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Los ‘secretos’ de la estrategia mediática de Al Gore: sueldos estratosféricos, cuidadísima puesta en escena y carga emotiva

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El premio Nobel de la Paz y ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, acaba de pasar por Sevilla donde la Junta de Andalucía ha organizado el I Encuentro Español de Líderes del Cambio Climático. El Confidencial Digital ha podido recoger el testimonio de uno de sus colaboradores que explica algunas claves de su éxito.

Los métodos empleados este fin de semana por el Premio Príncipe de Asturias en la ciudad hispalense han llamado la atención. Al Gore se ha negado a hacer declaraciones públicas, ha impedido el acceso a la prensa a sus sesiones y goza de unas medidas de seguridad propias de un jefe de Estado.

Se ha reunido con 200 ‘notables’, captados para la causa medioambiental. Se trata de personas influyentes en sus sectores que deberán impartir 10 sesiones por España. Entre ellos figuran el diseñador Adolfo Domínguez, el escritor Alberto Vázquez Figueroa, la periodista Ana Rosa Quintana, el ex ministro Juan Fernando López Aguilar o el meteorólogo Antonio Maldonado.

¿Qué hay detrás de todo esto? “Nada está improvisado. Al contrario. Hay una preocupación casi obsesiva por cuidar hasta los más mínimos detalles. Ahí empieza el éxito de Al Gore”. El comentario proviene de un profesional que ha estado varios años recorriendo el mundo junto al defensor del Proyecto Clima. Estas son, expuestas de modo sintético, algunas de las claves del modo de actuar de Al Gore:

-- Lo primero que se debe destacar es la forma en la que trata a su equipo. Paga unos emolumentos por encima de mercado, por ejemplo. En el tiempo que llevo trabajando a su lado, nadie se ha quejado de este capítulo. Más bien al contrario.

-- Actúa como un auténtico telepredicador americano, una figura quizá poco conocida en Europa pero muy común en los Estados Unidos. Es un gran actor. Domina el escenario completamente.

-- Tiene atado siempre hasta el más mínimo detalle. Nada queda a la improvisación. Los que trabajamos a su lado debemos tener todo previsto. Cada pieza, cada gesto, persigue una cosa, tiene su función. Utiliza teloneros que caldean el ambiente. Nada puede fallar.

-- Sus actuaciones están muy medidas. Suele dividirlas en tres actos. En el primero, hay mucha claridad de luces, el recinto debe estar muy iluminado y, en ese momento, lanza un mensaje claro, perfectamente definido. Se dirige a la inteligencia de los presentes. El segundo acto cambia: exige una luz más tenue; ahí da un giro a su discurso y utiliza más la emotividad, se dirige a los sentimientos. El tercer acto tiene lugar casi en penumbra y es la eclosión. No suele fallar: he podido comprobar que habitualmente, al llegar a este punto, que el 30% del auditorio está llorando.

-- La base científica de su discurso no es lo que más le importa.