Judicial

Ana Ferrer, Pilar Teso y Lourdes Arastey, las tres mujeres con opciones para presidir el CGPJ

El Gobierno apuesta por la primera presidenta femenina. Pablo Lucas también cuenta con apoyos por su cercanía al PSOE y al PNV

Pilar Teso, Ana Ferrer y Lourdes Arastery
photo_cameraPilar Teso, Ana Ferrer y Lourdes Arastery

La campaña para presidir el Consejo General del Poder Judicial ha comenzado. Tres mujeres suenan con fuerza: Ana Ferrer, Pilar Teso y Lourdes Arastery, todas ellas actuales magistradas del Tribunal Supremo. El PSOE quiere apostar por una presencia femenina, según explican fuentes judiciales. Se trataría de la primera vez, en los 37 años de historia de este órgano, que una mujer accede a la presidencia del poder judicial.

Las negociaciones han empezado, tal y como adelantó El Confidencial Digital, con Enrique López y Juan Carlos Campo a la cabeza y a ellos corresponde hacerse cargo de la renovación. Aunque poco se sabe de los avances, que parecen más bien pocos, entre los profesionales de la carrera judicial las quinielas no cesan.

Suena con fuerza Pilar Teso Gamella, magistrada de lo Contencioso-Administrativo en el Tribunal Supremo, que ya compitió en la anterior renovación con el actual presidente del CGPJ, Carlos Lesmes. Fuentes del entorno de la magistrada aseguran que “no le importaría” ocupar este puesto y que es una persona “muy competente” para ello. La describen como una profesional con templanza, con “mucha experiencia de Estado” y sin una línea política marcada. De hecho, nunca ha pertenecido a ninguna asociación de magistrados.

Ana Ferrer también está en la palestra. Si fuera ella la elegida, haría doblemente historia, porque ya ostenta el título de primera mujer en acceder a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Ferrer suena siempre en las quinielas, sonó incluso para ser ministra de Justicia aunque, algunas fuentes judiciales, señalan que su implicación en el ‘procés’ -fue magistrada del tribunal que dictó sentencia- puede jugar en su contra a la hora de la elección. Ferrer forma parte también de la Junta Electoral Central: “en los temas catalanes si vota ella a favor, vale más”, confiesan fuentes del poder judicial. Es miembro de la Asociación Jueces y Juezas para la Democracia.

La tercera en la cuerda es Lourdes Arastey, magistrada de la Sala de lo Social del Alto Tribunal y miembro de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria. Arastey es también una magistrada con mucho prestigio y una fiel defensora de la mediación como solución para resolver conflictos.

Pablo Lucas también suena con fuerza

No solo hay mujeres con opciones para presidir el CGPJ. En las últimas semanas, ha despuntado mucho el nombre de Pablo Lucas, magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo. Redactó la ponencia con la que el Supremo avaló la exhumación de los restos de Franco y es muy cercano a la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, con quien codirigió una tesis doctoral. Además su hermano, Enrique Lucas, es vocal actualmente del CGPJ, elegido por el PNV.

Encarna Roca ya no es favorita 

La vicepresidenta del Tribunal Constitucional también ha destacado siempre en las quinielas. Sonó ya en la última renovación de 2013 y volvió a hacerlo cuando en 2018 las conversaciones entre PSOE y PP se frustraron por el famoso Whatsapp que se filtró de Cosidó.

Roca, de 73 años, tiene en su currículum haber sido la primera mujer en acceder a la categoría de magistrada del Tribunal Supremo por el turno de jurista de reconocido prestigio y la primera mujer en ocupar este asiento en la Sala de lo Civil del Alto Tribunal.

Su nombre era uno de los que más consenso suscitaban por su absoluta independencia en las resoluciones judiciales. “Me consta que se le ofreció cuando Marchena se autodestruyó y que el PP y el PSOE estaban de acuerdo”, explica una fuente cercana a las negociaciones. Finalmente, el clima que se produjo en ese momento hacía demasiado incómoda la renovación y Roca permaneció en su puesto del Constitucional.

El hecho de haber estado tan expuesta en este momento ha menguado sus opciones para ser presidenta del órgano judicial: “a veces cuando un nombre suena en exceso se acaba quemando y este fue el caso de Encarna”.

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