Defensa

El mantenimiento de los F-35 costaría el triple que el de los Harrier

Un teniente de Navío de la Armada compara el gasto de ambos aviones de despegue vertical: 71 millones de dólares al año del diseño de Lockheed Martin frente a los 22 del modelo actual de la Flotilla de Aeronaves

AV-8B Harrier II Plus.
photo_camera AV-8B Harrier II Plus.

La Armada se enfrentará en los próximos años a la necesidad de tomar una decisión sobre el futuro del ala fija embarcada. Los aviones Harrier de despegue vertical, que embarcan en el portaaeronaves ‘Juan Carlos I’, estarán operativos hasta 2030, pero no más allá.

El único modelo de avión de despegue vertical alternativo es el F-35 de Lockheed Martin. Además de algunos problemas técnicos y accidentes de aviones de este modelo, el principal obstáculo para que España adquiera F-35, en la versión B, es el precio: cada unidad cuesta entre 120 y 200 millones de euros.

Eso lleva años provocando un debate, entre quienes consideran irrenunciable buscar un sustituto de los Harrier, por un lado, y quienes ven inalcanzable lograr que un Gobierno autorice un gasto que rondaría los 2.000 millones de euros para adquirir una docena de aviones de despegue vertical.

En este debate, un artículo reciente en la Revista General de Marina, que edita el Cuartel General de la Armada, viene a aportar un nuevo elemento a tener en cuenta: el coste, ya no sólo de adquisición del F-35, sino también el de mantenimiento.

El F-35B, la única alternativa

“Ala fija o embarcada. ¿Quimera o necesidad”, es el título del artículo que firma el teniente de Navío de la Armada Federico Supervielle Bergés.

“Tras décadas de servicio, los Harrier encaran sus últimas horas de vuelo e, incluso prolongando su vida más allá de lo que prevén sus otros usuarios —USMC y Marina Militare—, si España quiere mantener esta capacidad, ha llegado el momento de pensar en su relevo. Solo hay una alternativa al Harrier: el F-35B Lightning II de Lockheed Martin, único avión del mundo capaz de despegue corto y aterrizaje vertical”, comienza planteando este oficial de la Armada.

Añade a continuación que “el elevado precio del F-35B, junto con la sequía presupuestaria que se prevé atraviese la Armada en los próximos años, meritan realizar un estudio sobre la viabilidad e idoneidad de la adquisición de estos aviones”.

Mejoras excepcionales

El autor del artículo hace una comparativa de las capacidades del Harrier y del F-35B, y concluye que “las mejoras que aportaría el F-35B sobre los Harrier que, como cabe suponer, son excepcionales”.

Sin embargo, el factor económico es clave para no descompensar la inversión en otros programas militares que son clave para mantener los sistemas de armas de las Fuerzas Armadas.

 

Apunta el teniente de Navío Supervielle que “el coste real de un F-35B pasaría de los 200 millones, haciendo un total de más de 2.400 millones de dólares para una docena de aparatos”, que son los que España se plantearía adquirir para sustituir los Harrier actuales.

La cifra es muy elevada: “Para ponerlo en contexto, el precio de cada fragata F-110 se estima que ronde los 860 millones de euros”.

Podría “hipotecar” los gastos de la Armada

El problema es que “no es solo el precio de adquisición el que nos debe preocupar”, escribe el oficial, que llama la atención sobre otro aspecto: “El coste de mantenimiento y operación es el que podría hipotecar los gastos de la Armada durante las próximas décadas”.

Federico Supervielle indica que “el precio estimado por hora de vuelo del F-35 es de unos 44.000 dólares”, lo que hace “un total de 352 millones por aparato (ya que tienen una vida prevista de 8.000 horas)”.

Añade que “el objetivo era reducir esta cifra hasta los 25.000 dólares, pero el Pentágono ya ha dicho que será imposible y la Fuerza Aérea estadounidense ha advertido que, de no bajar el coste de operación, adquirirá menos aparatos”.

El coste de mantenimiento del F-35 es muy elevado respecto a otros modelos de avión: “Las horas de vuelo de aviones como el F-15 Eagle, el F-16 Fighting Falcon cuestan la mitad, y las del Harrier 13.700 dólares”.

