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El maltrato psicológico como causa de desheredación

Causas de desheredación

Psicólogo.
photo_camera Psicólogo.

La desheredación supone la privación de los derechos legitimarios correspondientes a un heredero forzoso, porque así lo haya establecido el causante, basándose en alguna de las causas legalmente establecidas.

Sin perjuicio de que en el Código Civil se establecen claramente las causas de desheredación, en la práctica no resulta tal fácil que la desheredación se lleve a término dado que, al tratarse de limitaciones de derechos, las causas de desheredación deben ser interpretadas en sentido restrictivo.

Para poder desheredar a una persona, la causa de desheredación debe constar de forma expresa en el testamento y debe ser probada por el heredero en caso de impugnación por el desheredado.

Causas de desheredación

Las causas legales de desheredación de un hijo o descendiente se establecen en los apartados 2, 3, 5 y 6 del art. 756 C.C. y en el art. 853 C.C., concretándose en las siguientes:

−    El que fuera condenado por sentencia firme por delitos contra la libertad, la integridad moral y la libertad e indemnidad sexual, si el ofendido es el causante, su cónyuge, la persona a la que esté unida por análoga relación de afectividad o alguno de sus descendientes o ascendientes.

Asimismo, el condenado por sentencia firme a pena grave por haber cometido un delito contra los derechos y deberes familiares respecto de la herencia de la persona agraviada.

También el privado por resolución firme de la patria potestad, o removido del ejercicio de la tutela o acogimiento familiar de un menor o del ejercicio de la curatela de una persona con discapacidad por causa que le sea imputable, respecto de la herencia del mismo.

−    El que hubiese acusado al causante de delito para el que la ley señala pena grave, si es condenado por denuncia falsa.

−    El que, con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a cambiarlo.

−    El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior.

−     Haber negado, sin motivo legítimo, los alimentos al padre o ascendiente que le deshereda.

 

−    Haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.

Nuestro estudio se centrará en la última causa de desheredación expuesta, para determinar si la misma incluye el maltrato psicológico como causa de desheredación y en caso afirmativo, bajo qué circunstancias se da la misma.

El maltrato psicológico

El maltrato psicológico es una forma de violencia no física, que se caracteriza por actos tendentes a desvalorizar a la persona maltratada, agrediéndola psicológicamente con el fin de crearle angustia y humillación, destruyendo así su equilibrio emocional.

El maltrato psicológico no se concreta en un único episodio de insultos o en una pelea mutua entre dos personas en la que se exteriorizan reproches, sino en un comportamiento sistemático por parte del agresor a la persona maltratada psicológicamente con múltiples actos de humillación.

Surge la cuestión de si la ausencia continuada del legitimario con respecto al causante es constitutiva de maltrato psicológico y, en consecuencia, causa de desheredación. A esta pregunta ha contestado la STS, Sala Primera, nº 419/2022 de 24 de mayo en sentido negativo, estableciendo que:

“La ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario por causa exclusivamente imputable a este último puede causar en el primero la desazón y el sufrimiento moral que la parte apelante dice que sufrió Josefa con el distanciamiento de sus nietas. Sin embargo, por mucho dolor que cause en una persona el alejamiento de sus parientes más próximos no es maltrato de obra, y esta es la causa de privación de la legítima que permanece en el Código Civil.”

Establecido lo anterior, cabe puntualizar que en el derecho catalán esa ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario por causa imputable a este último, sí que constituye causa de desheredación.

En la mayoría de las ocasiones, probar una situación de maltrato psicológico no es nada fácil, pudiendo probarse la misma a través de testigos que hayan presenciado estos episodios o de informes médicos elaborados por profesionales psicólogos o psiquiatras que hayan evidenciado esta situación, así como con la prescripción de un tratamiento con ansiolíticos o similar derivado de esa situación de maltrato.

Jurisprudencia sobre la desheredación por maltrato psicológico

El maltrato psicológico se estableció como causa de desheredación a través de la interpretación del art. 853 C.C. en la STS, Sala Primera, nº 258/2014 de 3 de junio. En esta sentencia se establece que:

“En primer lugar, y en orden a la caracterización general de la figura debe señalarse que aunque las causas de desheredación sean únicamente las que expresamente señala la ley (artículo 848 del Código Civil) y ello suponga su enumeración taxativa, sin posibilidad de analogía, ni de interpretación extensiva; no obstante, esto no significa que la interpretación o valoración de la concreta causa, previamente admitida por la ley, deba ser expresada con un criterio rígido o sumamente restrictivo. Esto es lo que ocurre con los malos tratos o injurias graves de palabra como causas justificadas de desheredación, (artículo 853.2 del Código Civil ), que, de acuerdo con su naturaleza, deben ser objeto de una interpretación flexible conforme a la realidad social, al signo cultural y a los valores del momento en que se producen

4. En segundo lugar, y en orden a la interpretación normativa del maltrato de obra como causa justificada de desheredación, en la línea de lo anteriormente expuesto, hay que señalar que, en la actualidad, el maltrato psicológico, como acción que determina un menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima, debe considerarse comprendido en la expresión o dinamismo conceptual que encierra el maltrato de obra, sin que sea un obstáculo para ello la alegación de la falta de jurisprudencia clara y precisa al respecto, caso de las Sentencias de esta Sala de 26 de junio de 1995 y 28 de junio de 1993 , esta última expresamente citada en el recurso por la parte recurrente. En efecto, en este sentido la inclusión del maltrato psicológico sienta su fundamento en nuestro propio sistema de valores referenciado, principalmente, en la dignidad de la persona como germen o núcleo fundamental de los derechos constitucionales ( artículo 10 CE ) y su proyección en el marco del Derecho de familia como cauce de reconocimiento de los derechos sucesorios, especialmente de los derechos hereditarios de los legitimarios del causante, así como en el propio reconocimiento de la figura en el campo de la legislación especial; caso, entre otros, de la Ley Orgánica de protección integral de la violencia de género, 1/2004. 

5. Por lo demás la inclusión del maltrato psicológico, como una modalidad del maltrato de obra, en la línea de la voluntad manifestada por el testador, esto es, de privar de su legítima a quienes en principio tienen derecho a ella por una causa justificada y prevista por la norma, viene también reforzada por el criterio de conservación de los actos y negocios jurídicos que esta Sala tiene reconocido no solo como canon interpretativo, sino también como principio general del derecho ( STS 15 de enero de 2013 , núm. 827/2012) con una clara proyección en el marco del Derecho de sucesiones en relación con el principio de "favor testamenti", entre otras, STS de 30 de octubre de 2012 , núm. 624/2012 . 

Esta sentencia parte de que el maltrato psicológico por parte de los hijos a su padre estaba probado, si bien se encuentra con la disyuntiva de que, por un lado, las causas de desheredación como privativas de derechos deben interpretarse restrictivamente, es decir, no hay posibilidad de interpretar extensivamente el art. 853 C.C. pero, por otro lado, no resulta lógico que en la causa de desheredación de maltrato de obra no se incluya el maltrato psicológico. 

La solución a esta cuestión es la inclusión del maltrato psicológico en la causa de desheredación de maltrato de obra, basándose en una interpretación flexible en base a la realidad social, apoyándose en el criterio de conservación de los actos y negocios jurídicos como principio general del derecho.

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