Judicial

Multa a una médico estética por difundir en la sala de espera vídeos de pacientes

El afectado no consintió que le grabara el tratamiento con fines publicitarios ni que se divulgase en redes sociales

Medicina estética.
photo_camera Medicina estética.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha sancionado con 7.000 euros a una médico de una clínica estética por difundir sin consentimiento la grabación de un tratamiento de un paciente. El vídeo se publicó en redes sociales y en la sala de espera del centro con fines publicitarios. 

El paciente acudió a la clínica para realizarse un tratamiento láser en diciembre de 2019 y accedió a que se le hicieran fotografías de la zona tratada para que pudieran ser utilizadas con fines documentales y de formación.

Un mes después, el paciente regresó al centro para realizarse una segunda sesión y, mientras esperaba a ser atendido, observó en las pantallas de la sala de espera que había un vídeo publicitario en el que aparecía grabado su tratamiento sin su consentimiento. 

Según la resolución de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) el reclamante grabó con su teléfono móvil el vídeo expuesto en la sala para comunicárselo al responsable. 

Sin embargo, días más tarde regresó a la clínica y el vídeo continuaba allí. Por este motivo, su abogado envió un burofax al reclamado en el que le solicitaba una indemnización de 4.800 euros por utilizar el vídeo sin su consentimiento, pero por recibió respuesta.

Diferentes versiones del vídeo

El primer vídeo, que tiene una duración de un minuto y diecinueve segundos, se reprodujo en la sala de espera. En él, se ve proyectado el logo de la clínica y está acompañado tanto del nombre de la doctora como el nombre del tratamiento. 

El plano de la grabación comienza de lejos y poco a poco se va aproximando a la cara del paciente, que aparece con unos protectores en los ojos para evitar que el láser le produzca daños. El mensaje del vídeo es: “Mejora rojeces-cuperosis-rosácea. Financiamos el 100% de tu tratamiento”. Posteriormente le quitan el protector de los ojos.

Pero a pesar de que el paciente solicitó la retirada del vídeo, meses después la doctora publicó en su red social de Facebook una reducción de la grabación original de 35 segundos de duración. A los pocos días de pedir su retirada, el vídeo se borró de la página. 

Según la resolución, el reclamante en ninguna de las cláusulas autoriza la recogida de imágenes grabadas en vídeo de la intervención médica con fines de proyectarse ni publicitarse en la sala de la consulta ni tampoco autorizó su difusión en Facebook, sólo consintió que se le realizasen imágenes para ser utilizadas con fines científicos y docentes. Por ello, ha sancionado a la reclamada con 7.000 euros.

 

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