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Permitirá ahorrar hasta 35.000 euros por paciente y año

Un dispositivo seleccionará el tratamiento perfecto para cada trasplantado de riñón

Está en fase de desarrollo y sustituirá al sistema prueba-error que se aplica ahora a estos enfermos

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Un nuevo avance para las enfermos que viven con un riñón trasplantado de otra persona. La empresa Biohope está desarrollando un nuevo dispositivo de diagnóstico in vitro llamado Immunobiogram que ayudará a los médicos a decidir el tratamiento inmunosupresor más adecuado para cada paciente de forma personalizada, y que también permitirá un ahorro de dinero público de hasta 35.000 euros por paciente al año.

Prototipo del dispositivo, con diferentes barras de análisis Prototipo del dispositivo, con diferentes barras de análisis

Fuentes de Biohope, compañía dedicada a la investigación farmacéutica, han descrito a El Confidencial Digital las características de un instrumento que están ultimando para mejorar el tratamiento de los trasplantados de riñón.

Immunobiogram tiene unas dimensiones similares a la carátula de un CD y está formado por diferentes barras de análisis. El funcionamiento del sistema es sencillo. Se extrae un tubo de sangre del paciente, incluyendo unas células concretas que son procesadas en el laboratorio. Se introducen en el dispositivo con un gel especial, incorporando los distintos immunosupresores en los extremos y se observan los resultados.

El principal objetivo de esta herramienta es ayudar a los médicos a seleccionar el mejor tratamiento para cada enfermo que cuenta con un órgano trasplantado. Actualmente, utilizan el sistema de prueba-error en el que tienen que ir probando diferentes medicaciones hasta dar con la correcta. De esta forma, se originan más efectos secundarios que pueden ser perjudiciales para los pacientes.

El proyecto fue presentado al concurso de ideas y empresas innovadoras “Start-Up Alcobendas” en febrero de 2015, donde fue el mejor calificado de los 150 exhibidos.

Según explican las fuentes consultadas por ECD, la idea de Biohope es adaptar el dispositivo a los pacientes de trasplante renal, algo que puede suponer un gran ahorro en rechazos, diálisis, cuidados especiales o medicamentos inadecuados. Si el Immunobiogram funciona en enfermos con problemas renales, no se descarta que también se adapte a otras enfermedades como la artritis reumatoide o la inmunoterapia del cáncer en un futuro.

Cerca de 80.000 personas en todo el mundo reciben cada años un trasplante renal, siendo alrededor de 5.000 españoles. Y según datos del Global Database On Donation and Transplantation (GODT) el número de receptores de riñones crece cada año un 6%.

Con el Immunobiogram se estima que las administraciones públicas y seguros de salud podrían llegar a ahorrar un promedio de 35.000 euros por paciente al año, aseguran desde Biohope, ya que se evitarían segundos trasplantes y diálisis, teniendo en cuenta que un 30% y un 70% de los trasplantados -respectivamente- necesitan actualmente estas medidas.

El dispositivo ya está en proceso

La empresa Biohope está inmersa en un estudio piloto, con la colaboración de los hospitales Puerta de Hierro y La Paz, para probar en pacientes este dispositivo y que está previsto que finalice en los próximos meses. Los centros se han mostrado interesados, puesto que a día de hoy tan sólo hay un producto que proporciona la necesidad de reducir o aumentar la inmunosupresión, pero no ofrece los mismos resultados que el nuevo Immunobiogram.

Además de este dispositivo, Biohope está desarrollando otra herramienta de apoyo a la toma de decisiones sobre la medicación inmunosupresora llamada Immunostat. ECD ha podido saber por fuentes oficiales de la empresa que se trata de un análisis de múltiples parámetros bioquímicos de sangre y orina que permiten clasificar a los pacientes según su riesgo inmunológico en tres categorías: “alto riesgo”, “controlado”, “bajo riesgo”.

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