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Una investigación sobre el incendio de Guadalajara en el que murieron once personas desvela graves irregularidades: la alerta se activó tarde, faltó coordinación, se ocultaron las muertes

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La gestión del incendio de Guadalajara en el que fallecieron 11 personas fue deficiente. Así lo afirma tajantemente una investigación independiente que desvela ahora los detalles de ésta catástrofe.

Descoordinación, falta de previsión, pésima valoración de lo que ocurría, y velo de oscuridad sobre lo acaecido. Este podría ser el resumen del trabajo llevado cabo por el investigador Roberto Mangas acerca de las circunstancias que se dieron cita alrededor del incendio de Guadalajara, que tuvo lugar el 16 de julio del pasado año, en el que murieron 11 personas que trabajaban en los retenes contra incendios, y que fueron atrapados por el fuego.   El investigador Roberto Mangas se ha acercado a la tragedia a través de los testimonios, documentos y datos recabados desde las 14:44 horas del día que chispa saltó desde una barbacoa en la zona de la cueva de Casares, hasta las 13 horas del lunes 18, cuando la consejera de Medio Ambiente de Castilla la Mancha, Rosario Arévalo, comunicó el fallecimiento de once personas.   Según declaró ayer Mangas en los micrófonos del programa La Mañana de la cadena COPE el primer fallo que cometieron las autoridades del gobierno de castilla La Mancha fue fruto de su incapacidad para valorar correctamente el alcance del incendio: “no se tomó conciencia de la verdadera realidad de lo que allí estaba ocurriendo. No se enviaron más que los medios de despacho automáticos desde las primeras horas, lo que significó no actuar de forma competente en las primeras 24 horas, que es cuando se apagan los incendios.”   Tras la tragedia, los responsables de la comunidad que preside José María Barrera alegaron que las muertes fueron inevitables y que la coordinación de medios fue excelente. Mangas sale al paso de esta afirmación con un dato revelador. Una llamada de un piloto de los aviones que intentaban controlar el fuego “dijo que abandonaban la zona porque no podían hacer nada; estaban corriendo riesgos ellos mismos. Y si un medio aéreo corre peligro, imagina los retenes”.   Para explicar la situación de caos que generó la falta de medios y un plan de actuación concreto, el investigador facilita una serie de circunstancias que agravaron la situación de descontrol el día del incendio. “En los helicópteros fallaban las bolsas helitransportadas de agua, algún avión foca que fue mandado por medio ambiente se fue para Zaragoza a otro incendio, y otro no pudo descargar. Los técnicos dicen que hubo coordinación, pero no hubo ningún tipo de coordinación. El incendio se apagó cuatro días después y después de las muertes, nunca antes”.   Uno de los datos más duros que revela Roberto Mangas en su libro “El incendio de Guadalajara” -que se presenta este jueves 13 de julio, en Madrid- es que las autoridades ocultaron a las familias durante 18 horas que sus parientes habían fallecido. Además, basado en este dato, refuta la teoría oficial de que se activó el nivel 2 de emergencia desconociendo las muertes.   Según Mangas, la instrucción sumarial ha demostrado que eso no era cierto. En éste capítulo, que ha titulado “La noche de las mentiras” el autor denuncia la actuación de las autoridades y pide una explicación de “por qué los han tenido en esa tensión mintiéndoles y despistándoles, 18 horas sin decirles a esas personas los fallecidos con nombre y apellidos, diciéndoles cualquier cosa menos la realidad.”

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