Judicial

Condenado un guardia civil por acosar a una compañera con la que había mantenido una relación

Según el Supremo, el teniente envió durante años mensajes de acoso a la agente y, además, se presentaba en su despacho de forma habitual

Un agente de la Guardia Civil.
photo_camera Un agente de la Guardia Civil.

El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia del Tribunal Militar Territorial Cuarto y ha condenado a un guardia civil acusado de acoso profesional, coacción y abuso de autoridad contra una compañera con la que había mantenido una relación. El detenido, que tenía un cargo de teniente, ha sido condenado a un año de prisión y a indemnizar a la víctima con 6.000 euros, la cual tuvo que darse de baja por depresión y ansiedad. 

Ambos guardias civiles estaban destinados en la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de Álava y, durante 2015, mantuvieron una relación sentimental de tres meses. Pero la agente decidió dar por finalizado el noviazgo y, según la sentencia del Tribunal Militar Territorial Cuarto dictada el 23 de junio de 2021, el teniente merodeaba por las zonas en las que ella transitaba habitualmente. Dado que él no paraba de enviarle correos e insistía en quedar con ella, ésta tuvo que advertirle que, si su comportamiento no cesaba, tendría que denunciar los hechos.

El teniente tenía un cargo superior al de su compañera

El teniente fue destinado a Madrid durante un año y medio y, en ese periodo de tiempo, se publicó la vacante de la Intervención de Armas de la Comandancia de Álava. A instancias del Jefe de Intervención, la guardia civil envió un mensaje a su compañero para que solicitase la plaza, por lo que éste se pensó que quería retomar la relación con él. A partir de ese momento tenía un cargo superior al de su compañera.

Durante un tiempo tuvieron encuentros esporádicos, pero ella siempre le dejó claro que no quería mantener una relación. El teniente comenzó a enviarle SMS y WhatsApp de forma insistente, y, además, mostraba una actitud de control sobre su vida profesional. “Ya tienes campo libre”, “igual quiere algo contigo” o “que suerte tienes que vienen a verte”, son algunas de las expresiones que el teniente le decía cuando hablaba con otra persona. 

Debido a que los mensajes eran constantes, la agente le bloqueó, pero él conseguía localizarla utilizando otras líneas telefónicas. Además, el teniente controlaba si la agente estaba en línea en WhatsApp y si estaba hablando con otra persona. 

El guardia civil acudía al despacho de la mujer de forma frecuente

Con la excusa de querer tratar temas profesionales, el teniente “llamaba constantemente” a su despacho, pero las conversaciones se derivaban a temas personales. Esto ponía muy nerviosa a la agente porque, además, siempre se acercaba demasiado. 

Ante esta situación, la guardia decidió tomar medidas y acudió al capitán y Jefe de la Intervención de Armas y Explosivos para que le cambiase de área, pero no pudo concedérselo porque el puesto que ella desempeñaba era difícil y, por tanto, no había muchas personas capacitadas para ejercerlo, pero le comunicó que iba a impedir que saliesen juntos de inspección. Al día siguiente, el jefe le transmitió la orden al teniente y añadió que no se pusiera en contacto telefónico con ella ni se metiese en su despacho. 

A pesar de la orden dada, el teniente insistía en realizar las salidas con su expareja y, al no haber logrado ir con ella, le mandaba mensajes de forma insistente, lo que provocó un estado de ansiedad y nerviosismo que causó que esa tarde tuviese que ir a Urgencias. Al día siguiente, el teniente se personó en el puesto de la guardia y le preguntó que qué le pasaba e insistió en acudir con ella a hacer el servicio. Ella le respondió que no quería tener relación con él, que le generaba ansiedad.

“Mala persona” o “eres lo peor” son algunos de los mensajes que le mandaba

Esa misma tarde, el teniente le envió mensajes a la agente explicando que el capitán estaba harto de ella y que se cambiase de destino porque si no iba a acabar mal. Ante esta situación, ella decidió reenviarle el mensaje a su superior y éste le explicó a la agente que esas palabras hacia ella eran falsas. Esta situación molestó mucho al capitán, el cual reprendió al teniente. Al poco tiempo la víctima comenzó a recibir mensajes en los que decía: “mala persona”, “eres lo peor”, “esto no te lo voy a perdonar nunca”.

 

A los días volvieron a salir de servicio juntos porque el teniente le explicó que el capitán había dicho que tenían que trabajar juntos ese día, a pesar de que era mentira, y, en una discusión, éste se enfadó y golpeó el salpicadero del coche e incluso, en otra inspección, le arrancó los papeles de forma violenta.

La víctima tuvo que cogerse la baja

Tras varios acontecimientos similares durante meses, en noviembre, la agente tuvo que cogerse la baja por dolores de cabeza, estómago y tensión alta. El el mes de diciembre el psicólogo del cuerpo emitió un informe sobre su estado de salud en el que relataba que presentaba un trastorno adaptativo con ansiedad y con alteraciones de carácter somático. A pesar de ello, el teniente seguía llamando a la agente y, cuando regresó, la situación continuó e incluso delante de sus compañeros.

En junio de 2018 la guardia se sometió a otro reconocimiento, y el informe emitió que padecía un trastorno adaptativo mixto ansioso depresivo en evolución y, en agosto de 2019, padecía un trastorno ansioso depresivo cronificado. 

Por estos motivos, el tribunal decidió condenarle a un año de prisión e inhabilitación y a indemnizar a la víctima con 6.000 euros. Pero al no estar conforme con la sentencia dictada por el Tribunal Militar Territorial Cuatro, la defensa del teniente presentó un recurso de casación al Supremo, pero este no le dio la razón al considerar que había numerosas pruebas reales, informes médicos, los compañeros consideraron que el ambiente era malo y que el teniente incumplió las ordenes del capitán. Asimismo, el alto tribunal ha señalado que el relato de la agente es “lógico y coherente” y que su declaración fue concreta y sin contradicciones. 

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