Es decir, 44.000 dólares cuesta la hora de vuelo de un F-35, frente a los 13.700 dólares de un Harrier.

De 22 millones al año a 71

Los datos son más preocupantes, porque la cifra del F-35 corresponde al modelo A, mientras que para la Armada se plantea la adquisicón del F-35B, por lo que la hora vuelo “podría llegar a ser cuatro veces superior a la del Harrier”.

El teniente de Navío destaca que ese mayor coste es “un factor que España debe considerar a la hora de evaluar su adquisición, especialmente cuando los costes para solo una docena de aparatos serán superiores”.

Para concretar la comparativa, Supervielle explica con datos que los doce Harrier que mantiene la Novena Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves de la Armada “han volado una media de 135 horas al año, lo que supondría, según los números del USMC, 22 millones de dólares anuales”.

Frente a los 22 millones de dólares anuales que cuestan los Harrier, “las mismas horas con una docena de F-35A (recordemos que con el B serán más) saldrían por 71 millones de dólares al año”.

Otras necesidades: S80, F-110...

El elevado coste de adquisición, y también de mantenimiento, de los F-35B supone un problema en el marco de “un cuadro ciertamente complejo” en las Fuerzas Armadas, en el que “la Novena Escuadrilla está lejos de ser la única unidad de la Armada que necesita una renovación en los próximos años”.

Detalla Supervielle que la práctica totalidad de la Flotilla de Aeronaves -aviones y helicópteros- “tendrá que reemplazar sus aeronaves en el corto o medio plazo”. A eso hay que sumar la construcción de los submarinos S-80 y “el gran proyecto de la Armada para los próximos años”, que son las fragatas F-110, llamadas a relevar a las veteranas clase Santa María.

También surge otra necesidad, porque “los barcos hidrográficos deberán ser sustituidos con prontitud, y no hay previsión de construir más patrulleros, con lo que en unos años nos veríamos con tan solo los seis buques de acción marítima”.

Por último, “España se ha adherido al proyecto European Patrol Corvette que, aunque entre en la PESCO, restará recursos al resto de adquisiciones. Todo esto, unido a las probables dificultades presupuestarias que vendrán arrastradas por las consecuencias de la terrible pandemia del coronavirus, nos deja en una situación difícil para llevar a cabo adquisiciones como las de las últimas décadas”, resume el teniente de Navío Federico Supervielle.

El gasto en Defensa debería subir

Tras analizar todos esos factores, el autor del estudio concluye que “en un escenario presupuestario que se prevé complicado y con unas Fuerzas Armadas que arrastran carencias en submarinos, aviones de patrulla marítima, helicópteros navales y, potencialmente, patrulleros, la entrada en un programa ambicioso —no solo por la adquisición, sino por su consiguiente sostenimiento— como el del F-35B no puede limitarse a estudiar su viabilidad”.

A su juicio, se debe contemplar “si España será capaz de volver a tener una Marina equilibrada, en la que los Lightning II [los F-35B] serían lo más alto del edificio”. Al comparar con otras marinas que cuentan con ala fija embarcada, llega a la conclusión de que “el gasto en Defensa debería incrementarse sustancialmente para permitir contar con esta capacidad y que la composición de la Flota siga siendo armónica”.

Como otros oficiales de la Armada que han escrito sobre el asunto, Supervielle señala que “el F-35B es la única alternativa para mantener la capacidad de ala fija embarcada de la Armada”, y que “perderla sería una muy mala noticia para Flota y supondría el replanteamiento de la estructura de la fuerza naval y de una parte importante de nuestra doctrina. Especialmente, la capacidad anfibia tendría que remodelarse, adaptándose a los nuevos paradigmas de A2/AD y de las sociedades posheroicas”.

Termina indican que “todo lo anterior no significa en absoluto que España deba renunciar a tener aviones embarcados”, sino que “la adquisición del F-35B debe ir plenamente integrada en el diseño global de una Flota equilibrada, lo que implica necesariamente contar con una estabilidad presupuestaria a medio y largo plazo que garantice tanto la adquisición como el sostenimiento de los diferentes programas que necesita la Armada”.

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