry en las elecciones de EEUU. Meses atrás, los acercamientos diplomáticos a la administración Bush habían concluido con una retirada por parte española. La victoria del texano obliga a replantear un escenario imprevisto.

Zapatero se había encargado de proclamar –incluso a Jefes de Estado- su esperanza de que venciera John Kerry en las elecciones de EEUU. Meses atrás, los acercamientos diplomáticos a la administración Bush habían concluido con una retirada por parte española. La victoria del texano obliga a replantear un escenario imprevisto.

 

Tras el anuncio de la retirada de las tropas de Irak, y pese al goteo constante de declaraciones polémicas, el gobierno español emprendió con enorme reserva unas medidas de reconciliación con el aliado norteamericano.

 

En este sentido cabe interpretar los trabajos en la sombra por lograr una audiencia o una foto entre Bush y Zapatero, entrevistas de Colin Powell y Moratinos, conversaciones con el nuevo embajador en Washington, Carlos Westendorp…

 

También el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, se desplazó a Estados Unidos para ayudar en esta labor de deshielo de las relaciones bilaterales.

 

Estos intentos, que apenas han trascendido a la opinión pública española, no dieron el resultado previsto. Zapatero tendrá que esperar, y mucho, para ser recibido en la Casa Blanca por un Bush que no le ha dedicado cinco minutos a solas. Colin Powell, por su parte, medita su retirada, y el embajador Westendorp sigue trabajando por su cuenta.

 

El decepcionante resultado de los movimientos de aproximación llevados a cabo por el ejecutivo socialista propició, pues, que las esperanzas de mejora en las relaciones pasaran por el triunfo de John Kerry, por más que una victoria del senador bostoniano tampoco auguraba un nuevo romance entre España y EEUU.

 

Ahora, con la victoria de George Bush, Zapatero tendrá que inventar nuevas estrategias.