Defensa

Un general denuncia por escrito carencias en el uniforme de los militares que perjudican la operatividad de las Fuerzas Armadas

Propone cambiar el patrón pixelado por otro multicam y sustituir los cascos de combate, las fundas de pistola y los portacargadores, y entregar un botiquín individual a cada soldado

Militares en un ejercicio en Melilla.
photo_camera Militares en un ejercicio en Melilla.

Chalecos antifragmentos que parecen “armaduras”, cascos desfasados e incómodos, torniquetes que se rompen... entre los militares que integran las Fuerzas Armadas son habituales las quejas por algunos elementos del material, que consideran que debería cambiarse.

Las protestas por prendas del uniforme y otros objetos del equipo individual solían circular hasta ahora por redes sociales, en algunos perfiles y foros muy seguidos por militares, y los expresaban principalmente miembros de la Escala de Tropa y Marinería.

Muchos lamentan que las necesidades de los soldados que efectivamente despliegan en campos de maniobras y en zona de operaciones no son tenidas en cuenta por los mandos, sobre todo por aquellos que se encargan de programar las compras de material personal.

Informe de un general de Brigada

Confidencial Digital ha podido comprobar que estas quejas también las ha trasladado recientemente un general. Se trata de un general de Brigada, del Ejército de Tierra, que ha mandado un contingente español desplegado en el exterior, en una de las misiones militares en el extranjero.

Este general elaboró un informe “sobre aspectos relacionados con el material y equipo empleado en Zona de Operaciones”, y lo remitió a dos organismos del Ejército de Tierra: el Centro de Situación (CESET), de la División de Operaciones del Estado Mayor del Ejército, y el Centro de Apoyo Logístico a las Operaciones (CALOG-OP), dependiente de la Fuerza Logística Operativa.

Impacta en la operatividad y la imagen

El general justificó su informe señalando que “el nivel de cierto material y equipo de combate que se encuentra en dotación en el ET [Ejército de Tierra] tiene cierto margen de mejora, para de este modo, responder a las exigencias operativas de las distintas ZO [Zonas de Operaciones”.

Tras analizar tanto el material de los militares españoles, como el que utilizan los efectivos de otros ejércitos aliados, concluyó que la situación de algunos elementos del equipo que portan los militares “impacta en la operatividad de las Unidades y en muchos casos en la imagen de preparación y profesionalidad que el ET y las FAS transmiten”.

Aunque a los militares se les entrega un equipo para desplegar en el exteriores, y las unidades compran algunos elementos “que sí satisfacen parcialmente las necesidades operativas en este aspecto del personal desplegado”, siguen produciéndose carencias, problemas y disfunciones.

Uniforme multicam

En su informe elevado al Ejército de Tierra, este general trató sobre alrededor de una quincena de elementos del material que él considera “mejorables”. En cada punto explicó los defectos del material, y el modelo o elemento que él propone comprar como sustituto.

 

Destaca el cambio que plantea en el uniforme de combate. Explica que actualmente a cada militar que despliega en zona de operaciones se le entregan tres uniformes pixelados del color que corresponda con esa zona: verde o árido.

En el informe afirma que “el uniforme actual cuenta con una calidad media-alta para el desarrollo de las actividades”, aunque puede ser mejorado.

Una de las mejoras se refiere al patrón pixelado, es decir, a los colores que presentan la camisa o guerrera y el pantalón: “El patrón pixelado, independientemente de que sea verde o árido, no aporta ninguna ventaja significativa al tipo de operaciones actuales de ambiente semi-urbano”.

La propuesta de este general de Brigada es que el Ejército de Tierra deje los patrones verde o árido, y unifique los uniformes de combate en un único patrón: el multicam, el que utilizan otros ejércitos aliados como los de Estados Unidos, Reino Unido y Dinamarca.

También plantea mejoras concretas en el pantalón. Para aumentar la movilidad de los militares, propone utilizar material elástico en la cintura y en la parte inferior de la pernera, y añadir unas rodilleras desmontables. Llega al detalle de explicar la conveniencia de aumentar la superficie de velcro en los bolsillos de las chaquetas, para que los militares puedan ponerse los parches identificativos de la OTAN, de su unidad, de la misión que realizan...

Casco como el del MOE

Las mejoras alcanzan a elementos clave en la seguridad de los miembros del Ejército de Tierra. Uno de ellos es el casco de combate, que actualmente es el Cobat 01.

El autor del informe señala algunos problemas. El cierre magnético del casco da problemas con las brújulas de los militares, dificulta colocar sistemas de visión nocturna, y también impide que los militares lleven protecciones en los oídos, por su diseño.

Así que el general propone que el Ejército de Tierra adquiera cascos recortados por los laterales, similares a los modelos tipo “Mich enhanced combat helmet”. Por ejemplo, los miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE) cuentan con cascos con ese diseño, así como también uniformes de pixelado multicam.

Chaleco portaplacas más ligero

Esa propuesta de ‘jubilar’ los cascos actuales y adoptar un modelo que no tape las orejas lleva tiempo siendo reclamada en esos foros antes citados. También coincide este general con esas tendencias en lo que se refiere a los chalecos antibalas.

