Defensa

Ante un conflicto armado España-Marruecos: ganamos en aire y mar, empatamos en tierra

Habla un experto tras la reivindicación de aguas de Canarias. Los carros de combate Abrams marroquíes, su artillería y los cazas F-16, las mayores amenazas

Imagen de archivo de aviones F-18 en la base de Gando (Gran Canaria).
photo_cameraImagen de archivo de aviones F-18 en la base de Gando (Gran Canaria).

Marruecos mantiene su propósito de ampliar las aguas que declara bajo su soberanía, y que llegan hasta el mar de Canarias. El proyecto, que lanzó en diciembre, fue aprobado mediante dos leyes en el parlamento marroquí hace diez días. Queda aún la ratificación de las normas por el Senado y la firma del rey, así que la aprobación definitiva tardará aún unos meses.

Este movimiento de Marruecos ha despertado la inquietud del Gobierno de España, ya que el proyecto podría solapar las aguas territoriales marroquíes con las aguas de las Islas Canarias.

La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, viajó a Marruecos y aseguró que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está decidido a dialogar con las autoridades del reino alauí, pero en todo caso con una posición de firme defensa de las aguas territoriales españolas en Canarias.

Los F-18 sobre las aguas de Canarias

El primer anuncio de Marruecos, en diciembre, estuvo seguido de la difusión por parte del Ejército del Aire español del vuelo de dos cazabombarderos F-18 sobre aguas canarias, tal y como se contó en estas páginas. El detalle también ha trascendido a la prensa marroquí.

Este pulso de soberanía marítima ha provocado que se ponga el foco de interés en la capacidad militar de Marruecos, e incluso en valorar el equilibrio de fuerzas que existe actualmente entre Marruecos y España en el plano militar, ante un hipotético conflicto entre ambos países.

Confidencial Digital ha consultado sobre el estado actual de las fuerzas armadas españolas y de su vecino del sur con Josep Baqués, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona, miembro fundador del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional, y colaborador del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE, el think tank del Ministerio de Defensa) y del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra (MADOC).

Baqués ha publicado en los últimos años análisis en profundidad sobre el estado y evolución del poder militar marroquí en tierra, mar y aire, sobre todo ante la publicación periódica de noticias sobre la compra de importantes sistemas de armamento (carros de combate, cazabombarderos, helicópteros de ataque...) por parte de las fuerzas armadas de Mohamed VI.

La demografía de Ceuta y Melilla

Este experto parte de considerar que la posibilidad de un conflicto armado entre España y Marruecos es remota, sobre todo en lo que respecta a las apetencias marroquíes sobre Ceuta y Melilla.

Considera que las autoridades marroquíes pueden apostar más bien por el paso del tiempo: es decir, que las tendencias demográficas consigan que en Ceuta y (sobre todo) en Melilla la población musulmana y favorable a Marruecos sea ampliamente mayoritaria, de forma que consiga forzar un cambio en la soberanía de las dos ciudades españolas del norte de África. En ese sentido prevé que en unas décadas, de mantenerse esas tendencias, se tenga que llegar a algún acuerdo de cosoberanía hispano-marroquí sobre Ceuta y Melilla.

Más allá de la estrategia de Marruecos a largo plazo para conseguir ese objetivo, Josep Baqués analiza en detalle la situación de las fuerzas armadas de ambos países vecinos en los tres ámbitos de tierra, mar y aire.

Marruecos sale de compras

En los últimos años, como se ha indicado, Marruecos ha hecho importantes inversiones en programas de armamento, y además ha recibido ayuda militar millonaria de Estados Unidos y de Arabia Saudí, entre otros países aliados.

Por ejemplo, entre 2011 y 2012 incorporó 24 cazabombarderos F-16 estadounidenses, por 2.400 millones de dólares. A ellos se sumarán otros 25 que en marzo de 2019 el Departamento de Estado autorizó vender a Marruecos.

