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El argumentario que maneja la SGAE para defender el canon digital recuerda que todos los partidos políticos estuvieron a favor e insiste: beneficia al usuario

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La Sociedad General de Autores (SGAE) maneja un argumentario para explicar por qué ha promovido la llamada “remuneración compensatoria” por copia privada en los nuevos soportes digitales. Primero recuerdan que todos los partidos políticos estuvieron a favor hasta hace bien poco. Y después, hablan de ventajas.

El Confidencial Digital ha tenido acceso a este documento que, efectivamente, recuerda en primer lugar un dato. “La extensión a los nuevos soportes digitales de la remuneración compensatoria por copia privada, comunmente llamada canon digital –dice este texto-, fue aprobada en el año 2006 por unanimidad por el Parlamento español”.

La SGAE añade que esta medida legislativa “que compensa al autor por el uso que se hace de su obra” comenzó en el año 1987 con las cintas vírgenes y posteriormente se aplicó al CD y a los DVD'S. Es decir, advierten, “no es algo nuevo”. En algunos países europeos, como Alemania –se apostilla-, se aplica desde la segunda mitad de los años sesenta.  

Sobre los motivos por los que se sigue haciendo necesaria esta medida, el argumentario de la SGAE explica que este gravamen supone una ventaja para el consumidor “porque le permite copiar en diferentes dispositivos de almacenamiento aquellos contenidos que desee, siempre que no exista ánimo de lucro. De lo contrario, la copia sería ilegal”.

Pero es que, además, se advierte, “beneficia a la industria tecnológica”. Y se pone un ejemplo:

-- ¿Cuál es el objetivo de un MP3? Almacenar contenidos. ¿Cuál es el mayor reclamo de las empresas tecnológicas en su contacto con el consumidor? La capacidad de almacenamiento. Entonces, imaginemos que al autor no se le compensa por la pérdida de ingresos que conlleva la realización de copias de obras musicales y audiovisuales en el ámbito doméstico. O lo que es lo mismo, no se le da una parte del salario que le corresponde por un trabajo que ha hecho. Pues pasaría lo mismo que si un oficinista va todos los días a su empresa y no le pagan: que tendría que dejar de trabajar y ocuparse de otro trabajo que le reportase dinero para sus necesidades. En el caso del creador, se acabarían los contenidos. Dejaría de crear. Y sin contenidos, ¿para qué servirían los dispositivos de almacenamiento?

Los miembros de la SGAE manejan también un informe elaborado por Econlaw Consulting con diversas reflexiones sobre la justificación económica del canon digital. Este estudio fue realizado el pasado mes de julio y firmado por el abogado Albert Sánchez Graells y Juan Santaló Mediavilla, profesor del Instituto de Empresa Business School.

Acceda aquí a este informe.