Defensa

El Ejército de Tierra experimenta con unas raciones de combate más livianas

Se han probado en ejercicios de unidades de Montaña. Incluyen alimentos liofilizados que facilitan la preparación y reducen el peso y volumen

Curso de Montaña, de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.
photo_camera Curso de Montaña, de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.

Las raciones de combate que los ejércitos proporcionan a los militares españoles tienen fama fuera de nuestras fronteras. Soldados de otros países valoran la gastronomía emplatada en esos paquetes que, sin embargo, pesan demasiado.

El peso de las raciones individuales de combate es precisamente es uno de los problemas que ha detectado el Mando de Tropas de Montaña del Ejército de Tierra.

El número 008 de junio 2022 de la revista ‘Tropas de Montaña’, que elabora el Mando de Tropas de Montaña, incluye un artículo sobre “Raciones de combate de montaña: el sueño que nunca llega, ¿o sí?”.

El autor del mismo es el coronel Julio Fernández Casamayor, responsable de la Jefatura de Adiestramiento y Doctrina de Montaña.

El coronel escribe que “aunque nuestra ración individual de combate (RIC) probablemente sea una de las más apetitosas del mundo militar, ciertamente no es la más ligera y compacta”, al pesar 2.200 gramos la ración para 24 horas.

Por su experiencia personal, comiendo raciones durante casi tres meses en Afganistán, la ración de combate española, elaborada a partir de productos enlatados, “es la que más y mejor se adapta a nuestra forma tradicional de comer”.

“Pesa demasiado” y se congela

Pero las pegas surgen al llevarla en la mochila: “Pesa demasiado y, si voy a realizar una triple jornada, tengo que hacer malabares para que quepa”. A eso se añade que “si tuviese que operar en una zona de frío extremo, lo más probable es que, al congelarse, las latas acabasen reventando”.

Para solucionar este inconveniente, plantea dos opciones: raciones autocalentables, que pesan entre 1.6000 y 2.000 gramos y se calientan solas al añadirles agua; y raciones liofilizadas, mucho más ligeras, de 1.000 gramos.

En su artículo, este coronel del Mando de Tropas de Montaña revela que en los primeros meses de 2022 estaba en marcha una experimentación final para diseñar una ración de combate más ligera y adaptada a las unidades de montaña, “con la idea de que a finales del próximo año se pueda disponer de ella”.

Pruebas en las unidades de Montaña

Confidencial Digital consultó con el Ejército de Tierra para recabar más información sobre esas pruebas para diseñar una nueva ración de combate.

Un portavoz oficial del Ejército de Tierra explica que la experimentación citada se ha realizado en el Mando de Tropas de Montaña (MTM) y en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), del Ejército de Tierra.

El Mando de Tropas de Montaña tiene su cuartel general en Pamplona y cuenta con dos regimientos de Infantería de Cazadores de Montaña: el ‘Galicia’ 64, con base en Jaca (Huesca) y el ‘América’ 66 (en Berrioplano, Navarra).

 

La Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales se ubica en Jaca, y organiza el Curso de Montaña.

Estas son las unidades en las que se han realizado las pruebas para evolucionar a una nueva ración individual de combate. Ha colaborado, como dirección técnica, el Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia (PCAMI), unidad logística que proporciona a los militares y unidades del Ejército de Tierra “prendas de vestuario y equipo, raciones de campaña, guiones y banderas, material de acuartelamiento y campamento y material móvil de Intendencia, necesario para el cumplimiento de los cometidos que tienen asignados, tanto en Territorio Nacional como en Operaciones en el Exterior”.

Alimentos liofilizados

El cambio fundamental en la nueva ración individual de combate que se está probando, respecto a la que actualmente se suministra con carácter general para las unidades del Ejército de Tierra, es que contienen mayoritariamente alimentos liofilizados.

La técnica de liofilización consiste en congelar un alimento y luego reducir la presión circundante para que el agua congelada se convierta en gas y se evapore. Así se consigue eliminar la práctica totalidad del agua libre contenido en el alimento, lo cual permite conservarlo durante más tiempo.

Pesan un 25% menos

El Ejército de Tierra destaca que la inclusión de alimentos liofilizados en la ración de combate “contribuye a una mayor sencillez en su preparación y a una reducción de su peso y volumen”: precisa que se prevé que la nueva ración pese aproximadamente un 25% menos que la actual.

En el artículo del coronel se indicaba que una ración liofilizada pesa en torno a 1.000 gramos, mientras que la ración actual del Ejército llega a 2.200 gramos. Si esta última se rebaja en un 25%, la nueva ración rondaría los 1.650 gramos.

Como aspectos positivos, el jefe de Adiestramiento y Doctrina de Montaña destacaba que estas raciones pesan menos, ocupan un menor volumen y, al no tener humedad, no les afecta el frío extremo. Hay que tener en cuenta que las unidades de montaña operan precisamente en ambientes de muy bajas temperaturas, en picos nevados y con hielo, de noche...

Requiere agua caliente

También describía los inconvenientes: el primero, que “es necesario disponer de bastante agua (normalmente caliente) para poder regenerar esos alimentos liofilizados dentro de la propia bolsa, por lo que requiere disponer de un hornillo o termo”.

A eso se añade que “su palatabilidad”, es decir, la textura y el sabor, “tampoco es muy buena y produce cansancio en poco tiempo”.

Pero sí valoraba que “esta es la mejor ración para climas extremadamente fríos y la mayor parte de los países disponen de una específica de este tipo cuando despliegan en esas zonas” de frío extremo”.

Ejercicios de montaña bajo cero

El Ejército de Tierra confirma que estas nuevas raciones de combate liofilizadas se han probado en el primer semestre de 2022 en ejercicios del Mando de Tropas de Montaña y de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales, llevados a cabo en terreno montañoso y con temperaturas próximas a cero grados centígrados.

La idea inicial es que estas raciones se destinen a las unidades de montaña. El Ejército de Tierra abre la puerta a que se puedan extender “a otras unidades que por motivos operativos pudieran requerirlas”.

Noruega y Letonia

Como ejemplo, hay que señalar que en el mes de enero militares del Batallón de Infantería de Carros de Combate ‘León’ III/61 se estuvieron entrenando en Soria, con nieve y a -8º C, para aclimatarse al escenario que se encontrarían en Noruega, donde iban a participar en marzo en el ejercicio ‘Brilliant Jump’ de la OTAN. El movimiento de los carros de combate Leopardo camino del norte de España encendieron las alertas en plena tensión con Rusia sobre Ucrania, semanas antes de la guerra.

A eso se añade que desde hace años el Ejército de Tierra despliega en Letonia unidades de infantería mecanizada y acorazada, con Leopardo y Pizarro, además de con artillería recientemente. Es otra zona de frío intenso en la que están destinados los militares españoles.

Problema: cuestan el triple

El coronel que escribió el artículo sobre las raciones de combate advirtió de un inconveniente añadido a las nuevas raciones liofilizadas: “Este tipo de raciones tiene un precio bastante elevado, aproximadamente del triple que nuestra ración individual de combate actual”.

Por ello, explicó, las nuevas raciones diseñadas para los cazadores de montaña “se reservarán para aquellas actividades en las que el peso a acarrear sea un factor importante”.

Puso un ejemplo: “No se suministraría para una ALFA de combate en San Gregorio, pero sí para una triple jornada en vida y movimiento”.

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