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La trama de la nada espontánea reunión entre Moratinos y Colin Powell: una entrevista forzada tras una explícita negativa

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El ademán de fastidio que mostraba Colin Powell en su última –y forzada- entrevista con Moratinos dio la vuelta al país en todas las portadas de la prensa nacional. Esa expresión de paciencia y resignación que transmitía el cesante secretario de Estado norteamericano tenía su porqué. ECD ha descubierto la intrahistoria de esa reunión.

El ademán de fastidio que mostraba Colin Powell en su última —y forzada- entrevista con Moratinos dio la vuelta al país en todas las portadas de la prensa nacional. Esa expresión de paciencia y resignación que transmitía el cesante secretario de Estado norteamericano tenía su porqué. ECD ha descubierto la intrahistoria de esa reunión. Además de las grandes salas de juntas, la sede de la OTAN en Bruselas tiene sus pequeñas dependencias, a veces simplemente separadas por biombos, dispuestas “ad hoc” para que puedan llevarse a cabo con discreción contactos bilaterales. El procedimiento habitual para esas citas suele ser el siguiente: si dos ministros quieren verse, son sus subordinados quienes coordinan el momento y la duración del encuentro. Es lo que hizo la delegación española ante la estadounidense, la cual, en contra de ciertos usos de cortesía diplomática, denegó la posibilidad de entrevista Powell-Moratinos. El caso es que, según cuentan testigos presenciales, a la vista de todo el mundo, cámaras de televisión incluidas, y sin hacer caso de la negativa, Moratinos se armó de valor y arrastró de un brazo a Colin Powell para, durante diez minutos, contarle su peculiar visión hispano-socialista del mundo. La cara del todavía secretario de Estado norteamericano, como se vio en las fotos, lo decía todo. Desde luego, en su agenda no tenía previstos diez minutos de charla con el ministro de Exteriores en el Cuartel General de la OTAN.

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