Defensa

Margarita Robles llama personalmente a militares retirados para cortar una oleada de cartas al rey

Se ha difundido una tercera misiva, que se suma a la firmada por 73 antiguos mandos del Ejército de Tierra y 39 del Ejército del Aire

La ministra de Defensa, Margarita Robles.
photo_camera La ministra de Defensa, Margarita Robles.

“No vamos a consentir que unas personas con comportamientos por escrito que nos avergüenzan a todos puedan sembrar dudas sobre la actuación de las Fuerzas Armadas”. Así se pronunció públicamente este jueves la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre los altos mandos militares en situación de retiro que están firmando cartas o manifiestos muy críticos con la gestión del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos para enviarlos al rey.

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Robles fue muy dura: dijo que los oficiales y oficiales generales retirados que se están posicionando de esta forma muestran un “gran nivel de cobardía” al “apoyarse en la condición de militares que en su día tuvieron para mancillar a las Fuerzas Armadas” con opiniones “inaceptables” que colocan en una posición complicada al monarca.

La ministra ha aumentado la contundencia de su respuesta desde la que dio el martes en el Congreso de los Diputados, donde criticó a los firmantes de estas cartas, porque “no están haciendo lo que tienen que hacer como servidores públicos ni defendiendo los valores que caracterizan a la familia castrense y militar”.

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Confidencial Digital ha podido saber ahora que Margarita Robles no sólo ha reaccionado a la polémica haciendo estas dos declaraciones públicas, al mismo tiempo que minimizaba su importancia. En privado, la ministra de Defensa ha contactado estos días con altos mandos de las Fuerzas Armadas, que ya están jubilados pero que siguen siendo referentes, con influencia en círculos militares.

Lo ha hecho principalmente con llamadas telefónicas personales, en las que, según explican fuentes conocedoras de estas conversaciones, Robles ha tratado de convencer a esos militares de alto rango ya jubilados para que no echen más leña al fuego, sino que contribuyan a templar y calmar los ánimos entre sus compañeros.

Cortar de raíz la oleada de manifiestos

El objetivo de los contactos es que estos oficiales generales retirados ayuden a cortar la oleada de cartas y manifiestos, o al menos que no contribuyan a aumentarla.

Lo cierto es que un buen número de militares retirados, por ejemplo más de la mitad de la XXIIIª Promoción de la Academia General Militar de Zaragoza, han rechazado adherirse a estas cartas cuando sus compañeros las han hecho circular o incluso cuando les han llamado para animarles (o presionarles, en algunos casos) a firmarlas.

Tampoco faltan quienes consideran que estas iniciativas no van a conseguir ningún beneficio, sino tan sólo perjuicios: hacer daño a la imagen de las Fuerzas Armadas o del ejército concreto, poner en un compromiso al rey y generar una polémica que en definitiva puede incluso reforzar la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, que ahora aparece como objeto de una trama casi golpista de generales nostálgicos del franquismo.

Algunos han rechazado unirse a estas iniciativas precisamente por esos motivos, aunque puedan compartir parte de las críticas que las cartas hacen por lo que consideran que son cesiones del Gobierno a los independentistas, ataques a la monarquía por parte de Podemos, en definitiva amenazas a la unidad de España y a los símbolos e instituciones nacionales.

Movimiento de la ministra con efecto contrario

Fuentes consultadas por ECD apuntan que esos contactos directos de la ministra, en algunos casos, pueden haber sido incluso contraproducentes: es decir, que el intento de poner freno a esas opiniones contra el Gobierno, así como las declaraciones de algunos dirigentes políticos estos días hablando de “ruido de sables” en las Fuerzas Armadas, ha llevado a algunos, conocedores de esos contactos, a indignarse más

De ahí que finalmente algunos más se hayan adherido al tercer manifiesto que empezó a circular con profusión este jueves y que desveló Infolibre.

Encuentro con el JEME y jefes de la Legión

En el marco de estos movimientos de Margarita Robles para templar los ánimos, no ha pasado desapercibido que el miércoles 2 se celebró en la sede del Ministerio de Defensa, en Madrid, un acto de homenaje a 11 generales jefes del Mando de la Legión y de la Brigada de la Legión de las últimas tres décadas.

Se trató de un encuentro del programa conmemorativo del Centenario de la Legión, que se ha visto muy mermado por la epidemia de coronavirus. Robles entregó una placa a cada uno de los generales -muchos ya retirados o en la reserva- que han mandado la Legión en ese tiempo.

Al acto asistieron la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, la subsecretaria, Amparo Valcarce; el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el general del Aire Miguel Ángel Villarroya; el secretario general de Política de Defensa, el almirante Juan Francisco Martínez Núñez; y el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), el general de Ejército Francisco Javier Varela Salas.