En 2018 las fuerzas terrestres marroquíes dieron un salto de calidad con la incorporación de 162 carros de combate M1A1 Abrams, también adquiridos a través del programa de excedentes de Estados Unidos.

Más recientemente la noticia fue que (de nuevo) las autoridades norteamericanas habían dado luz verde a la venta de 36 helicópteros Apache a Marruecos. Y también destacan las adquisiciones de fragatas para crear una auténtica marina de guerra.

Algunos análisis publicados por el Instituto Español de Estudios Estratégicos coinciden con Josep Baqués al señalar que cada vez que se conoce una compra de armas importante por Marruecos el destinatario de este gesto de fuerza es Argelia, con el que tiene una fuerte rivalidad regional, y el Frente Polisario, su enemigo en el Sáhara Occidental.

Victoria marroquí en carros blindados

Con todas esas prevenciones, Baqués explica a ECD los detalles de ambas fuerzas armadas, las de España y las de Marruecos, en los tres principales ámbitos militares.

El ejército más igualado entre España y Marruecos es el de Tierra”, resume este experto, que apunta incluso que en un eventual enfrentamiento bélico entre ambos países España “podría sufrir por la merma de efectivos que sufre”.

Josep Baqués analiza, dentro de las fuerzas terrestres, qué ejército tiene mejores medios y condiciones en distintas categorías.

El aspecto ya citado y que más llama la atención es la compra de carros blindados Abrams. “Marruecos nos dobla en carros blindados”, sentencia, ya que el vecino del sur suma unos 400 Abrams frente a 219 tanques Leopardo que tiene el Ejército de Tierra español.

Los Abrams no son los únicos carros blindados de Marruecos, que también ha adquirido bastante material chino. Según Baqués, al menos tiene medio centenar de carros VT-1 chinos, adaptación del T90 ruso.

Este experto subraya una circunstancia en el terreno de los carros de combate: en Ceuta y Melilla, las Fuerzas Armadas tienen carros Leopardo, pero modelos no modernizados como sí hay en bases de la Península Ibérica, lo que supone otra desventaja ante Marruecos.

Eso en lo que respecta a los vehículos de oruga y cadenas, porque sobre ruedas España cuenta con 84 vehículos blindados de combate Centauro, con una potencia similar a los Leopardo pero más vulnerables. Frente a ellos, Marruecos tiene cazacarros AMX-10, pero más envejecidos.

Así que la superioridad notable de Marruecos en número de carros blindados se queda en un empate en vehículos de combate y en vehículos de caballería, como los Vehículos de Exploración de Caballería (VEC), que van a ser sustituidos por los futuros 8x8.

En unidades de transporte de infantería hay disparidad. España cuenta con dos centenares de Pizarro, con capacidad de combate desde el interior de los vehículos, mientras que Marruecos no cuenta con ningún modelo similar.

Es cierto que el ejército marroquí superaría ampliamente al español en vehículos de transporte oruga, con más de un millar de M-113 (los denominados TOA, Transportes Oruga Acorazados).

Pero, por contra, dispone de muchos menos Vehículos Blindados Delanteros (VAB, en las siglas en francés) para transporte de infantería, unos 150, que los BMR de España (también a sustituir por los 8x8), que son cerca de 450.

Así que, más allá de la ‘victoria’ teórica de Marruecos en carros blindados, en vehículos terrestres la situación está muy igualada.

Problemas de artillería para España

Muy distinta es la situación en artillería. “En artillería, Marruecos dobla a España, porque España se ha dormido en los últimos años. Estamos muy mal en ese sentido” asegura el experto del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional.

El reino alauí tiene en su artillería obuses autopropulsados de 155mm, los M-109, que también tiene España junto con Sistemas Integrados de Artillería de Campaña (SIAC); pero España en menor número.

