Judicial

La peripecia de ocho juezas afganas para buscar trabajo en España

Están aprendiendo castellano y sólo podrán ejercer como magistradas si aprueban la oposición de judicatura

Mujer afgana huyendo de talibanes.
photo_camera Mujer afgana huyendo de talibanes.

El 15 de agosto de 2021 los talibanes se hicieron con el control de Kabul y retomaron el poder de Afganistán tras 20 años. Las grandes potencias internacionales desplegadas en el país evacuaron a cientos de miles de personas.

Antes de que los talibanes tomaran el país, 240 mujeres ejercían como juezas en Afganistán, pero desde entonces, han estado en el punto de mira de la banda armada. La fijación por acabar con ellas tiene dos motivos, por un lado, por el mero hecho de ser mujeres y, por otro, por ejercer una actividad jurisdiccional.

Y es que, al fin y al cabo, “son mujeres que se han atrevido a juzgar a hombres”, explica a Confidencial Digital Gloria Poyatos, magistrada del TSJ de Canarias, socia cofundadora de Asociación Mujeres Juezas de España (AMJE) y Directora Internacional de Association of Women Judges.

Juezas de todo el mundo se unen para salvar a las magistradas afganas

Ante esta situación, juezas de todo el mundo se unieron para intentar sacarlas del país lo más rápido posible. Tras casi un año desde la toma de control, ya han podido poner a salvo a 152 magistradas y a sus familias, lo que supone casi 700 personas.

Pero algunas de ellas continúan allí y los talibanes van buscándolas puerta por puerta para acabar con ellas. Hace apenas unos meses, dos juezas del Tribunal Supremo fueron asesinadas a bocajarro. 

Las juezas que todavía quedan en el país tienen preparada una pequeña maleta donde guardan sus objetos personales y algo de ropa para poder salir corriendo en caso de urgencia. Cuando hay sospechas de que los talibanes están merodeando por la zona en la que se encuentran, las asociaciones de mujeres internacionales se encargan de avisarlas a través de unos intérpretes para que abandonen su piso piloto y se marchen a otro más seguro.

En Madrid, Bilbao y Guadalajara

Actualmente en España hay ocho mujeres juezas exiliadas a la espera de que les concedan asilo y están viviendo en Madrid, Guadalajara y Bilbao. Pero dentro de poco se asentará en el país otra jueza más, que está a la espera de recibir el visado para poder viajar.

Algunas de estas magistradas juzgaban crímenes de terrorismo o condenaban la violencia sobre la mujer, por lo que estaban perseguidas y amenazadas por los talibanes.

Consiguieron llegar a España a través de vuelos comerciales y de vuelos fletados por ONG. Dos de ellas llegaron embarazadas y han tenido a sus bebés en octubre y febrero. Todas, a excepción de una, tienen hijos, y ya han sido escolarizados en centros educativos. 

 

Según Poyatos, estos trámites de asilo suelen durar aproximadamente seis meses, pero la primera jueza que llegó a España en agosto todavía no lo ha recibido. Cree que la situación de guerra que actualmente está viviendo Ucrania tiene que ver en esta demora. 

Trabajar cuando reciban el asilo

Actualmente, como no pueden trabajar al no tener todavía el asilo, desde AMJE se encargan de “tejer alianzas con el mundo jurídico y universitario llevándolas a jornadas o ponencias para que se escuche su voz y la de la población afgana”. 

Una vez dispongan del asilo, podrán empezar a trabajar, pero no como juezas en España. Hoy en día, en la carrera judicial no existen convalidaciones de títulos como en otras profesiones. Por lo que, si en un futuro desean ejercer en España, han aprendido el castellano y se han nacionalizado, tendrán que presentarse a las oposiciones. 

Pero ahora su principal objetivo no es pensar en si ejercerán en España o no, sino aprender castellano para poder integrarse en la sociedad y en el mundo laboral. Para ello, de lunes a domingo estudian el idioma entre una y dos horas al día. Estos cursos los organizan ONG’s como Cruz Roja o Cepaim y están coordinados con el ministerio. 

Por ello, para insertarlas en la vida laboral, desde AMJE van a ayudarlas a encontrar trabajos relacionados con la investigación sobre la situación de mujeres y niñas o de arbitraje, pues algunas tienen incluso dos carreras universitarias y todas tienen un alto nivel cultural y crítico. “Están capacitadas para desempeñar cualquier labor”, han señalado.

Sistema de protección internacional

Todas ellas viven en centros en los que se alojan a personas sin medios económicos y que han sufrido algún tipo de persecución. Estos lugares, que están a cargo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, les ofrecen cama, comida y ropa, pero no disponen de dinero, explica María López, socia colaboradora de AMJE. 

Cada día, López mantiene contacto con ellas a través de WhatsApp y suele ir a visitarlas. Como no tienen solvencia económica, si necesitan desplazarse para asistir a algún curso de castellano, intentan acompañarlas al no disponer de tarjetas de transporte público. Además, durante estos meses han hecho visitas al Jardín Botánico, al Retiro e, incluso, han ido al cine.

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