Asma grave y sus enfermedades asociadas
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Asma grave y sus enfermedades asociadas: más del 40% padece poliposis nasal

Algunos pacientes sufren además rinitis alérgica, rinosinusitis crónica o dermatitis atópica

El asma grave representa entre el 5 y el 10% de los casos de asma. Tal y como informó Confidencial Digital, se trata de una enfermedad compleja asociada con la inflamación crónica de las vías respiratorias. 

Existen diferentes tipos de asma, los cuales pueden ser causados por distintas respuestas del sistema inmunitario. Investigaciones recientes evidencian que un tipo particular de inflamación, denominada tipo 2, a menudo es la causa del asma grave. Reducir la inflamación puede ayudar a controlar los síntomas. El asma causada por inflamación tipo 2 también se conoce como asma tipo 2.

Otras enfermedades inflamatorias

El asma con inflamación tipo 2 se asocia frecuentemente con otras enfermedades inflamatorias también de tipo 2, como son la rinitis alérgica, la rinosinusitis crónica con o sin pólipos nasales, o la dermatitis atópica, incrementando aún más la carga clínica y el coste de la enfermedad en estos pacientes.

A pesar de los tratamientos disponibles, incluyendo el uso crónico de corticosteroides orales y/o biológicos, los pacientes con asma grave viven con tos, sibilancias, y dificultad para respirar, así como con un alto riesgo de ataques de asma grave que pueden requerir visitas a urgencias u hospitalizaciones. El tratamiento del asma grave, por lo general, está compuesto por medicamentos de control y rescate.

Muchas personas con asma grave dependen de corticosteroides orales. La exposición a largo plazo a corticosteroides orales puede causar otras patologías como hipertensión, diabetes, osteoporosis y síndrome metabólico, reduciendo su calidad de vida.

Componente génético y ambiental

Joaquín Sastre, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Profesor de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y coordinador de la sección de asma del CIBER de enfermedades respiratorias (CIBERES) del Instituto Carlos III, explica a Confidencial Digital que la prevalencia de asma grave es entre un 5 y un 10% de todos los tipos de asma, y de los pacientes que padecen asma grave, entre el 40 al 60% sufre poliposis nasal. 

La poliposis nasal o pólipos nasales son masas que afectan el interior de la nariz y los senos paranasales y que obstruyen la respiración. “Se trata de una inflamación exagerada de las zonas paranasales. Al inflamarse la mucosa, el paciente no puede respirar y, además, pierde el olfato y con ello, también el gusto”, manifiesta el doctor Sastre.

Se desconocen las causas exactas del asma grave pero su origen tiene un componente genético y otro ambiental. “El 70% de los asmáticos graves sufren alteraciones del sistema inmunológico, que crea una inflamación que afecta al aparato respiratorio y produce asma. Un determinado ambiente adverso podría provocar que empeorase dicha nflamación”, expone el jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

El asma grave es más frecuente en la segunda etapa de la vida. Debuta en la década de los 30 a los 40 años, aunque anteriormente los pacientes pueden detectar algunos síntomas.

Covid 19 y asma grave

El grupo de asma del CIBER de enfermedades respiratorias (CIBERES) del Instituto Carlos III ha sido uno de los primeros en publicar un estudio sobre la relación entre coronavirus y asma grave.

“De este estudio se deduce que el asma grave no es un factor de riesgo para el coronavirus. Si un paciente con asma grave se contagia del Covid-19, su tratamiento es el mismo que el resto de pacientes y la evolución no depende del asma grave, sino de otros factores”, apunta el doctor Sastre a ECD.

Esmeralda, una paciente con asma grave y poliposis nasal

Esmeralda Basto es una paciente de 53 años que sufre asma grave con poliposis nasal. De joven sufrió episodios aislados de rinitis crónica, pero debutó con asma grave a los 38 años.

“A esa edad comencé a notar algunos síntomas asmáticos como ataques de tos con espasmos y falta el aire. En ocasiones me pasaba hasta una hora tosiendo. En 2009, al realizarme un TAC, me detectaron asma grave con poliposis nasal”, cuenta a ECD.

Los médicos le recetaron broncodilatadores y corticoides. “Pero me seguía faltando el aire y no iba mejorando. La poliposis me producía una congestión tremenda. Hablaba de manera gangosa. Por otra parte, la cortisona oral me fue bien, pero por el abuso de este medicamento, me he hecho resistente a los corticoides inhalados”, expone.

Después de siete años acudiendo a visitas médicas con alergólogos, no mejoraba. “Continuaba tosiendo sin parar por las noches, no descansaba bien, mi marido las sufría….No me hacían efecto los inhaladores y cogía además catarros. Al final, en 2018, un neumólogo de la salud pública de Vizcaya me realizó un estudio en profundidad y fui candidata para un tratamiento biológico que me va de maravilla. He parado de toser por las noches”, cuenta Esmeralda.

Esta paciente acude al hospital de día cada 4 semanas para recibir el tratamiento. Ha mejorado su calidad de vida diaria, ya no se ahoga subiendo escaleras, y ahora puede hacer un poco de ejercicio. “No he recuperado el olfato ni el gusto, aunque sí noto sabores dulces, salados, si la comida está sosa, amarga o ácida, pero esto es un mal menor. Lo mejor que me ha pasado es que ya no hablo gangosa”.

La ingesta continuada de corticoides orales le han provocado algunos efectos secundarios como osteoporosis prematura de caderas, muñecas y vértebras.

“Recomiendo a todas las personas con asma grave que no paren de acudir a especialistas hasta que le realicen un buen informe, con un diagnóstico correcto que consiga tener bajo control la enfermedad. Que no se conformen porque esta enfermedad puede tener solución”, concluye Esmeralda.
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