Defensa

La “mala fama” del S-80 aleja a Navantia del contrato convocado en Holanda

Lo ha presentado al concurso, pero en la compañía consideran que tienen pocas opciones frente a franceses y suecos

Prototipo del submarino S-80.
photo_cameraPrototipo del submarino S-80.

Que Navantia esté en posición de proponer sus nuevos submarinos a una marina extranjera es, en sí, una buena noticia para el proyecto S-80. Al menos, así lo entienden en la compañía voces internas en una conversación con ECD.

“Esto significa que el proyecto ya ha madurado y puede comenzar su ciclo de exportaciones, algo que no estaba claro en las fases más difíciles” del desarrollo del submarino S-80, que entrará en servicio en la Armada española previsiblemente en 2022 -con unos diez años de retraso de lo previsto originariamente-.

Sin embargo, eso no implica que la oferta de Navantia tenga grandes opciones de hacerse con el contrato holandés para sustituir a los submarinos clase ‘Walrus’. Y es que, como recuerdan, “habrá que trabajar mucho para conseguir el primer contrato internacional, y parece que aún es pronto”.

Y es que Navantia, como admiten en la compañía, tiene rivales fuertes en el concurso. También ha presentado su oferta la sueca Kockums Naval Solutions, propiedad de Saab, la francesa Naval Group (antigua DCNS, desarrollador de los S-70 españoles) y la alemana ThyssenKrupp Marine Systems.

Pese a que no han trascendido muchos detalles de las ofertas, todos los competidores acudirán al concurso aliados con consorcios navales de la industria local. Fórmula habitual para lograr una mayor valoración de la oferta cediendo al país comprador parte del proceso de desarrollo y fabricación de los buques.

Algunos medios holandeses ya han señalado que la marina Real holandesa se inclina más hacia la oferta sueca de Saab y la francesa de Naval Group. Preguntadas fuentes internas de Navantia sobre estas informaciones, admiten que la descripción de la situación “es bastante acertada”.

“Tecnológicamente, la oferta de Navantia es muy superior a prácticamente todos sus competidores, pero hay que asumir que es una tecnología que aún no ha sido probada y que todavía arrastra cierta mala fama por los contratiempos en su construcción” aseguran. Una mala fama que, como advierten, los competidores de la firma española se han encargado de “extender” entre potenciales clientes.

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