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Las mafias de la inmigración ilegal están explorando una nueva ruta para alcanzar las costas españolas desde Argelia y han puesto las Islas Baleares en su punto de mira

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Buscan los resquicios del dispositivo de vigilancia Frontex que ha intensificado la vigilancia en aguas marroquíes y de la costa de Mauritania. Son pequeñas embarcaciones pesqueras en las que caben unos 40 pasajeros que navegan con un motor pequeño y se guían con GPS. Su destino es Almería, Murcia y, en menor medida, Baleares.

Las mafias de la inmigración ilegal no descansan ante la vigilancia policial. Con la maestría del ladrón de guante blanco que esquiva a los sabuesos, rastrean nuevas vías para continuar con el negocio del tráfico de ‘sin papeles’. Ahora, reclutan a sus viajeros en la costa norte africana. Los puntos de embarque suelen estar en la zona de Tizi Ouzo, Bejaia, localidades cercanas a Orán como Cap Blanc, Sidi Salem y cerca de Argel y la ciudad de Dellys.

Si bien, en un principio, las embarcaciones han cogido rumbo a Almería o Murcia, a 150 kilómetros, hace unos meses fijaron en Baleares un nuevo punto de destino. Hasta el momento, sólo se han detectado cuatro pateras en las islas y no puede hablarse de avalancha pero, según fuentes policiales consultadas por El Confidencial Digital, no se descarta que empiece a utilizarse masivamente esta nueva vía. El hecho de que no se detecten, no significan que no lleguen, aseguran. Lo curioso, además, es que la mayoría de los ocupantes detenidos en dichas embarcaciones habían sido apresados hasta en tres ocasiones aunque en la última interceptación, no se localizó a ningún pasajero.

Este segundo destino es más peligroso para los inmigrantes, sobre todo, porque la distancia a cubrir asciende a unos 350 kilómetros, que recorren en embarcaciones pequeñas -con capacidad para unas 40 personas- y dotadas de un motor de poca cilindrada, mientras que en las interceptadas en Canarias se utilizan dos motores de 40 CV, marca Enduro, que se alternan. Si las condiciones de navegación son favorables, el trayecto suele durar un día o unas 28 horas, que recorren guiándose a través de un GPS.

De momento, los “viajeros” son en su mayoría argelinos y varones, aunque en la última oleada se identificó a un tunecino. “El argelino tiene otros hábitos”, advierten a ECD fuentes policiales. Tiene un nivel “cultural” mayor que el marroquí y adopta normas distintas. Se lavan y se afeitan y, para no ser descubiertos, se cambian de ropa. En una de las ocasiones, se vistieron de traje con lo que consiguieron el efecto contrario.

El cambio de rutas es práctica habitual. Los intensos controles en el área de Gibraltar y en las costas de Marruecos y Mauritania ya provocaron un cambio hacia el sur, con salidas de piraguas desde Senegal. Sin embargo, Argelia no quiere que en sus costas se concentren todos los subsaharianos que están a la espera de emigrar a España y a Italia –Cerdeña está a tan sólo 200 kilómetros- y el 1 de junio declaró el estado de emergencia para que sus guardacostas intensificaran la vigilancia. Parece que, de momento, según confirman fuentes policiales, la medida ha surtido efecto.

Los datos que manejan los agentes de frontera argelinos consignan que el país habría expulsado a 35.000 indocumentados desde 2002, generalmente a la frontera de Níger.

No hay que obviar tampoco que en Mallorca no existen instalaciones de acogida, Centros de Internamientos de Extranjeros, para retener a extranjeros irregulares y en las ocasiones anteriores debieron ser trasladados en avión a Barcelona, a la espera de su devolución gracias al acuerdo de repatriación que Argelia y España suscribieron en 2002.

Esto no ha sido obstáculo, señalan estas mismas fuentes, para que en alguna ocasión estos países no los hayan reconocidos como “suyos”, dado que los inmigrantes retenidos no lleva ninguna documentación encima. De este modo, una vez transcurridos los 40 días que establece la Ley para retenerlos, deben ser puestos en libertad.

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