Judicial

Una jueza envía cartas y cómics a niños que se enfrentan a juicios para explicarles en qué consiste el proceso

La magistrada de familia ha creado esta técnica dirigida a menores afectados en causas en las que se discute la custodia o las visitas

Cómic que les envía.
photo_camera Cómic que les envía.

Si ya es difícil para un adulto acudir a unos juzgados para enfrentarse a un juicio, para un menor lo es mucho más. En ocasiones no saben qué implica asistir a un lugar con personas trajeadas, policías, o profesionales con una toga negra, por lo que les puede llegar a asustar.

Por este motivo, Natalia Velilla, una magistrada del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Familia, situado en Móstoles, en la localidad de Madrid, ha creado un método muy creativo para explicar a niños de hasta 17 años en qué consiste el proceso. 

Pues bien, la jueza, días antes de que se lleve a cabo el proceso judicial, envía una carta y un cómic de carácter explicativo a los procuradores tanto a la madre como al padre para que éstos se lo entreguen a los menores.

En dicho escrito, según ha relatado la magistrada a Confidencial Digital, les explica en qué consiste la audiencia de menores, qué personas van a estar en la sala, para qué sirve y, sobre todo, les quita responsabilidad sobre lo que vayan a declarar. Tanto la carta como el cómic sólo los utiliza en juicios donde se discute la guarda y custodia o las visitas de los niños

Carta de la jueza a los menores.
Carta de la jueza a los menores.

Aunque días antes envía el documento, Natalia Velilla les repite de nuevo en qué consiste el proceso en persona el día que asisten a los juzgados.

El cómic que utiliza ha sido creado por la Confederación por el mejor interés de la Infancia (CEMIN). El dibujo se creó con el objetivo de evitar que los niños “pasen un mal rato cuando el sistema les obligue a acudir ante un juez”. 

Otras formas de proteger a los menores: cámaras Gesell

Las Cámaras Gesell se crearon para que víctimas vulnerables pudiesen estar en un entorno amable fuera de la sala de juicio. Están separadas por un espejo espía y el menor sólo está acompañado por un trabajador social. A través de un pinganillo, el juez, los abogados o los acusados pueden ir escuchando la declaración.

La cámara Gesell consta de dos habitaciones anexas unidas por un espejo espía. En la sala de entrevista, decorada con colores alegres, el menor o la víctima del delito trata en exclusiva con el psicólogo o profesional que le atiende. 

En la sala contigua, sala de observación, las partes siguen el interrogatorio y participan de él mediante una comunicación con el psicólogo o profesional, a través de un pinganillo. La declaración se graba, lo que permite que los menores no tengan que volver a pasar por esa incómoda situación.

 

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