“En artillería de cohetes autopropulsados tenemos un problema”, señala Josep Baqués, ya que Marruecos sí se ha reforzado, sobre todo con mucho material de China, como los MRLS (Multi Rocket Launcher System), sistemas lanzacohetes múltiples, autopropulsados y blindados, que además “cuadriplican el alcance de la artillería española”.

Este profesor consultado por ECD aporta como posible explicación que en las misiones internacionales en las que España ha participado en las últimas décadas no ha utilizado artillería, y quizás por eso no se le ha prestado tanta atención.

Helicópteros: Apache contra Tigre

Y en lo que respecta a las fuerzas aeromóviles de tierra, la llegada de los Apache al ejército marroquí vendría a cubrir el déficit que tendría respecto a las capacidades de los helicópteros Tigre españoles.

Valorando todas estas variables, que son algunas de las que permite analizar los dos ejércitos, Baqués concluye que España y Marruecos estarían muy igualadas en cuanto a fuerzas terrestres, si bien el país norteafricano cuenta con ventajas en puntos muy importantes como los carros blindados.

Marruecos avanza en el aire: los F-16

La balanza, equilibrada en tierra, se desequilibraría en el aire y sobre todo en el mar, en ambos casos a favor de España. El problema, por poner el foco en las amenazas para España, es que Marruecos está avanzando de forma notable en los dos ámbitos.

La ventaja que tenía España en el aire frente a Marruecos era muy grande, pero los F-16, con muy buenos radares y misiles, han cubierto en parte esa diferencia”, explica el profesor de la Universidad de Barcelona.

Como ya se ha indicado antes, y señala Baqués, “Marruecos tiene 23 F-16 muy bien dotados, y tiene previsto incorporar 25 más”.

En números totales, España gozaría de una amplia ventaja: unos 130 cazas españoles (60 F-18 y 70 Eurofigther) frente a menos de 50 marroquíes, sin contar los F-5 españoles (y también marroquíes) y los Mirage F-1 marroquíes, de un nivel inferior.

El punto clave es que la comparación no es tan desequilibrante en Canarias, donde la flota de F-18 ha estado bajo mínimos, si bien el Ejército del Aire trata de mantener e incluso resucitar el máximo número de aparatos en condiciones operativas. Además, en un momento dado desde la Península se podría enviar en unas horas Eurofighter a bases como la de Gando (Gran Canaria).

Lo importante es que, si bien hace unos años ni se discutiría la superioridad aérea española, ahora los F-16 que Marruecos ha comprado a Estados Unidos sí ponen en cuestión esa superioridad.

Tal y como se contó en estas páginas, y explica también Baqués, los cazas marroquíes tienen mayor alcance de radar, por lo que en un eventual enfrentamiento con los F-18 de Canarias, sobre el papel podrían detectar a 300 kilómetros los aviones españoles y tendrían mayor opciones de derribarlos al contar con misiles muy potentes: es decir, los cazas marroquíes ven mucho antes a los españoles que a la inversa.

Eso sí, España también se ha reforzado últimamente en misiles aire-aire, y además el pasado mes de noviembre volvió a celebrarse el ejercicio ‘Oceansky’ en Canarias, en el que los pilotos de F-18 y Eurofighter entrenaron la capacidad de detectar, identificar, interceptar y destruir o anular aeronaves o misiles enemigos que traten de violar el área de operaciones.

“Si en Tierra estábamos en empate técnico, en Aire no; aún gana España, pero Marruecos va avanzando”, resume Josep Baqués, que añade que, aunque no hay por ahora un escenario preocupante, sí que habría que tomarse más en serio la defensa aérea de Canarias y la situación -y las opciones de relevo- de los cazas de Gando.

Dominio español en el mar

“En el mar la diferencia sí es abrumadora”, sentencia Baqués. Es cierto que Marruecos ha dado pasos para contar con una auténtica marina de guerra de alta mar, más allá de la vigilancia de sus costas.

En los últimos años ha comprado cuatro fragatas, tres de la clase Sigma y una FREEM, esta última la única que a juicio de este experto puede considerarse similar a las fragatas F-100 españolas -como la ‘Blas de Lezo’, la ‘Méndez Núñez’...-.