La presencia del Jefe del Estado Mayor del Ejército (quien por cierto fue legionario), del actual general jefe de la Brigada de la Legión, Marcos Llago, y de otros generales retirados en un acto en estos días no ha pasado desapercibido a otros altos mandos, que lo ven como otra vía, otro canal para que Robles sondeara la opinión sobre esta polémica entre los estamentos más altos del Ejército de Tierra, también entre aquellos que ya no están en activo.

Ambiente movido por WhatsApp

Distintas fuentes consultadas por ECD aseguran que las tres cartas que hasta ahora se han difundido no son sino “una pequeña muestra” de un malestar que se ha extendido entre un número importante de oficiales y oficiales generales: “El patio está movido”.

Infolibre ya ha revelado mensajes de grupos de WhatsApp en el que antiguos mandos del Ejército del Aire escribieron comentarios airados y extremosos sobre fusilamientos, bombardeos, el golpe de Estado de 1936 contra la República y otras propuestas similares que han provocado un gran revuelo al ser difundidas públicamente.

Más allá de ese caso más extremo y radical, algunos altos mandos aseguran que son muchos los chats y grupos de WhatsApp de oficiales y oficiales generales que en los últimos días “arden” por esta polémica.

Explican que desde hace tiempo son habituales los comentarios de indignación por temas políticos. Los ánimos se encienden principalmente por dos motivos: los ataques a la monarquía, los gestos de desprecio al rey que en muchas ocasiones llegan desde un partido en el Gobierno como es Podemos, y desde el vicepresidente Pablo Iglesias hasta otros ministros; y lo que entienden como “cesiones a los independentistas”, los acuerdos del Ejecutivo de Pedro Sánchez con ERC, con EH Bildu o con el PNV.

El caso de la enajenación del cuartel de Loyola, en San Sebastián, es el caso más reciente y que más directamente afecta a los militares. Pero también ha sido notable el enfado por la propuesta que planteó Esquerra Republicana de Catalunya para que las Fuerzas Armadas tengan que excavar fosas de la Guerra Civil, por haber sido responsable de muchos de esos fusilamientos.

En ese ambiente, la primera noticia de la carta de antiguos mandos del Ejército del Aire, y luego la segunda con parte de una promoción de la Academia General Militar de Zaragoza, del Ejército de Tierra, dieron pie a que alguien ideara un tercer texto.

Este último, conocido este mismo jueves, estaba pensado para ser publicado el sábado 5, la víspera del Día de la Constitución. La pretensión en este caso era “unificar”, recoger las adhesiones de muchos que no se habían sumado a las iniciativas anteriores, que eran más cerradas sólo a una promoción concreta de un ejército.

En este caso la carta estaba abierta a miembros del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de los Cuerpos Comunes... sin distinciones de ejércitos, cuerpos o promociones. Eso sí, atendiendo a su proporción sobre el total de las Fuerzas Armadas, sobre todo se han ido sumando militares de Tierra.

Esta no es única. Las iniciativas se han repetido y circulan estos días por estos grupos. Miembros de distintas promociones de diferentes ejércitos están planteando “seguir la estela”, imitar a sus compañeros, aunque las opiniones están muy divididas.

¿Se puede sancionar a los retirados?

Por ley, los militares que pasan a la situación de retiro dejan de estar sujetos al régimen disciplinario de las Fuerzas Armadas y por tanto ya no tienen el deber de guardar neutralidad política. Eso les permite expresar sus opiniones sin miedo a que les abran un expediente.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa ha puesto en conocimiento de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid el contenido de ese chat de militares retirados del Ejército del Aire en el que se hablaba de “fusilar a 26 millones” de españoles y otras amenazas y exabruptos similares.

Defensa apunta que esos militares retirados podrían haber cometido un delito de usurpación de funciones, al presentarse como militares sin serlo ya. A este respecto, algunos oficiales generales de las Fuerzas Armadas advierten de que una posible investigación penal por esos hechos y en base a esa acusación no tiene ningún recorrido.

Por ese chat y por las distintas cartas y escritos, recuerdan que la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar, indica en su artículo 115 que los militares de carrera que pasan a situación de retiro “cesarán definitivamente en la relación de servicios profesionales con las Fuerzas Armadas y dejarán de estar sujetos al régimen general de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas y a las leyes penales y disciplinarias militares”.

Pero al mismo tiempo se establece que “podrán seguir identificándose con el empleo militar que hubieran alcanzado, siempre acompañado de la palabra ‘retirado’”.

Por tanto, si los militares retirados hacen constar esa condición -por ejemplo, cuando firman con su empleo pero añadiendo “(r)” o “retirado”-, no cabe considerar que están haciéndose pasar por militares en activo, ni que pretenden arrogarse la representación de las Fuerzas Armadas.

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