Dentista atendiendo a un paciente.
photo_camera Dentista atendiendo a un paciente.

Cuídate

Por qué debes visitar al dentista una vez al año

Te contamos las razones por las que debes ir al dentista una vez cada doce meses

Nunca te faltarán excusas a la hora de evitar el dentista, pero te consolará saber que no eres el único. Desde el coste de la atención dental, pasando por el miedo al dentista y terminando en la falta de tiempo para acudir a la revisión anual, hay un millón de razones (casi todas injustificadas) por las que la gente no va al dentista.

Así que veamos por qué has de ir al dentista una vez cada doce meses y conozcamos algunos consejos facilitados por el prestigioso odontólogo Martín Riva en Santander.

Motivos para no postergar la revisión dental anual

A pesar de lo habitual que es saltarse la revisión dental anual, se trata de una práctica muy poco aconsejable: al omitir las revisiones dentales se permite que los problemas orales menores se conviertan en trastornos dolorosos y costosos de tratar.

Además, está demostrado estadísticamente que existe una correlación entre la mala salud bucodental y una amplia variedad de enfermedades generales.

¿Y con qué enfermedades está relacionada la salud bucodental? Pues con todo tipo de infecciones focalizadas en otros órganos e incluso sistémicas. Esas infecciones pueden ocasionar diversos problemas digestivos, pulmonares, gastrointestinales, cardiovasculares e incluso neurológicos.

Esto se debe a que a las bacterias de la boca pueden desplazarse a otros órganos, multiplicarse y causar complicaciones muy serias si se les da la oportunidad, conque lo mejor es no dársela y la forma de hacerlo es revisarse la boca una vez al año y seguir unas sencillas pautas.

Formas de evitar ir al dentista, más allá de la obligada revisión dental anual

Si no quieres ir al dentista más a menudo de lo necesario, pon en práctica desde hoy mismo estos prácticos y sencillos consejos de cuidado dental:

No descuides tu higiene bucal diaria

Cepilla los dientes por la mañana y por la noche durante un mínimo de dos minutos con un cepillo de dientes de cerdas suaves y pasta dentífrica fluorada. No te olvides de usar el hilo dental todos los días y compleméntalo con un buen colutorio bucal.

Evita el tabaco

En torno al el 50% de los fumadores padecen enfermedades de las encías y tienen el doble de probabilidades de perder sus dientes en comparación con los no fumadores.

 

Además, los consumidores de tabaco tienen un mayor riesgo de desarrollar caries y sus procesos de curación son más lentos tras las intervenciones dentales.

Aléjate de los refrescos azucarados, los caramelos y los dulces

El azúcar constituye un auténtico banquete para las bacterias orales. Estas bacterias atacan a las encías y el esmalte dental.

Si algún día vas a darte un capricho con una bebida azucarada, aclárate la boca justo después de terminarla. Y si comes dulces haz lo mismo o mejor lávate los dientes. No olvides que el chicle azucarado es un veneno para los dientes.

No uses los dientes como herramientas

¿Cuántas veces utilizamos los dientes para abrir un paquete, cascar una avellana, mordernos las uñas, masticar bolígrafos o sujetar objetos? Nuestros dientes no son tijeras, cortaúñas, abrebotellas ni tenazas: usar los dientes como herramientas los pone en riesgo de erosionarse, astillarse o agrietarse.

Si sigues estos consejos tan simples, lo más probable es que, durante décadas, solo visites a tu dentista cuando corresponda realizar la revisión anual de tu boca. Y si no los sigues o dejas de hacerte tu revisión, no dudes que, antes que tarde, tendrás que visitarlo de forma obligada y en repetidas ocasiones.

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