A diferencia de lo apuntado en los otros dos ejércitos, el profesor consultado señala que Marruecos no ha avanzado todo lo esperable, y por su parte España sí ha tratado de ‘mimar’ la Armada, al menos sus mayores potencialidades; de ahí que la diferencia siga siendo muy importante.

La mayor amenaza vendría si se materializa el interés de Marruecos por hacerse con uno, incluso dos submarinos.

“Si tuvieran submarinos, España sí podría sufrir en un conflicto, ya que, como todos los países de la OTAN, desde la caída de la URSS hemos descuidado la defensa antisubmarina”, explica Josep Baqués. Al menos, añade, las fragatas F-110 en proyecto sí tienen mejor defensa antisubmarina.

Los satélites espía

En otro nivel, más novedoso, estaría la lucha desde el espacio. Marruecos cuenta con su propio satélite espía, algo que ha llegado a preocupar a los mandos de las Fuerzas Armadas por esa nueva posibilidad de obtener datos sobre el despliegue militar español.

La puesta en órbita del satélite español PAZ ha equilibrado las fuerzas en este sentido, y el ingenio ya suministra al Estado Mayor de la Defensa imágenes con información de todo tipo. Sus capacidades han tranquilizado notablemente a los mandos.

El Estrecho, escenario del conflicto

El escenario de un conflicto armado entre España y Marruecos parece muy remoto, pese a aumentos de tensión temporales, o a los gestos de reafirmación de su poder que hace de vez en cuando el régimen de Mohamed VI, como ha ocurrido ahora con las aguas territoriales.

Pese a ello, un análisis teórico como el que realiza este colaborador del Instituto Español de Estudios Estratégicos y del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra permite aventurar algunas posibilidades.

Ese hipotético conflicto transcurriría en el Estrecho de Gibraltar, en torno a Ceuta y Melilla, y en Canarias. “El conflicto estaría más en su terreno, y la pregunta es qué podríamos desplazar allí”, reflexiona Baqués, ya que, como apunta, de poco sirve tener muchos carros de combate u otros medios terrestres en la España peninsular si no puedes utilizarlos para, por ejemplo, repeler una agresión en Ceuta y Melilla.

Baqués imagina un escenario en el que Marruecos trataría de crear lo que denomina “una zona prohibitiva” en el Estrecho y en torno a las dos ciudades autónomas. Con sus F-16 y su incipiente marina de guerra podría tratar de dificultar el transporte desde la península, hundir algunos buques, derribar algunos cazas... para tratar de ganar a España en el terreno de la opinión pública, tanto nacional como internacional.

La opinión pública, clave

“Las autoridades marroquíes no están condicionadas como las españolas, y tratarían de crear una situación insostenible para el Gobierno español de turno. Si Marruecos te derriba siete aviones, y te hace perder 600 millones de euros en unas semanas, la opinión pública española te puede obligar a sentarte a negociar”, asegura.

Todo ello se enmarcaría en un choque armado muy reducido en el tiempo, de días o semanas, fruto de una chispa concreta como pudo ser la crisis del islote Perejil. Porque, al final, en una guerra a mayor escala Marruecos saldría perdiendo en todo caso: “Si la cosa fuera a mayores, España puede destruir prácticamente toda la fuerza aérea marroquí”.

Pero un conflicto más limitado permitiría también a Marruecos presentarse ante la comunidad internacional como quien lucha contra el colonialismo, por Ceuta y Melilla, ya que “España no ha hecho nunca un esfuerzo internacional para explicar las razones históricas que legitiman la soberanía española en esas ciudades”.

De nuevo retoma el inicio de su argumentación: Marruecos se inclina más por una estrategia a largo plazo basada en la natalidad de los musulmanes en Ceuta y Melilla. Pero no cabe descartar un escenario bélico con este vecino al sur.

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