Judicial

La Audiencia Nacional tendrá que acelerar algún juicio para que Villarejo no salga de la cárcel en 2021

Deben concluir al menos una sentencia firme antes de que el excomisario cumpla cuatro años en prisión preventiva

Audiencia Nacional.
photo_camera Audiencia Nacional.

En España una persona puede estar en prisión provisional un máximo de cuatro años. Al excomisario José Manuel Villarejo, que está siendo investigado en la Audiencia Nacional en una causa que suma ya 30 piezas separadas, este límite se le cumple en noviembre de 2021 por lo que si antes de esa fecha no se celebra ningún juicio con sentencia firme podrá salir de la prisión de Estremera. 

La Audiencia Nacional debe correr y correr mucho para que esto no suceda. Según varias fuentes consultadas lo hará porque los investigadores temen que si Villarejo, de 69 años, llegara a quedar en libertad durante un tiempo podría fugarse del país o destruir pruebas relevantes para la macrocausa ‘Tándem’ que ahonda en sus actividades como policía y detective privado. Incluso el entorno de Villarejo tiene asumido que habrá un acelerón antes de noviembre para que el ex comisario no deje los muros de Estremera.

La investigación se inició en abril de 2017 y desde ese momento la intrincada madeja judicial del ‘caso Villarejo’ no ha parado de crecer. A medida que la Policía Judicial ha desencriptado grabaciones, el sumario ha ido engordando y dividiéndose en decenas de piezas que necesitaban investigaciones propias. 

Villarejo podría ser juzgado y condenado en un periodo inferior a once meses. Si la condena fuera de ocho años o inferior, la ley permitiría al excomisario salir del centro penitenciario por haber cumplido la mitad de la pena con la prisión provisional. Pero esto, en principio, no sucederá porque la petición de años de cárcel en todas las piezas que hay listas para ir a juicio superan los ocho. Se le juzgará entre otros por delitos de cohecho, descubrimiento y revelación de secretos, tráfico de influencias y falsedad documental. 

Si la Audiencia Nacional no quiere que el juicio se dilate debe elegir una causa que no requiera de muchas vistas y, además, el juez debe ser ágil con la sentencia. Plazos como los del ‘caso Bankia’ que consistió en seis meses de juicio y un año para decidir el fallo no pueden reproducirse en esta fase del ‘caso Villarejo’. 

Tres posibles nombres

‘Iron’, ‘Land’ y ‘Pintor’. Estos tres nombres propios son las piezas que el instructor Manuel García-Castellón ya ha enviado a juicio. Solo queda que la Audiencia Nacional señale fecha y las fuentes consultadas indican que lo hará en el mes de enero. 

La pieza número 6, la denominada Pintor, implica al marido de la periodista Ana Rosa Quintana, Juan Muñoz, quien presuntamente contrató los servicios del entonces comisario para conseguir una información comprometedora sobre un antiguo socio. Solo en esta pieza Villarejo se enfrenta a 14 años de cárcel. En el auto de apertura de juicio oral el juez explica que entre 2016 y 2017 los hermanos Muñoz entablaron contacto con el policía y este les ofreció unas imágenes que podían servirles para presionar al exsocio con el que mantenían un litigio por un asunto tributario. El magistrado considera acreditado que los hermanos Muñoz pagaron 20.000 euros a Villarejo. 

La pieza 2 (Iron) y 3 (Pintor) son dos tramas secundarias por lo que también serían relativamente sencillas de juzgar, según estas fuentes. En la pieza número 2 el comisario jubilado ofertó sus servicios a los responsables del despacho Herrero & Asociados para obtener información de uno de sus competidores, el bufete Balder IP. Y la número 3 versa sobre la guerra familiar de los Cereceda, dueños de la urbanización de lujo La Finca, para quienes Villarejo recabó información sobre la situación en la que había quedado la compañía promotora Procisa tras la muerte de su presidente. 

La defensa de Villarejo quiere que se juzguen las actividades del ex comisario como un todo, algo que le acarrearía penas inferiores y no un cúmulo por cada una de las piezas. Sin embargo, la Audiencia Nacional ha ido separando todas y cada una de las operaciones en las que el comisario jubilado utilizaba presuntamente su condición de agente para acceder a datos confidenciales y venderlos por cantidades millonarias a través de una red de empresas que había diseñado para ofrecer sus servicios. 

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Más de tres años en prisión 

El ex comisario ingresó en el Centro Penitenciario de Madrid VII, en Estremera el 6 de noviembre de 2017. Desde ese momento está recluido en el módulo M-16, uno especial para presos que han formado parte de las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad del Estado.  

Por eso es FIES-4, es decir, Fichero de Interno de Especial Seguimiento que aconseja que toda la información”penal, procesal y penitenciaria” sea de fácil acceso. Tiene las comunicaciones intervenidas y ha tenido la visita de los fiscales en prisión para registrar su celda. Motivo por el que se abrió la pieza número 28 en la que se le acusa de tratar de vender información desde la cárcel utilizando para ello a su mujer Gema Alcalá y a un preso con el que compartía celda. 

Estando en prisión ha tenido varios problemas de salud que le han llevado incluso a pasar un par de días en el hospital. Su entorno más cercano explica que tiene problemas de hipertensión y de espalda. Sin embargo, cuentan que en el último tiempo su salud ha mejorado notablemente y se encuentra “muy lúcido” y “con muchas ganas” de declarar en las próximas citaciones.

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