Judicial

Prisiones revoluciona los contactos en las cárceles: las videollamadas se mantendrán cuando termine el coronavirus

Favorece la comunicación con los presos que se encuentran lejos del domicilio de sus familias y que tienen dificultad para recibir visitas en persona

Fernando Grande-Marlaska, en un acto de la Guardia Civil.
photo_camera Fernando Grande-Marlaska, en un acto de la Guardia Civil.

El Ministerio de Interior suspendió todas las visitas a las cárceles o salidas de los presos durante el Estado de alarma por las restricciones de movilidad. En el ámbito penitenciario esta medida suponía cortar cualquier contacto -más allá de un número de llamadas limitadas- que tienen los presos con su familia y amigos. Interior decidió entonces introducir las videollamadas por primera vez como medida compensatoria y, fuentes penitenciarias, confirman que la experiencia ha sido tan positiva que se quedará como una forma de contacto más cuando termine la pandemia

La situación de incomunicación generada por el Covid-19 era especialmente sangrante en las cárceles donde los internos se veían nerviosos y alterados ante la incertidumbre de cuándo podrían volver a ver a sus familias. 

Cada uno tiene 10 llamadas semanales (8 si existe alguna intervención de sus comunicaciones), más un cupo de visitas presenciales y un vis a vis mensual. Ahora, a esto se incluyen las videollamadas que será una opción más de contacto ante la oportunidad que las autoridades han visto por su capacidad de acercar a las familias a la cárcel. Además, siempre son llamadas a los allegados, ya que las que tienen con sus abogados no contabilizan dentro de estas restricciones.  

Los móviles que compró Interior 

El ministerio que dirige Fernando Grande-Marlaska compró 205 smartphone que distribuyó entre los centros para que estas llamadas fueran posibles. “Con el objetivo de minimizar y mitigar el impacto que esta situación pueda generar en los vínculos afectivos de los internos con sus seres queridos”, fue el motivo que en la nota interna de la Secretaría de Instituciones Penitenciarias, a la que ha tenido acceso Confidencial Digital, se dio para la adquisición de estos terminales. 

Los móviles están a cargo de los directores de las cárceles. Se designa un funcionario encargado de ir llevando el móvil a los presos que ese día deban hacer las llamadas y, en principio, debe situarse de forma que posibilite la intimidad de la comunicación pero sin perder de vista la conducta del interno. 

Cabe recordar que los móviles son un bien muy preciado dentro de prisión. De hecho, un número de presos tienen de manera ilegal algunos de estos terminales extremadamente pequeños escondidos en las celdas. De ahí, que las instrucciones sean no perder de vista al interno que realice la llamada. Interior ha pedido que se realice, preferiblemente, en un espacio con cámaras de video-vigilancia. 

Para evitar también que los familiares o amigos puedan quedarse con el número de ese terminal, las videollamadas se hacen siempre en número oculto y la comunicación dura 10 minutos como máximo. 

Además, la llamada debe ser organizada de forma que el que llama no pueda visualizar ninguna imagen de profesionales, otros internos o instalaciones. 

Requisitos para la autorización de video-llamadas

Los presos que quieran acceder a esta vía de contacto deben solicitarla a instancias de la subdirección de Seguridad del centro penitenciario, pero, según indican fuentes penitenciarias, no suelen poner pegas.  

 

Los internos FÍES, es decir, los condenados por narcotráfico, las bandas armadas, las mafias o este tipo de preso considerado más peligroso, deben ser autorizados expresamente. 

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