Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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Los diplomáticos, preocupados por la deriva de la Agencia que dirige Leire Pajín y el reparto de la ayuda al desarrollo: “va por libre”; apenas hay retorno

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Un sector del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación lleva tiempo indignado por el reparto de la ayuda que otorga el departamento dirigido por Leire Pajín, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Se trata de la sección ministerial que, de lejos, está mejor provista de fondos. Y se trata de fondos para repartir.

El problema surge en el reparto: hay un descontento intenso por el hecho de que, desde la llegada del Gobierno Zapatero, se hayan desligado esas ayudas de los intereses estratégicos de España y del parecer de muchos de los propios diplomáticos. La sensación general es que Leire Pajín va “muy por libre”. El análisis que se realiza, más allá de esta impresión, es el siguiente.

Se subraya que toda ayuda de país desarrollado a país en desarrollo debería contar con planificaciones estratégicas que aseguren, en términos de economía o de prestigio, una retroalimentación positiva al país donante. Toda ayuda, por tanto, es ayuda política.

Sin embargo, en estos momentos, España no contempla del todo sus propios intereses, se advierte desde Exteriores. Siempre hay excepciones, como las promesas de Bernardino León a Evo Morales de más ayuda a Bolivia en función de si resultaba o no vencedor de las elecciones celebradas en el país andino. Un caso lacerante es el de Marruecos, donde no se recupera en prestigio las grandes posibilidades que genera la red de colegios españoles

El caso más extremo, sin embargo, tuvo lugar en fecha reciente, cuando el propio presidente Zapatero comprometió 530 millones de euros para el fondo de la ONU de Objetivos del Milenio. Esta aportación se realizó sin ningún género de contrapartidas y en el último estertor del mandato de un Kofi Annan que ya se retiraba de su cargo.

Por otro lado, constatan alarmados los diplomáticos, los fondos destinados a Naciones Unidas tienen el agravante de someterse a controles más escasos y sufrir gastos mucho mayores en concepto de intermediación, según han demostrado recientes estudios.

De ahí las duras críticas de parte de nuestra diplomacia a la deriva de la Agencia Española de Cooperación Internacional que dirige Leire Pajín.

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