En este punto no hace una crítica al equipo actual, ya que “se está a la espera de la recepción del nuevo chaleco antibalas/portaplacas del ET, que permitirá valorarlo”. Pero sí plantea algunas ideas para esos nuevos chalecos.

Por ejemplo, apunta que se extiende la idea de reducir el peso del chaleco, utilizando placas balísticas con un nivel de protección IV Stand Alone (SA) que permiten prescindir del tejido antitrauma. Con la misma protección ante impactos, los chalecos pesan menos y ofrecen mayor movilidad.

Además, señala que “existe la tendencia de evolucionar a un chaleco porta-placas”, que también va en esa dirección de reducir las dimensiones, protegiendo los órganos vitales y facilitando los movimientos al encarar el arma, caminar y correr, y entrar y salir de un vehículo.

Muchos militares critican los actuales chalecos antifragmentos, como “armaduras” que por su peso, diseño y rigidez, perjudican la capacidad de movimiento en las operaciones.

En el informe elevado al Ejército de Tierra se llega a incluir imágenes del modelo de chaleco que utiliza el ejército de Dinamarca, por cumplir todas esas características que se consideran indispensables.

Funda de pistola y portacargadores

Las propuestas del informe se centran en varios casos en cambiar elementos que actualmente son muy incómodos y poco operativos. De la funda de pistola, de tela, que disponen ahora los militares de Tierra critica que es ideal para actos protocolarios, pero sin embargo presenta “grandes deficiencias para su empleo táctico debido principalmente a sus sistemas de anclaje, retención y extracción”.

Su propuesta es adquirir fundas de polímero (como los que utilizan agentes de policía) con nivel de seguridad II o III3, de posición adaptable y reubicables a través de sistema molle.

También los portacargadores de fusil dan problemas: “El sistema de cierre actual, si bien protege completamente los cargadores, impiden una extracción rápida y eficaz de los mismos. Esto se debe en parte a la altura de la tela que recubre el cargador, en parte a la falta de rigidez de la misma y también al sistema de cierre de velcro que usa la tapa”.

Para solucionar este problema, el general propone cargadores individuales, de tejido semi-rígido, con sistema de cierre de goma elástica.

Algo similar ocurre con los portacargadores de pistola: no cierran bien, son estrechos para alojar el cargador, las solapas no cierran bien y en general se impide “una inserción fluida” del cargador sin ayuda de otra mano. En su lugar, se podrían adquirir bolsillos con cierre por presión lateral, ya sea por material plástico y gomas, o con un material similar al PVC.

Botiquín individual

Los cambios propuestos afectan también al material sanitario. Sobre el actual botiquín de combate, este general de Brigada señala que su forma y volumen “limita considerablemente la movilidad del personal a pie”.

Su idea es comprar botiquines individuales (IFAK), que sean de fácil extracción con ambas manos por tracción lateral o vertical. Son más accesibles, sin cremalleras, y facilitan el acceso y manejo de todo el material de forma cómoda y efectiva.

Especialmente crítico es el apartado sobre el torniquete anti hemorragia masiva que el Ejército de Tierra entrega a sus militares. De él se indica que es de material frágil, en la tela y en el plástico: en ejercicios se ha comprobado que dicha tela se llega a doblar y partir, y “en una situación de combate, esto puede tener resultados fatales para el herido, pudiendo producir serias lesiones si no se consigue detener una hemorragia masiva por no ejercer suficiente tensión o bien romperse o abrirse cuando lleva un tiempo puesto reiniciando el sangrado y la circulación del miembro afectado”.

Para reemplazarlo, propone comprar el torniquete modelo CAT generación nº 7, con el mismo modo de aplicación que el de dotación pero con sistemas de sujeción reforzados.

También la mochila táctica-sanitaria presenta deficiencias: “Su contenido no aporta las capacidades mínimas necesarias para la solución de una emergencia TC3 y en cambio, hay cierto material que ocupa un gran volumen y no es necesario en una emergencia táctica”. El informe detalla el tipo de material que debería llevar para tratar hemorragias masivas, problemas en las vías aéreas, dificultades respiratorias...

Botas y prendas de abrigo

Cabe destacar también las propuestas sobre las botas y las prendas de abrigo. Actualmente no se entrega ningún par de botas reglamentarias para el despliegue en zona de operaciones, y muchos militares utilizan botas particulares, que cada uno elige, con autorización de su unidad.

Se propone en este caso que se entregue un par de botas adicional de dotación para el despliegue en zona de operaciones.

Sobre el Extreme Cold Weather Combat System, la conclusión del general que ha querido elevar sus ideas al Ejército de Tierra es que se debe entregar a todos los militares dos prendas para clima frío: una de nivel V (traje completo térmico, impermeable y cortavientos para temperaturas hasta 0º C), que ya tienen en unidad de montaña y de Operaciones Especiales, y otra de nivel IV, “útil para todos los teatros de operaciones y para todo el personal que despliegue en invierno”.

Podrían ser prendas tipo “Shoft Shell”, que ya usan ejércitos como los de Francia, Estados Unidos, Dinamarca y Reino Unido.

Otras propuestas plantean facilitar la entrega de bolsillos que se colocan en los chalecos, de forma que cada militar, según sus funciones específicas, elija los que mejor le sirvan para configurarse su equipo.

Raphael, apoteósico en Starlite

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