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La importancia de las horas de profundo: clave para que el descanso nocturno sea reparador

¿Cuánto sueño profundo necesitamos?

Dormir.
photo_camera Dormir.

Son bastante frecuentes los casos de personas que duermen un buen número de horas y, pese a ello, se levantan con la sensación de que no han descansado lo suficiente.

Los expertos en trastornos del sueño afirman que, entre otras causas, esto puede deberse a que el número de horas de sueño profundo ha sido insuficiente. Este fenómeno puede ocurrir de forma puntual o crónica.

¿Qué es el sueño profundo?

Mientras descansas, tu cuerpo atraviesa distintas etapas del ciclo del sueño: las principales categorías son el sueño REM y el sueño no REM. Se comienza la noche con un sueño no REM, seguido de un breve período de sueño REM y este ciclo se repite a lo largo de la noche, aproximadamente cada 90 minutos.

El sueño profundo se produce en la fase final del sueño no REM y es la etapa del sueño que necesitas para sentirte renovado cuando te despiertas por la mañana. 

En las fases de sueño profundo, las ondas cerebrales se ralentizan y un signo distintivo de estas fases es que es difícil que te despiertes y si lo haces, puedes sentirte especialmente embotado o aturdido.

¿Cuánto sueño profundo necesitamos?

Aproximadamente, se pasa el 75 % de la noche en sueño no REM y el 25 % restante en sueño REM. Los expertos en descanso consideran que para que el descanso sea reparador, entre el 15 % y el 25 % del sueño total ha de ser sueño profundo. 

Hay que añadir que las horas sueño de profundo disminuyen con la edad. Las personas jóvenes pueden experimentar hasta dos horas de sueño profundo cada noche. Y es fácil que las personas muy mayores no superen la media hora de sueño profundo.

Consejos para dormir mejor y favorecer el sueño profundo

Esto es lo que puedes hacer para conseguir dormir toda la noche de un tirón y disfrutar de más horas de sueño profundo:

  • Establece un horario regular para acostarte y levantarte, incluyendo los fines de semana.
  • Haz ejercicio moderado, evitando las horas previas a la de acostarte.
  • No bebas alcohol ni bebidas que contengan cafeína.
  • No fumes justo antes de acostarte: la nicotina favorece los estados de alerta y vigilia.
  • Crea una rutina para finalizar el día, como leer un libro o darte un baño relajante.
  • No utilices ordenadores, tablets o móviles justo antes de irte a la cama. Lo mismo puede decirse de la televisión.
  • Considera la posibilidad de sustituir el colchón o la almohada. Muchos trastornos del sueño están relacionados con el uso de almohadas y colchones inadecuados o deteriorados por el uso.

Finalmente, si te cuesta conciliar el sueño, no te quedes en la cama dando vueltas y pensando en que el tiempo pasa y no consigues dormirte. Considera la posibilidad de levantarte y realizar una actividad ligera, como leer, hasta que te entre el sueño.

Y si esto último te ocurre a menudo, evita recurrir a medicamentos sedantes: muchos de los trastornos del sueño pueden ser resueltos por un psicólogo, sin necesidad de que utilices ningún fármaco.

¿Te ha interesado lo que acabas de leer? En ese caso, en el blog Tu Equilibrio y Bienestar, encontrarás información más detallada acerca del sueño profundo y todas las claves para que puedas disfrutar de un descanso nocturno reparador, todo recomendado siempre por profesionales sanitarios

 
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